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La economía en 2022: ¿vaso medio lleno o medio vacíó?

Los guatemaltecos estamos ante el momento perfecto de obligar a los diferentes partidos que pretenden gobernar de alinearse a una propuesta de industrialización y crecimiento afín a la lógica de mercado.

Guatemala
Nicholas Virzi |
22 de enero, 2023

¿Cómo le fue a la economía nacional en el 2022? Las primeras cifras reportadas a fin de año permiten algunas observaciones.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publica sus bases de datos del pasado y proyecciones a futuro dos veces al año, en abril y en octubre. Respecto a lo que pronosticaba el FMI en octubre pasado para el año 2022, el producto interno bruto (PIB) de Guatemala se reportó con una mayor tasa de crecimiento, 4% versus 3.4%. Eso representa un aproximado de Q4 millardos más de PIB en el año, lo cual es buena noticia y señal de la resiliencia macroeconómica del país en un año marcado por choques exógenos a nivel mundial.

El gobierno reportó un déficit fiscal y una deuda pública menor de lo que el FMI preveía en octubre. El FMI preveía un déficit fiscal de -1.891 como porcentaje del PIB y el gobierno reporta la cifra de -1.6%. Asimismo, el FMI preveía una deuda pública que representaría el 30.086% del PIB, y el gobierno reporta que terminó el año en 29.4%. De concretarse las cifras reportadas, serían pasos en la dirección correcta. Si los datos reportados resultan validados, estaríamos dando avances concretos en la dirección correcta, en lo que debería ser un camino largo hacia una solidez fiscal aún más robusta.

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La recaudación fiscal fue mayor que la meta establecida para 2022. Según los últimos datos reportados, se terminó el 2022 con una carga tributaria de 12.1% del PIB, una de las más altas de la historia de Guatemala. La recaudación creció a niveles de doble dígitos, superando la meta establecida por dos dígitos porcentuales. Esto se hizo sin subir las tasas impositivas.

Por lo tanto, a mayor crecimiento económico, mayor riqueza, y recaudación. Esta lección básica de la ciencia económica hace más sorprendente el incremento en la recaudación que reporta el gobierno para 2022. El año pasado fue un año donde las previsiones de crecimiento económico se ajustaron a la baja dos veces, en abril y en octubre, no solo para Guatemala, sino para la mayoría de las grandes economías y sus principales socios comerciales. En este contexto, no es poca cosa mejorar los ingresos fiscales sin subir tasas impositivas, considerando que el entorno económico global fue marcado por alta inflación, desaceleración, desajustes, riesgo e incertidumbre, factores inesperados que Guatemala no controla.

Impuestos y gasto público altos no son el camino al desarrollo. Sin embargo, como explicó Mises, hay tareas indispensables para cualquier gobierno, y es válido que cobre impuestos para financiar dichas tareas, como la seguridad, la protección de derechos de propiedad, entre otras tareas primordiales. Sin atención prioritaria a estos temas, la economía de mercado no puede producir la riqueza y empleo necesaria para ir acabando con la pobreza. Las mayores asignaciones que el actual gobierno dio en 2022 para el Ministerio Público, el Organismo Judicial y la Corte de Constitucionalidad, serían pasos en la dirección correcta de asignación presupuestaria, pero son necesarios fuertes controles de calidad del gasto público.

Otra variable importante de mencionar es la inversión extranjera directa (IED). El Ministerio de Economía reporta que la IED alcanzó $1.816 millardos. Aunque existen diferencias en la metodología contable comparado con el Banco de Guatemala, la cifra final de IED debería de compaginarse entre las dos instancias. Si Guatemala termina con algo cercano a $1.8 millardos, implicaría que la IED incrementó también su participación en el PIB. Dos años consecutivos de incremento en la IED es algo que Guatemala no había visto en 10 años. Es un avance para el país que demuestra el potencial valor de Guatemala como foco de inversión a nivel mundial.

Sin embargo, Guatemala debería de apuntar hacia una IED equivalente al 3% del PIB. Es posible. En vista de la estrategia de Friendshoring de EUA, que pretende trasladar parte de su cadena de suministros a países cercanos/amigos, Guatemala se ubica en posición perfecta como para aprovechar doblemente. Guatemala es cercana a EUA (near), con acceso a sus dos costas, y, a diferencia de los demás países de la región, ha tomado decisiones políticas que la califican como verdadero amigo de EUA (friend).

Futuros gobiernos deberían de seguir con el trabajo diplomático y de relaciones públicas que viene haciendo el gobierno de Guatemala, para compensar algo de la narrativa completa y constantemente negativa que se cuenta del país en la comunidad internacional. Con nuevas representaciones en la Cámara Baja del Congreso de EUA, Guatemala está en excelente posición como para resaltar su valor geopolítico y económico para EUA, y apostar por una IED que alcance eventualmente el 3% o 4% del PIB. El gobierno actual ha abierto algunos espacios importantes. Les tocará a futuros gobiernos expandir sobre esa importante base establecida.

La gran mala noticia del 2022 es que la inflación en Guatemala terminó arriba de lo previsto, en 9.2%, su nivel más alto desde los años 90. El BANGUAT informa que esto se debió principalmente a factores exógenos, lo cual es creíble. EUA sufrió niveles de inflación que no había visto en 40 años. Las grandes economías de Europa también sufrieron inflación histórica. Sin embargo, las expectativas de inflación en Guatemala se lograron anclar. Los expertos encuestados por el BANGUAT siguen previendo que se logrará reducir las expectativas a futuro de inflación a niveles consonantes con sus metas explícitas de inflación.

La meta del BANGUAT de controlar las expectativas de inflación es importante. Permite evitar lo que el sociólogo Robert Merton acuñó la “profecía autocumplida”: si los agentes económicos creen que la inflación seguirá subiendo, seguirá subiendo. Dado las expectativas de inflación creciente a futuro, los empleados pedirán aumentos, los empresarios subirán precios, etc. En 2022, este fenómeno se mitigó en Guatemala, a pesar de que la inflación de EUA venía creciendo desde que asumió el nuevo gobierno de Biden a finales de enero, 2021.

Por otro lado, apesar de la inflación, en otros temas financieros Guatemala en 2022 siguió mostrando la relativa solidez y estabilidad financiera que la ubica entre los primeros quince países del mundo en estos temas en el último informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial. Según los últimos datos reportados por el Consejo Monetario Centroamericano, sus reservas monetarias equivalen más de 8 meses de importaciones. Esto es más que el doble del estándar internacional, y por mucho el mayor nivel de toda la región, incluyendo a República Dominicana. Asimismo, aunque, debido a presiones internacionales, se registraron alzas en los tipos de interés y de cambio, siguieron mostrando estabilidad en 2022.

Considerando la magnitud de los choques sufridos en 2022, la economía de Guatemala nuevamente se mostró resiliente. La resiliencia, la estabilidad macroeconómica, son condiciones necesarias para el crecimiento económico que el país necesita. Sin embargo, no son condiciones suficientes.

La economía guatemalteca necesita todavía más dinamismo. Debemos regresar a las tendencias que mostraba la economía en los años 60 y 70, cuando la industria crecía al 7% anual, y el PIB al 5.5%. Regresando a estos patrones de industrialización y crecimiento no es algo que puede hacer un solo gobierno en 4 años. Si se hace con base a un plan nacional de largo plazo, permitiría que Guatemala avance antes sus otras tareas pendientes, como son la pobreza y la desnutrición.

Si bien es cierto que la economía guatemalteca superó las expectativas de expertos internacionales en 2022, se puede y debe seguir construyendo sobre la base económica sólida que va heredar el próximo gobierno. Es cuestión de voluntad política. Esto nos lleva al último tema.

El 2023 es un año electoral. Los guatemaltecos estamos ante el momento perfecto de obligar a los diferentes partidos que pretenden gobernar de alinearse a una propuesta de industrialización y crecimiento afín a la lógica de mercado. A largo plazo, es el camino correcto hacia el progreso económico, social y político.

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