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La breve luna de miel para Gustavo Petro

Y finalmente, hay un escenario menos pesimista pero nada positivo para el Presidente de Colombia, en el que Petro termina limitado por la geopolítica y los controles internos sobre su autoridad.

Petro
Melanie Müllers |
16 de agosto, 2022

Existen tres escenarios extremos para la administración del nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien asumió el cargo el 7 de agosto. El primero es optimista, el deseado en su mayoría por la izquierda, en el que el primer presidente de Colombia de la  izquierdista, utilice su cargo como una oportunidad para lograr un cambio histórico en el país, con la finalidad de hacer rendir cuentas por decisiones del pasado, desde 1985 se han contabilizado 8,2 millones de desplazados internos en Colombia debido conflictos, según Human Rights Watch y un total de 267,565 muertes entre 1958 y 2020, de acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia (CNMH), es necesario implementar nuevos acuerdos de paz que conduzcan a una seguridad sostenible por ahora no posible por algunos sectores disidentes de la antigua guerrilla, que no aceptaron el Acuerdo de Paz y continúan en la clandestinidad,  aunque fueron incluidos en la misma lista, la salida de las FARC aun no logra la conclusión de casi seis décadas y ha involucrado a diferentes grupos guerrilleros, paramilitares y agentes estatales. Tambien debera reformularía el sistema económico de Colombia para hacerlo más inclusivo y próspero para todos.

Los otros dos escenarios son más pesimistas. Hay un escenario apocalíptico, predicho en su mayoría por comentaristas de la derecha, en el que Petro intentará consolidar el poder e implementar alguna forma de socialismo que destruya el modelo económico actual de Colombia. Las personas que creen que esto es lo que le espera al país ven el colapso que tuvo Venezuela con el socialismo y lo ven como una advertencia de lo que podría pasarle a Colombia bajo una administración de izquierda. También cabe mencionar los comentarios positivos mencionados en el pasado por Petro sobre el expresidente venezolano Hugo Chávez y su proyecto ideológico, el chavismo, lo cual se puede entender como argumento de que Petro planea gobernar de manera similar.

Y finalmente, hay un escenario menos pesimista pero nada positivo para el Presidente de Colombia, en el que Petro termina limitado por la geopolítica y los controles internos sobre su autoridad. Sus planes para reducir la extracción de combustibles fósiles y ampliar los subsidios dejan un enorme agujero en el presupuesto. Al mismo tiempo, la inflación global y la recesión que están fuera de su control, junto con los desafíos de seguridad que preceden a su administración, devoran su aprobación pública. Un Congreso dividido finalmente se vuelve contra él, mientras que la Corte Suprema intenta revocar cualquiera de sus decretos ejecutivos que sus jueces creen que van demasiado lejos. Todo esto eventualmente conduce a una administración estancada y la tendrá cuesta arriba.

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Para tranquilidad de muchos, este tercer escenario es el más probable de ocurrir en los próximos años, pero los primeros 100 días de cualquier administración deben ser siempre un momento para el optimismo. Incluso si el sistema político colombiano está condenado a estancarse más adelante en su mandato, el nuevo presidente del país tiene algunos meses para marcar con éxito dos o tres puntos principales de su agenda y comenzar su implementación.

Los presidentes en latinoamérica tienen lunas de miel muy cortas en estos días…muchos ni terminan los primeros 100 días de manera positiva, dados todos los problemas que enfrentan. Miremos a Gabriel Boric de Chile, cuya popularidad está por debajo del 40 por ciento menos de seis meses después de su mandato mientras lucha con los desafíos de seguridad. Petro, de manera similar, no tendrá un destino diferente…. para marzo, es casi seguro que enfrentará crisis, ya sea autoimpuesta o por fuerzas externas, así como una población y un Congreso con los ojos más puestos.

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