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Betty Marroquin
20 de octubre, 2021

El apellido no le cuadra porque lo que menos parece querer para su patria es Paz. Se llama Claudia Paz y Paz, y es una terrorista criminal. Desde niña fue adoctrinada por su parentela, especialmente de su tío el Dr Hurtado Paz del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT, marxista leninista). Sus hijos fueron comandantes del frente Ho Chi Minh y del frente urbano Otto René Castillo del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), brazo armado del PGT. Asesinos que se entrenaron en Cuba y Vietnam.

En esa familia de terroristas culpables de sendas masacres durante el conflicto armado causado por esa misma guerrilla terrorista, creció Claudia Paz y Paz. Adoctrinaban gente en su casa para que abrazaran el comunismo y a su vez, aprendieran a hacer bombas y otros menesteres pertinentes a las actividades terroristas.

Eduardo Stein, otro que militó en la guerrilla terrorista inicialmente en el FMLN de El Salvador mientras estudiaba y en Guatemala fue ideólogo de la guerrilla que ayudó a unir a los grupos bajo la URNG, a petición de Fidel Castro. Semejante engendro fue a negociar la candidatura de esa mujer para ser nominada juez ante la Corte Penal Internacional.

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Entró como Fiscal General y Jefe del Ministerio Público con una movida en la que le arrebataron el cargo a Conrado Reyes. El Abogado Conrado Reyes, quién tenía un récord impecable y había sido juramentado ya como Fiscal General, fue retirado del cargo a los pocos días de ser juramentado, por un chisme del representante de la ONU en contra de Reyes, que jamás fue ni probado. Así que entró gracias a la ayuda de la ONU, dónde ella trabajó por mucho tiempo.

Siendo Fiscal General esa mujer cometió dos veces el delito de usurpación de funciones violando el Artículo 355 del Código Penal que da hasta 3 años de prisión a funcionarios que ilegalmente incurran en acciones propias de otra autoridad o funcionario. Ella usurpó la autoridad del Organismo Legislativo al “legislar” cómo se debía enjuiciar a los veteranos militares (Instrucción General No. 02-2011 y 04-2011). Viola la Constitución que defiende toda la propiedad privada.

Asimismo, usurpó las funciones del Congreso con sus órdenes sobre cómo debían proceder las autoridades ante invasiones de tierra (Instrucción General No. 7-2011) violando el Artículo 256 del Código Penal sobre invasiones de propiedad privada. Siempre, favoreciendo a los grupos afines a los terroristas. 

Sólo con eso debía permanecer 6 años en prisión.

Fue acusada por Gilda Aguilar, la difunta fiscal de enviarla a ejecutar por haberse rehusado a liberar a criminales afiliados a grupos terroristas y quién llevaba la investigación por la denuncia presentada contra Paz y Paz. René Martínez fue el testigo de cómo Paz y Paz mandó a asesinar a la fiscal. En la Fiscalía Especial contra Fiscales y Jueces la hoja fue arrancada.

Laureada por la Open Society Foundation de George Soros y por el gobierno de Obama. Obvio, con que pata cojea.

La Corte Penal Internacional se basa en los Estatutos de Roma, que es utilizado, a pesar de no aplicar por no tener carácter retroactivo, en los casos contra militares en Guatemala. O sea, Paz y Paz no sería jamás una juez imparcial ni objetiva de ser electa para dicha corte. Ella es una persona cuya trayectoria denota su parcialidad en favor de cualquiera que se auto proclame víctima del Ejército o de cualquier otra autoridad.  Si la confirman en el cargo, a Guatemala sólo le queda desconocer los Estatutos de Roma, cosa que vengo pidiendo desde hace mucho.

Guatemala tiene hasta el domingo 24 de octubre para presentar sus objeciones, que pueden también emanar de ONGs. Sin duda, la suciedad civil enviará decenas de cartas de sus múltiples organizaciones (aunque sean las mismas en todas) para apoyar la candidatura. Espero que las poquitas que existen que defienden la igualdad ante la Ley, la supremacía de la Constitución, el respeto al debido proceso y a la presunción de inocencia, la separación de poderes esencial para vivir en un sistema democrático y republicano, se pronuncien. 


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