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¿Guatemala en guerra?

Nuestra Guate también está en guerra. Si bien no incluye el uso de armamento, sí hay combates constantes por otras vías. Veamos.

Carolina Castellanos |
03 de marzo, 2022

Los historiadores sabrán con detalle las épocas y las causas por las cuales nuestro país estuvo en guerra. Lamentablemente, los conflictos han sido una constante a lo largo de la historia del mundo. Cuando no hay una solución a través del diálogo o de negociaciones, diplomacia u otro, se desatan las guerras. Estamos presenciando lo que creímos que nunca volvería a suceder: una guerra con uso de la fuerza, armas, bombas, misiles, etc. Han llamado “híbrida” a esta guerra pues combina el uso de tecnología, diplomacia, telecomunicaciones, armamento, etc.

Nuestra Guate también está en guerra. Si bien no incluye el uso de armamento, sí hay combates constantes por otras vías. Veamos.

Redes sociales. Hace algunos meses escribí sobre la cultura de la cancelación. Anónimos lanzan información falsa en alguna red social. Sea curiosidad, deseo de venganza, ganas de agrandar el conflicto o cualquier otra razón, motivan a reenviar el mensaje y éste se viraliza casi de inmediato. Si la persona o institución es inocente, no importa. Son ataques sin clemencia y muchas veces resultan más dañinos que una bala.

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Los tribunales de “justicia” son otro lugar donde las guerras son permanentes. Si se limitara a la defensa legítima de un acusado, no sería guerra. Pero se da por medio de la manipulación de la información por parte de quienes usan la ideología para acusar y condenar. Nuestro sistema de justicia es exageradamente deficiente y lento, impidiendo así que se detengan esas guerras desde el inicio.

La injerencia extranjera en asuntos que no les compete está causando demasiados conflictos en el país. Si nos quejamos, corremos el riesgo de perder la visa, de ser incluidos en un listado de indeseables, de salir en las primeras planas de los medios de comunicación y en todas las redes sociales. La guerra no termina pues, aún pasado el tiempo, el acusado, haya sido culpable o no, seguirá siendo señalado como el que hizo tal o cual cosa y no habrá podido defenderse. Como país, seremos rechazados por la “comunidad internacional” que no es más que los representantes de los países acreditados en el país, sean diplomáticos, oenegeros, “cooperación internacional “u otro.

Hablando de medios de comunicación, allí la guerra está declarada de forma permanente. Las primeras planas tienen que publicar algo escandaloso, o no venderán el periódico o nadie abrirá la página web o el enlace a la noticia. No importa si está tergiversada, sesgada u falseada. Lo importante es vender publicidad. Para que ésta valga, el medio debe contar con muchos lectores.

Para una guerra se necesitan por lo menos dos partes en conflicto. Quisiéramos no responder ni actuar ante cualquier declaración de guerra, sea cual sea. Pero, en este mundo globalizado e interconectado, “quien pega primero, pega dos veces”, como reza el viejo refrán. Además, nuestra Guate está desprestigiada por lo que, cualquier cosa que digamos, será tergiversada o ignorada.

Considero que una guerra destructora que libramos día con día es la ideológica. Los ahora llamados “chairos” (socialistas gucci, de izquierda u otro) han logrado penetrar en casi todas las esferas de la sociedad. La influencia es larga, ancha y profunda. Están en el sistema educativo, social, religioso, mediático y en cualquier otro donde puedan convencer con mentiras. Exacerban la lucha de clases, el rechazo a quienes tienen más, la ira, el odio y el resentimiento.

No hay peor guerra que la de valores y principios cuando prevalece el engaño y la manipulación. Sin embargo, nunca habrá otra guerra que valga más la pena lucharla como ésta. Guatemala lo nece