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Propósitos

Carlos Díaz-Durán
07 de enero, 2021

Los años son medidas humanas, basadas en el tiempo que toma al mundo dar vueltas al sol. Al dar una vuelta más al sol, no cambian las cosas mágicamente. Sin embargo, las medidas de tiempo nos sirven para hacer revisiones periódicas y definir nuevas metas. A nivel personal, el fin de un año y el comienzo de uno nuevo nos ayuda a hacer un análisis del año anterior, a hacer una retrospección de nuestros logros, de nuestros errores y de nuestras oportunidades de mejora. 

Por cliché que parezca, plantearnos propósitos a principio de cada año nos sirve para hacer una revisión de nuestras metas y trazarnos objetivos. Plasmar nuestros objetivos en papel y hacerlo en términos reales y medibles, nos ayuda a que nuestros propósitos sean más que deseos mágicos. De la misma forma que lo hacemos a nivel personal, como país nos deberíamos trazar objetivos claros y medibles para el corto, mediano y largo plazo y hacer una revisión año con año de los errores, logros y oportunidades de mejora. 

Año con año, el ejecutivo rinde un informe, pero más allá de una revisión del cumplimiento de las metas, parece ser una cápsula publicitaria del gobernante de turno, en la que ensalza y decora sus logros, sin hacer una verdadera autoevaluación. Definir nuestros “propósitos de año nuevo de país” debería ser relativamente sencillo; estudios, análisis y mesas técnicas sobre las necesidades de nuestro país abundan. Más allá de seguir gastando tantos recursos en estudios que mueren en el papel, deberíamos trazarnos objetivos claros, reales y medibles en el corto, mediano y largo plazos para enderezar el camino tan pronto como sea necesario. 

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Partiendo de lo que aprendimos el año pasado, nos deberíamos trazar las primeras y más urgentes metas como país. En un año bastante atípico y difícil para el país, vimos como la falta de límites al poder público provocada por la debilidad de nuestro Estado de Derecho y la falta de seguridad y certeza jurídica golpea a nuestro país cada vez más fuete. Fortalecer nuestras instituciones y construir un verdadero Estado de Derecho, debería estar entre nuestras prioridades, por ello, los propósitos que propongo para nuestro país, parten en mucho de nuestro sistema de justicia. 

De forma medible, clara y realista, nuestros principales “propósitos de país” deberían ser los siguientes: 

  • Integrar la Corte Suprema de Justicia y Salas de la Corte de Apelaciones. En 2020, dejamos esta tarea pendiente, que ya arrastrábamos desde 2019 y no puede esperar más. Nuestro sistema de justicia es cada vez más débil, lo que destruye día con día nuestro ya de por si deficiente Estado de Derecho. 
  • Integrar en tiempo la Corte de Constitucionalidad. Este año concluye el mandato de la actual Corte de Constitucionalidad. Debemos trabajar como país para evitar caer en una situación como la que se dio con las Cortes del Organismo Judicial y procurar que se integre en tiempo y forma la Corte de Constitucionalidad con personas íntegras que velen por una verdadera defensa del orden constitucional. 
  • Depurar el gasto público. El presupuesto para este año es desproporcionado y requiere de un alto nivel de deuda que eventualmente deberá ser repagada por los ciudadanos a través de impuestos cada vez más altos. Contamos con los recursos suficientes; sin embargo, debemos trabajar por que el Estado se vuelva eficiente en el gasto público. 

Existen muchas más cosas que debemos mejorar como país, pero si tan solo logramos estos tres propósitos durante este año, habremos ganado mucho. 

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