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Eso del nuevo orden y otros desórdenes

La injusticia está presente en todo. Si una persona o empresa no apoya a estos grupos, está sujeta a ataques que, ahora con las redes sociales, terminan por destruir la reputación y acabar con el negocio, los empleos, los producots y los servicios que proveían a la sociedad.

mundo
Carolina Castellanos |
15 de julio, 2022

El “nuevo orden mundial” (NOM) nos viene amenazando desde hace muchísimos años. Copio textualmente lo que describe Wikipedia: “La toría de conspiración del llamado Nuevo Orden Mundial afirma la existencia de un plan diseñado con el fin de instaurar un gobierno único – burocrático y controlado por sectores elitistas y plutocráticos— a nivel mundial.

Cada suceso de impacto mundial es considerado parte de este plan, creado y manejado por la nobleza, la iglesia católica, familias multimillonarias como Rothschild y Rockefeller, banqueros, masones, entre muchos otros. Parece ser una conspiración mundial para tomar el control de las naciones y convertirlas en una sola. Nos veríamos atrapados bajo “las garras” y el control de unos pocos.

Se me hace casi imposible que esto se logre, empezando por el hecho que la diferencia es abismal entre países, culturas, costumbres, leyes, etc. La Unión Eurpeaa me parece un buen ejemplo de lo difícil e inoperante que se vuelve una unión de estados, tratando de legislar y “controlar” a un grupo de 27 países.

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Así las cosas, me parece que este nuevo orden mundial ya llegó, y desde hace rato. Si el NOM busca la centralización y el control total de la población, del dinero, de las decisiones y elaboración de leyes y reglamentos, estamos hablando del socialismo puro y duro. Ésto ya es una realidad en muchos países y continúa su penetración de, forma constante y firme, todos los días.

Por parte de los gobiernos, es clara la necesidad que tienen de controlar todo. Esto es muy diferente a regular, que implica una serie de leyes y  normas orientadas a vivir en paz, con  justicia y desarrollo. Estas leyes han rebasado sus objetivos y se han convertido en mecanismos de control de la población, restringiendo libertades e imponiendo infinidad de límites, normas y reglas. La corrupción ha sido una excelente “excusa” para continuar en esta ruta, siendo los creadores o seguidores del NOM, sus principales ejemplos de cómo corromper países hasta los huesos para tener más dinero y control.

Por parte de la población mundial, incluyendo Guate, la incidencia de esta ideología, forma de gobernar, visión o lo que sea, es importante. Vemos cómo el lenguaje inclusivo ya está cerca de ser la norma y no la excepción. Empresas que fueron líderes mundiales son ahora víctimas del NOM, pues han adoptado e integrado en sus acciones, productos y comunicaciones con el público, esta forma destructiva de convivencia.

Pareciera que estas mega empresas, cuyos productos y servicios consumimos día con día, buscan “dispararse en el pie”. Han integrado a sus “principios y valores” mucho más que el  lenguaje. Apoyan a los grupos que exigen la adopción del pensamiento woke, que pasó de ser un sentimiento de conciencia o de alerta hacia la discriminación, a una ideología destructiva que exige privilegios y respeto a sus derechos, como si éstos fueran diferentes a los demás. La ideología de género es fundamental en este movimiento, así como “black lives matter”, un movimiento que surge para luchar contra el racismo hacia la raza negra pero que se convirtió en otro grupo que causa destrucción para lograr objetivos políticos y, por supuesto, privilegios.

Vemos cómo esas grandes empresas globales, así como muchas pequeñas, a nivel mundial, adoptan la simbología LGBTIQ+ en sus comunicaciones, publilcidad y  hasta logos. Eso no tendría nada de malo, excepto que terminan financiando a estos y otros grupos. Pareciera ser que la supervivencia se ha vuelto un juego de imagen pública y apoyo a los revoltosos, sin querer darse cuenta que todo esto conduce a más control, centrlización de decisiones y, aún peor, limitación de las libertades. Es socialismo, disfrazdo de “responsabilidad social empresarial”.

La injusticia está presente en todo. Si una persona o empresa no apoya a estos grupos, está sujeta a ataques que, ahora con las redes sociales, terminan por destruir la reputación y acabar con el negocio, los empleos, los producots y los servicios que proveían a la sociedad.

El NOM y todos estos desórdenes son una amenaza constante y, peor aún, creciente. Siendo Guatemala un país conservador, hemos sido algo inmunes a tanta injusticia y desorden. Por ahora, me parece que esta es nuestra mejor defensa.

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