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Una trayectoria brevemente descrita como la que les comento era suficiente para sospechar que Julio Ligorría podía constituirse en un serio obstáculo a las aspiraciones de Aldana...

Alejandro Palmieri |
17 de enero, 2022

Hace unos días se conoció la decisión del Ministerio Público y la FECI de presentar el desistimiento de las acciones en contra el ex embajador de Guatemala en los Estados Unidos Julo Ligorría; eso ha dejado al descubierto documentación que no deja duda, que las acusaciones y señalamientos hechos por el MP de Thelma Aldana y la FECI de Juan Francisco Sandoval -sin olvidar a Carlos Vides como fiscal responsable- en contra de Ligorría, fueron parte de un montaje repleto de falsedades. Pero además revela actuaciones por parte de esos fiscales que hacen fácil concluir que cometieron no solo abusos, sino que posiblemente graves delitos.

Cabe preguntar, que llevó al MP de Thelma Aldana y la FECI de Sandoval a enconarse contra el exembajador. ¿Por qué acusarlo falsamente? A tal grado de dañar su reputación ordenando su captura a través de Interpol y exponer al MP al ridículo, al solicitar su extradición con pruebas falsas, ante un país como España donde es sabido que la administración de justicia es rigurosa y bien calificada (puesto 19 del mundo en el índice del World Justice Project). Es indudable que Aldana y sus asesores vieron en el embajador Ligorría una amenaza a lo que posteriormente se confirmo eran las aspiraciones reales de la ex fiscal: ser candidata presidencial.

Pero analicemos ¿por que Ligorría, era una amenaza a las intenciones de Thelma Aldana y toda su combo liderado e integrado por la familia Marroquín, propietarios del diario La Hora?

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Para empezar, no hay que olvidar que Julio Ligorría antes de ser embajador, tenía una bien ganada reputación como consultor internacional, habiendo participado profesionalmente en varios éxitos electorales en diversos países del continente, en donde sus asesorados llegaron a la presidencia de sus respectivos países.  Siendo Ligorría un consultor de corte conservador, era más que evidente que si se involucraba en Guatemala en la contienda electoral de aquellos días, no lo haría a favor de Aldana y su equipo. Esa pudo ser una de las motivaciones, pero veamos mas a fondo y revisemos cual fue el desempeño de Ligorría en Washington.

El 27 de Octubre de2015 el editorial del diario Prensa Libre titulaba “Buena Diplomacia en Washington” y daba cuenta del excelente papel que Julio Ligorría había desempeñado como embajador ante la Casa Blanca, administrando durante su gestión complejas y difíciles situaciones y crisis, que le merecieron que las autoridades en “Foggy Bottom” decidieran darle una despedida en Blair House, la mansión frente a la Casa Blanca donde se hospedan los jefes de Estado cuando visitan de manera oficial Washington. Si el alto nivel de la política en muchas ocasiones se deja leer por los eventos simbólicos, esa despedida simbolizaba el aprecio que el Washington bipartidista quería mostrar al embajador Ligorría.  Se hizo más que evidente a lo largo de su gestión, las excelentes relaciones que el embajador tenía en Washington, tanto con republicanos como con demócratas, unas relaciones cultivadas a lo largo de su carrera profesional.

Meses antes del final de su período como embajador, se había conocido un video grabado en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales en donde, ante una importante audiencia, el Secretario de Seguridad Nacional de EEUU, Jeh Johnson, calificaba al embajador Ligorría como un funcionario público ejemplar.  Por si fuera poco, 15 meses después de haber salido de su cargo, Ligorría fue invitado a las oficinas del entonces presidente electo, Donald Trump, en New York, a pocos días antes de asumir el poder para que Ligorría le compartiera sus experiencias en la crisis migratoria en el verano del año 2014. Se recuerda una noticia de Bloomberg y la entrevista en CNN en donde Ligorría apeló a Trump por un trato humanitario para los migrantes. No lo escucharon, pero se reconoce que, sin dudarlo, el ya exembajador se mantuvo fiel a la causa a favor de los migrantes.

Una trayectoria brevemente descrita como la que les comento era suficiente para sospechar que Julio Ligorría podía constituirse en un serio obstáculo a las aspiraciones de Aldana, si por alguna razón él participaba en el proceso electoral. Así que simplemente decidieron alejarlo y neutralizarlo de manera más que violenta.

Lo actuado por el MP y la FECI, la semana pasada, es un claro reflejo de la ruta que el sistema de justicia debe retomar en el país. La FECI, al parecer lo tiene claro; ya lo dijo Curruchiche en una nota de elPeriódico: aparte de no existir materia legal que justifique las acusaciones, la resolución del máximo tribunal penal de la Audiencia Nacional de España de no conceder la extradición del exembajador Ligorría, así como sentenciar que las razones expuestas por Juan Francisco Sandoval, como argumento de su solicitud, no eran constitutivas de delito, exoneró a Ligorría de manera definitiva y, en mi opinión, el desistimiento que solicitó la FECI a la juez Aifán es procedente y de incuestionable solidez legal, a la luz de lo resuelto por la Audiencia Nacional.

Cabe agregar que fuentes calificadas me confiaron que en la investigación en torno a los expedientes del caso de Ligorría, se produjo el hallazgo de un memorial del año 2018 donde la fiscalía de asuntos internacionales del MP le informa al entonces jefe de FECI Juan Francisco Sandoval, que era imposible iniciar un nuevo juicio en España, como Sandoval solicitaba, porque la materia jurídica aportada no demostraba nada, era insuficiente y presentarlo representaría una vergüenza para la institución. Tuve acceso a documentos que dan cuenta que la Audiencia Nacional le dio un plazo de 5 días a la FECI para que fundamentara su solicitud y Sandoval no dijo ni pío. Sabía que la acusación era insustancial.

¿Quien le reparará a Ligorría el daño infligido?  Cinco años fuera de su país, perseguido, acusado falsamente y con sus negocios dañados. ¿Se merecía esto el exembajador, uno de los mejor relacionados en Washington que ha tenido Guatemala? Yo creo que no. 

Y como él, hay muchos que se vieron arrastrados por medios y tribunales con acusaciones falsas e insustanciales.

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