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¡Hartos de la igualdad!

Somos muchos los que nos hemos quedado hasta sin voz clamando por la igualdad ante la ley, o sea sin privilegios para nadie, sin importar cual sea su color de piel, el lugar donde vive, a qué se dedica, etc. E

igualdad
Carolina Castellanos |
30 de septiembre, 2022

Sí, estamos hartos del abuso de la igualdad para lograr los objetivos espurios de tantos grupos que lo único que quieren es beneficiarse, sea con privilegios, con dinero, con portadas en los medios de comunicación o con lo que sea.

Resulta que mi color de piel es bien blanco. Se me ocurre que puedo crear un movimiento llamado “los más blancos” y empezamos a pedir privilegios. Podemos inventar que somos descendientes europeos así que nos merecemos ser reconocidos como tales, obtener un pasaporte y poder viajar sin necesidad de visa a Estados Unidos.

En nuestra Guate, la mayoría de los habitantes son de piel morena o morena oscura. Aquí caben indígenas y ladinos. Como son diferentes a nosotros los blanquitos, se merecen un trato diferente. No podrán pasar como europeos o gringos así que mejor los privilegiamos con alguna otra cosa como darles “cola” cuando estén haciendo algún su trámite en una oficina estatal y exonerarlos de cualquier pago.

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Alrededor del 40% de la población guatemalteca es indígena. Siendo minoría, “se merecen” privilegios, según algunos de ellos que quieren salir de pobres a nuestras costillas. Encima de todo, hablan otros idiomas y se les dificulta su comunicación con el 60% restante. Así las cosas, debemos hacerlos más desiguales dándoles prebendas como exoneración de impuestos, tierras y semillas gratis, así como fertilizantes, abonos, costales y lo que sea.

El 60% restante no merecemos eso, aunque nos guste el cultivo y tengamos tierras para hacerlo.  Los blanquitos son terratenientes; los indígenas no. La razón es simple, hay que ayudar a las minorías porque así lo disponen las organizaciones internacionales como la ONU, la OEA y todas las demás combinaciones del alfabeto.

Usted, estimado lector, estará pensando en qué mosco me picó para escribir todo esto.  No me picó ninguno, solo estoy tratando de pensar como lo hace el movimiento socialista alrededor del mundo. La “cooperación internacional”, mejor descrita como shutes intrometidos, así piensa. ¿Cuándo han visto usted a alguno de esos “canchitos” apoyar a una agroindustria pujante? Nunca, aún y cuando habría posibilidad de adquirir nuevas metodologías de cultivos, mejores abonos para la tierra de acuerdo al cultivo, etc. El problema es que los agroindustriales son blanquitos y, por ende, no se merecen la ayuda, aún y cuando pagarían por ella.

Somos muchos los que nos hemos quedado hasta sin voz clamando por la igualdad ante la ley, o sea sin privilegios para nadie, sin importar cual sea su color de piel, el lugar donde vive, a qué se dedica, etc. Esto no significa que dejemos de ayudar a quienes más lo necesitan. A los canchitos se les “olvida” que los grandes terratenientes generan cientos de miles de empleos, lo que les permite tener una vida digna. Esto nunca saldrá en las fotos en las páginas web y boletines de los “cooperantes”.

“Divide y vencerás” reza el viejo refrán. Esta es la metodología de todos estos cooperantes. Ese es el gran “secreto”: dividirnos cada vez más pues, en esas quebraduras, se meten con estas ideas que he esbozado, y muchísimas más. Una vez sembrada la semilla del odio y del resentimiento, es sumamente difícil dar marcha atrás.  Es simple: los grupos empiezan a recibir ayuda de los extranjeros y de los gobiernos de turno, que no hacen más que sumarse a este divisionismo para salir orgullosos en las fotos.

La “cooperación” llegará siempre, con algunas pocas excepciones, por medio de regalos y no de capacitación para que puedan salir adelante por sí mismos. Es esa dependencia enfermiza que mueve a los votantes. Luego nos preguntamos por qué Guate no cambia.

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