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Descarados

Betty Marroquin
23 de septiembre, 2021

Joe Biden y Kamala Harris prometieron dignidad para los Estados Unidos durante la campaña y a menos de 2 años en el gobierno, los nefastos resultados saltan a la vista. Ni para la ceremonia del 9/11 tuvieron la dignidad de respetar lo que se conmemoraba.

Prometieron dignidad para los militares, que ya su predecesor había dignificado en muchas formas, empezando por invertir en los veteranos, pero lo acontecido en Afganistán deja claro que la Casa Blanca ve las vidas de sus soldados y oficiales como algo sin importancia. No hay un elemento en la salida de ese país que sea admirable. Por lo contrario, ha sido la mayor vergüenza que ese país ha sufrido en toda su Historia.  Entre los fallecidos en manos de los Talibanes, las mujeres y niñas que fueron ajusticiadas pidiendo ayuda, lo hecho por el gobierno estadounidense podría ser tachado de crímenes de lesa humanidad. 

La economía es un desastre. El precio de la gasolina ha subido y con ello, generado una inflación que se refleja en absolutamente todos los productos. El costo de vida y en especial de productos de uso y consumo diario es la mejor forma de medir como va la economía. A mayor costo, mayor descontento.

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El crimen en todos los Estados gobernados por Demócratas se ha elevado a niveles exponenciales. Sus políticas para debilitar a las fuerzas del orden, empezando por la policía, se están reflejando en una delincuencia abierta que parece imparable. Ahora violan a una mujer en pleno día, asaltan gente o negocios sin freno alguno, porque los criminales son intocables. Mientras que la policía se reduce más y más a diario, en estados como California los robos “menores” no son ya penados por la ley.  El fondo que Kamala Harris apoyó durante la crisis de George Floyd ahora financía asesinos para liberarlos de prisión de inmediato. Si un empleado trata de evitar un robo, el empleado puede ser enjuiciado por asalto.  Un negro atacó a una mujer asiática en las gradas del Metro en New York, pero ella no puede demandarlo ni a él ni al Estado. Y él sigue libre.

Todos los principios y valores sobre los cuales se fundó ese gran país están siendo atacados y aniquilados. La familia, el honor, la ética, el respeto a la ley y al orden público, el respeto mutuo, y la libertad individual ya son casi inexistentes en los Estados Demócratas. En los Republicanos, están bajo ataque sistemático. Hasta poner un árbol de Navidad en una empresa es políticamente incorrecto.

Ahora que entraron más de 200 mil refugiados afganos sin siquiera un chequeo a su historial deja la puerta abierta para que gente de Al Qaeda y de ISIS se infiltren de nuevo en los Estados Unidos. Recuerden que los Talibanes liberaron a todos los terroristas presos al día siguiente de entrar al poder. Encima, los USA les dejaron de regalo millones de millones de dólares y armamento de todo tipo de última generación. Cuando sufran el próximo ataque, los veremos lamentarse.

Hoy es muy difícil comprar un arma para un ciudadano estadounidense, mientras que los talibanes tienen una docena por cabeza. Esos terroristas criminales tienen más aviones estadounidenses que cualquier otro país. Si entran a su casa y la violan, y vive en un Estado Demócrata, aguante y sirvales café.

Hablar de la tragedia del 11 de septiembre producto de un ataque terrorista es prohibido. Hablar de los veteranos y las guerras peleadas es censurado. La Historia está siendo cambiada al punto que hasta las estatuas de Robert E. Lee y otros han sido destruidas. Dicen que buscan inclusión, pero quieren borrar la Historia porque o no la conocen, o no la entienden. Todos los símbolos y personajes que hicieron de los Estados Unidos la nación más próspera, exitosa y libre de la Historia de la humanidad están siendo anulados, borrados.

Hasta Roosevelt reconoció a Lee como un gran cristiano, un caballero, una persona de ética, un líder admirable. Y como él, tantos otros. No tardan en remover la cara de su primer Presidente y líder de la Independencia como George Washington de su moneda para poner la de un criminal, drogadicto como George Floyd.

Dios libre que alguien hable en defensa de una persona blanca. Hay que ser abortista, estar en contra del matrimonio de un hombre y una mujer, evitar que los niños jueguen carritos y las niñas muñecas, palabras como padre y madre deben ser eliminadas del léxico.  Los que hablan de tolerancia son los menos tolerantes.  Los que hablan de racismo son los más racistas. 

Así ese país en desgracia que va rumbo a una horrenda implosión se atreve a venir a América Latina a decirnos cómo vivir, gobernarnos y funcionar como país. Es un insulto a nuestro raciocinio. Y ahora viene el Departamento de Estado a pretender usar el genocidio de nuevo para desacreditar a Guatemala ante la comunidad internacional.  Todo por no plegarse a su agenda de socialismo globalista progre (aborto, ideología de género, políticamente correcto, olvidar el amor a la patria y la negación de la fe).

Quieren que nuestros veteranos se mueran en eterna prisión preventiva, porque sólo sus achichincles tienen derechos humanos, aunque sean criminales. Quieren anular al Ministerio Público, o conquistar al nuevo Fiscal de FECI, pero pretenden poner a sus fiscales a perseguir guatemaltecos. Es absurdo e ilegal. El descaro de los gringos no tiene límite.   

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