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Regreso al futuro: la Teología de la Liberación rehabilitada

Jose Azel
09 de noviembre, 2021

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Durante dos décadas, de los 1960s a los 1980s, la Teología de la Liberación se entremezcló con la ideología marxista, y, fomentó sangrientas “guerras de liberación nacional” a través de América Latina, promovidas fuertemente por Cuba comunista y la Unión Soviética.  Actualmente parece estar resurgiendo.

La iconografía de la Teología de la Liberación incluye la imagen de un Jesucristo guerrillero portando un arma soviética.  Como la divinidad no es mi campo, me mantendré en los límites de la historia. 

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La Teología de la Liberación comenzó como un movimiento dentro de la iglesia católica latinoamericana. Actualmente es un movimiento internacional inter-religiones. El origen de la versión latinoamericana de la Teología de la Liberación se acredita al sacerdote peruano y teólogo Gustavo Gutiérrez. En 1971 el Padre Gutiérrez publicó “Una Teología de la Liberación”, uno de los libros definitorios del movimiento. Actualmente ocupa una prestigiosa cátedra en la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos.

La Teología de la Liberación ha sido definida como “Una interpretación de la fe cristiana surgida de las experiencias de los pobres”. Los teólogos de la liberación proponen leer la Biblia con los ojos del pobre para ayudarlos a interpretar la fe cristiana de una manera nueva. Por ejemplo, el Padre Gutiérrez popularizó la frase “opción preferencial por el pobre”.

La metodología intelectual de la Teoría de la Liberación depende fuertemente del marxismo. Oficialmente, el movimiento se ha distanciado del marxismo, pero propugna uniformemente alguna forma de socialismo. Para Gutiérrez la pobreza es resultado de estructuras sociales injustas y la dependencia de los países desarrollados.

Esto sería simplemente una nota histórica, excepto por dos novedades fascinantes. La primera surge con el desertor del comunismo de más alto rango en los años setenta, el general de tres estrellas de la inteligencia rumana, Ion Mihai Pacepa. La segunda surge de la más alta autoridad de la Iglesia Católica y primer latinoamericano en ocupar ese puesto, el Papa Francisco. 

Según Ion Pacepa, la Teología de la Liberación fue creada por un programa supe secreto de la KGB. 

El programa diseñado por la KGB suponía tomar secretamente el control del Consejo Mundial de Iglesias, basado en Suiza, y utilizarlo para convertir la Teología de la Liberación en una herramienta revolucionaria desestabilizadora. La KGB comenzó creando una organización religiosa internacional llamada Conferencia Cristiana por la Paz como un apéndice del Consejo Mundial por la Paz.

Durante sus años en la cúspide de la comunidad de inteligencia soviética Pacepa dirigió las operaciones rumanas del Consejo Mundial por la Paz, que él llama “puro KGB”.  Pacepa explica cómo esas organizaciones fueron capaces de “manipular un grupo de clérigos izquierdistas suramericanos para celebrar una Conferencia de Obispos Latinoamericanos en Medellín, Colombia”.

De hecho, la Conferencia Episcopal de Medellín 1968 realizó el trabajo preparatorio para la Teología de la Liberación.

Sería tentador descartar las afirmaciones de Pacepa, pero sus credenciales son impresionantes. Después de desertar en 1978 ayudó a la Agencia Central de Inteligencia a desmantelar la red de inteligencia de Rumania comunista. Ha escrito varios libros describiendo las operaciones de inteligencia soviéticas, y ha sido blanco de intentos de asesinato con millones de dólares como recompensa. La CIA describió su cooperación como “una importante y extraordinaria contribución a los Estados Unidos”

Durante los años siguientes a la conferencia de Medellín los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI criticaron la Teología de la Liberación. Juan Pablo destacó que “esta concepción de Cristo como figura política, como el subversivo de Nazaret, no concuerda con los catecismos de la Iglesia”.

Por su parte, el Cardenal Ratzinger (posteriormente Papa Benedicto XVI) criticó severamente la influencia marxista en la Teología de la Liberación y acusó al Padre Gutiérrez de interpretar políticamente la Biblia. Como prefecto de la Doctrina de la Fe, Ratzinger prohibió a los sacerdotes disidentes enseñar elementos de la Teología de la Liberación en nombre de la Iglesia Católica.

Pero en el 2013 el Papa Francisco se reunió en el Vaticano con el Padre Gutiérrez. Tras su visita, en una exoneración de la Teología de la Liberación, el periódico semioficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, publicó un ensayo declarando que, con la elección del primer papa de América Latina, la Teología de la Liberación ya no podría “permanecer en las sombras a las que fue relegada durante años…”. ¿Qué podemos pensar de esta evolución?

Recemos porque la rehabilitación de la Teología de la Liberación no traiga como consecuencia el debilitamiento de la democracia en América Latina deseado por la KGB.

El Dr. José Azel fue Investigador Senior en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, y es autor del libro Mañana in Cuba.

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