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El dilema de la desmaterialización.....

El mundo se torna cada vez más intangible nublado y espectral, nada es sólido,  hoy es la información y no los hechos, lo que determina el mundo en el que vivimos y su consecuencia es la infomanía, todos nos hemos vuelto infómanos, somos fetichistas de la información y de los datos.

Melanie Müllers
11 de mayo, 2022

Leyendo un poco de filosofía, que aborda la desmaterialización del mundo actual, de una locura por la comunicación e información, que nos hace casi desaparecer. No vivimos en un reino de violencia, vivimos en un reino de información que se hace pasar por libertad. Es la información la que se coloca delante de lo material y lo desaparece, la digitalización desmaterializa el mundo y con ello se van nuestros recuerdos y en lugar de guardar recuerdos terminamos almacenando una enorme cantidad de datos.

Ya hemos dejado de habitar la tierra y el cielo, actualmente habitamos Google Earth y la nube, en la actualidad todo está recubierto de información.  Vivimos en la era de la información “post factual”, el término "post factual", en especial asociado a la comunicación, se refiere a aquellos discursos que tienen poco respeto por la realidad, los hechos y la evidencia, es volátil. En cierto punto, la información ha dejado de ser informativa, hoy es deformativa, lo falso y lo verdadero se nivelan, ya no se distinguen, la información circula sin referencia alguna a la realidad en un espacio “hiper real” y aparecen las “Fake News” que son información, que pueden resultar incluso más efectivas que los hechos, porque lo que hoy tiene importancia y se valora, no es lo verdadero de los hechos, sino el efecto a corto plazo de la información.

La eficacia ha sustituido a la realidad, actualmente las emociones dominan la comunicación y a diferencia de la racionalidad, las emociones son elementos muy variables y terminan desestabilizando.

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Para estabilizar la vida, es necesario poner nuevamente de moda al  “tiempo”, porque todo lo que es estable en la vida requiere tiempo. La fidelidad, el compromiso y las obligaciones son prácticas que requieren tiempo, se proyecta en el presente al futuro, la confianza, las promesas y la responsabilidad también son prácticas que requieren tiempo, la observación atenta y detenida requiere tiempo, la contemplación de las cosas, la atención sin intención, son formas de la felicidad que retroceden ante la cacería de información.

La percepción relacionada con la información, excluye la observación larga y lenta, este tipo de información nos hace miopes y precipitados. Resulta imposible detener la información, por eso corremos detrás de ella sin alcanzar el saber, tomamos nota de todo sin llegar a conocer, viajamos a todos lados sin adquirir ninguna experiencia.

Nos comunicamos todo el tiempo sin formar parte de una comunidad, almacenamos grandes cantidades de datos, sin recuerdos que conservar, acumulamos amigos y seguidores únicamente.  El mundo se torna cada vez más intangible nublado y espectral, nada es sólido,  hoy es la información y no los hechos, lo que determina el mundo en el que vivimos y su consecuencia es la infomanía, todos nos hemos vuelto infómanos, somos fetichistas de la información y de los datos.

El órden digital carece de historia y de memoria y como consecuencia de ello fragmenta la vida. La información toma la forma de una cabeza de Jano, en la mitología romana, fue el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Jano es representado con dos caras, mirando hacia ambos lados. El tiempo, como Jano, nos permite acceder a mayor libertad por un lado y al mismo tiempo nos somete a un mayor control. Estamos frente al nuevo “Phono sapiens” un ser humano que sólo juega y disfruta sin mayores preocupaciones, en la actualidad no queremos atarnos ni a cosas ni a personas, los vínculos son inoportunos restan posibilidades a las  experiencias, dificultan la libertad. Estamos frente a un nuevo ser humano, que requiere acceder más a información, que poseer hechos, un ser humano desinteresado, quiere disfrutar y experimentar más que enriquecerse con conocimiento.

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