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Libertad: la palabra desaparecida

Jose Azel
24 de agosto, 2021

Cuando se habla de Cuba o de políticas Cuba-EEUU, la palabra libertad se ha convertido en políticamente incorrecta en círculos oficiales. En su homilía de 1998 en La Habana el Papa Juan Pablo II mencionó la libertad 17 veces. El Papa Francisco no utilizó la palabra ni una sola vez en su reciente visita a Cuba.

En 2007, el presidente Bush se dirigió a la Asamblea General de Naciones Unidas destacando que: “El pueblo cubano está listo para su libertad. Y… Naciones Unidas debe insistir en la libertad de expresión, libertad de reunión y, fundamentalmente, elecciones libres y competitivas”.

El presidente Obama, en sus recientes comentarios en la ONU con respecto a Cuba, evitó utilizar la palabra libertad, y sin convicción expresó lo obvio: “Continuamos teniendo diferencias con el gobierno cubano. Continuaremos insistiendo en los derechos humanos. Pero manejaremos esos asuntos a través de las relaciones diplomáticas, incrementando el comercio, y lazos pueblo-a-pueblo”. Esta declaración reconoce que la lucha por la libertad del pueblo cubano ha sido relegada a una posición secundaria. Incrementar el comercio es ahora la nueva luz que guía.

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No se trata de que la libertad haya avanzado en Cuba. El recientemente publicado “Índice de Libertad Humana” -proyecto conjunto de varias organizaciones altamente respetadas- es quizás la más detallada medida de la libertad personal, civil y económica en 152 países. En ese conjunto, Estados Unidos es el número 20 en el índice global de libertad, China el 132 e Irán cierra la clasificación en el 152.

¿Y Cuba? Bueno, Cuba, uno de los países menos libres del mundo, no puede incluirse en el Índice dada su total falta de transparencia y falta de confiabilidad de sus datos.

Borrar el término libertad de las discusiones políticas sugiere que hemos abandonado el medular principio americano de ser la voz de libertad de los pueblos oprimidos. Peor aun, la nueva política EEUU-Cuba parece estar basada en algún cálculo de “riesgo moral” (impunidad). 

En lenguaje financiero el “riesgo moral” describe una situación en la cual no tenemos que sufrir las consecuencias de nuestras decisiones (actuamos con impunidad). En otras palabras, impunidad existe cuando una persona toma una decisión mientras otra sufre los costos si las cosas salen mal. La impunidad enfatiza que cuando un participante se aísla de los riesgos asociados con sus acciones se comporta de manera diferente a cómo lo haría si estuviera expuesto a los riesgos. Considere qué poco cuidadosos son los políticos gastando nuestro dinero. O cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir para proteger de robo nuestro auto cuando sabemos que está completamente asegurado contra robo. 

El nuevo enfoque en las relaciones EEUU-Cuba deja claro que la libertad del pueblo cubano ya no es el objetivo primordial o la brújula moral de esta Administración. La consecuencia natural de esta nueva estrategia es la legitimación, y quizás la perpetuación de la tiranía cubana. Las consecuencias de esto no la padecerán quienes implantan las políticas, sino el pueblo cubano.

Desde la perspectiva de la impunidad es justo preguntar: ¿quienes implantan estas políticas serían tan despiadados o descuidados si sus propias aspiraciones de libertad estuvieran en juego?

No es censurable defender un nuevo enfoque, o la reconciliación, como buscan el Presidente Obama, el Papa Francisco y sus seguidores. Sin embargo, es cuestionable y profundamente ofensivo para nuestros valores que el nuevo enfoque deliberadamente excluya en todas las declaraciones el concepto de libertad para el pueblo cubano. La nueva política incluye un llamado implícito a los cubanos a resignarse a vivir sin libertad indefinidamente. Lamentablemente, el llamado lo hacen quienes disfrutan las bendiciones de la libertad; o sea, impunidad.

Sus simpatizantes expresan que la nueva política busca mejorar el bienestar del pueblo cubano. Pero bienestar y libertad no son mutuamente excluyentes. Defender bienestar no requiere renunciar a la libertad.

¿Que mensaje está enviando Estados Unidos al pueblo cubano renunciando a demandar su libertad? ¿Cómo interpretará la comunidad internacional esta auto-censura? ¿Por qué ha sido necesario excluir la palabra libertad de todas las declaraciones sobre la nueva política EEUU-Cuba? Si creemos en la promesa de libertad, entonces la explicación tendría que ser que la Administración no desea molestar al gobierno cubano, que rechaza el concepto de libertad.

¿Por qué ese temor a destacar los valores americanos, de “la tierra de los libres y el hogar de los valientes?

El Dr. José Azel fue Investigador Senior en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, y es autor del libro Mañana in Cuba.

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