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El Tuit de la Semana: A Iván Velásquez se le salió lo agrio en redes sociales

El exjefe de la CICIG se tiró un tuit de pura rabia y, como pasa cuando se tuitea con el hígado, sale mal el mensaje y se nota.

Iván Velásquez, exjefe de la CICIG. Fotografía: Prensa Gráfica
Aquiles Falla
23 de abril, 2022

Todas las semanas tenemos un duro trabajo para encontrar y elegir a un solo tuit que merezca mención y premio en esta sección. Todas las semanas hay varios candidatos; algunos se merecen el puesto por chistosos y otros por babosos, pero por suerte siempre encontramos el indicado.

Regresando se Semana Santa, como que los tuiteros descargaron sus pasiones y energía en el descanso y no fueron tan productivos como otras semanas, pero todo fue que se pusiera color de hormiga la elección para Fiscal General y se soltaron a tuitear como si no hubiera mañana.

Esta semana, se ganó el premio el excomisionado de aquel experimento fallido que se llamó CICIG. Estamos hablando, por supuesto, de don Iván Velásquez, el “tal-iván” como se le conoce en redes (entre otros más coloridos apodos) que se tiró un tuit de pura rabia y, como pasa cuando se tuitea con el hígado (o se drunktuitea) sale mal el mensaje y se nota.

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El tal-iván tuiteó esto:

El don ese sigue bracas porque le quitaron su hueso; cómo no, si ganaba harta lana y mandaba en país ajeno como sátrapa o procónsul. Se le salió la rabia (o envidia) de que ya no manda (tal vez solo en su casa) y que ahora los amparos son atendidos de manera eficiente y no complaciente como cuando él lo ordenaba. El magdaleno (otro apodo de redes) trató de ser sarcástico, pero el colombiano ese tiene la gracia de un elefante en cristalería (un elefante amargado, además).

Las respuestas (chipotazos les dicen en Twitter) no se hicieron esperar y le dieron hasta por debajo de la lengua. Le recordaron (algunos amablemente y otros no tanto) que cuando él se creía emperador, la anterior corte (la de su amiga Gloria Porras) atendía sus amparos inmediatamente y, por supuesto, siempre las daba. Las resoluciones favorables, digo. No sean mal pensados.

¿Quién no recuerda aquellos llamados “amparos exprés” que pedían y obtenían él, todos sus achichincles (aló, Alfonso Carrillo) y el PDH, don Jordán Rodas? Hasta en domingo y en lujosos hoteles de la zona 10 se juntaba “el pleno” de aquellos magistrados para sacar la tarea de amparar a sus amigotes.

A veces, cuando sale en algunas fotos de eventos a los que todavía lo invitan o cuando da entrevistas a algunos medios, se le ve con esa mirada triste que tienen los que tuvieron y ya no tienen.

Se le nota al colombiano como aquellos dictadores africanos, depuestos y exilados en capitales europeas que, aunque se llevaron lo que se robaron, ahora son un cliente más en la mesa de la acera de un café. Cada vez menos personas los reconocen; pasan a su salo sin saber quién son. Poco a poco, se convierten en don nadie.

Tal vez con esa tristeza (y esa certeza) es que se tiró el tuit el tal-iván y por eso le salió así de agrio. De todos modos, se ganó su premio esta semana. Este no es como aquellos premios que le conseguían sus amigos de la izquierda internacional. No, este no es ese tipo de premios, pero que le valga, porque tal vez este es el último premio que reciba.

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