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La virtud de la justicia en el objetivismo

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Warren Orbaugh |
31 de marzo, 2023

Ahora que se acerca el momento en que tendremos que elegir a quienes se encargarán de administrar el gobierno, conviene recordar lo que es la virtud de la justicia, porquede su aplicación a nuestro voto dependerá que tengamos un mejor o peor gobierno. Justicia es racionalidad en la evaluación y trato de otros individuos. La Justicia es la aplicación de la virtud de la racionalidad al proceso de evaluar y tratar acorde a esa evaluación, a otros individuos. Rand considera que el ejercicio de la virtud de la Justicia es una necesidad práctica para la vida humana. Ella considera que siempre hay que juzgar a los otros, y sostiene que el perdonar no es una virtud, y que la equidad, lejos de ser un paradigma de justicia es, de hecho, su antítesis.

De hecho, la justicia es la virtud de juzgar objetivamente el carácter y la conducta de un individuo, y actuar de acuerdo con dicho juicio, dándole aquello que se merece.

Un primer elemento de la justicia comprende juzgar ambos aspectos: el carácter y la conducta de una persona. No se trata de juzgar sólo eventos aislados, sino que los mensajes profundos que los incidentes transmiten sobre la persona. El propósito de la evaluación es la identificación de su naturaleza básica, no como humano, sino como individuo. Esta evaluación sirve para proyectar la conducta futura del evaluado. Como las acciones de un individuo dependen de su voluntad, su conducta y carácter, que es el producto integrado de sus acciones a través del tiempo, revelan y muestran en que consiste su naturaleza. De hecho, la conducta y el carácter van de la mano: es a través de sus actos que una persona forma su carácter, y es su carácter el que a la vez influencia su conducta. Y nos interesa el carácter, porque nos interesa la información que da sobre la conducta. La justicia es en principio, un asunto de evaluar al otro, y en particular, evaluar acciones particulares, así como los principios que las guían, es decir, el carácter.

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El juicio en cuestión no atañe únicamente al carácter moral, pues dependiendo del propósito que uno tenga al juzgar, se puede evaluar otros aspectos de la persona, como su inteligencia, su presencia o apariencia física, su habilidad en algo, etc. La gente tiene muchos aspectos que podemos y debemos evaluar, en diferentes circunstancias, ya que es de interés propio racional, para ser justos, el conocer toda esa información.

Un segundo elemento de la justicia es que la evaluación del otro debe ser objetiva. Rand dice: 

«La Justicia es el reconocimiento del hecho que uno no puede falsificar el carácter de los hombres, así como uno no puede falsificar el carácter de la naturaleza.» [Atlas Shrugged, p. 1019]

En este sentido, la Justicia es la muestra de la honestidad y la racionalidad, de las cuales depende, y como todo ejercicio de racionalidad, la justicia exige objetividad.

La persona que ejercita la virtud de la racionalidad, que actúa racionalmente cuando busca sus medios y fines, disciplina su pensar, su razonar, atendiendo todo y sólo lo que la evidencia muestra. Y esto vale igual si se trata de evaluar personas o cualquier otra cosa. La evaluación subjetivista se aparta de este procedimiento, evaluando, por ejemplo, a un candidato político por su presencia, por su simpatía, por el estribillo musical, por el logo de su partido; o a un médico por sus gustos en deportes; o a una secretaria porque le desagradan las películas de terror, etc., se desvía, socava y debilita el punto de la justicia. Uno no puede conocer la verdadera naturaleza de otro si se niega a ver la evidencia relevante o lo que ésta indica.

Un tercer elemento de la Justicia consiste en actuar basado en la evaluación objetiva que uno hace del otro y tratarlo como merece, de acuerdo con su mérito. El mérito es una acción digna de premio o castigo. Esencialmente, tratar a otros como se merecen, significa responder a su conducta buena, positiva, con recompensas, y a su conducta mala, negativa, con castigos. Rand se refiere a estos términos de la siguiente manera:

«Una recompensa es un valor dado en reconocimiento de la virtud o logro de una persona; un castigo es un desvalor pagado por un vicio o culpa.» [Letters of Ayn Rand. P. 559]

Culpa es una falta que se comete voluntariamente, por lo tanto, meritoria de castigo.

Los premios y los castigos pueden ser de muchas maneras, materiales y espirituales. Muestras de premios son otorgar amistad, dinero, recomendación, prerrogativas, elogio, congratulaciones, etc. Muestras de castigos son condena, ostracismo, votar en contra de tal persona o de su elección para determinado puesto, retener bienes, etc. En esencia la justicia consiste en evaluar a otros objetivamente y tratarlos de acuerdo con ese juicio dándoles lo bueno o malo que se merecen.

Aunque Aristóteles nos dice que la Justicia es la virtud política por excelencia, Rand nos hace notar que también tiene un aspecto egoísta racional, de nuestro interés personal, es decir, que ella enfatiza el aspecto ético de esta virtud. La razón para practicar esta virtud es totalmente egoísta. Como los otros pueden afectar los valores de uno en múltiples formas, buenas o malas, el egoísta racional tiene todas las razones para evaluar objetivamente a los demás y tratarlos de acuerdo con su evaluación. El fingir que las acciones y el carácter de otro son distintos de como son, no cambia en nada la realidad de la naturaleza de sus acciones, ni de su carácter, ni los efectos potenciales que éstos tengan en la vida de una persona.Por lo tanto, la Justicia es un medio vital para proteger y promover los valores de uno. Quienquiera que se interese en su propia felicidad debe preocuparse del efecto probable que tengan las acciones de otros en él. Debe evaluar a otros individuos objetivamente y tratarlos de manera que sirvan a sus valores, apoyando a aquellos que contribuyen a su florecimiento, y oponiéndose o alejándose de aquellos que probablemente dañen su vida.

Si el fin de una persona es su propia felicidad, no puede desligarse de la necesidad de juzgar a otros individuos y de tratarlos como merecen. La alternativa sería traicionar sus propios valores y su felicidad. Las virtudes de los otros contribuyen enormemente a un ambiente del cual podemos beneficiarnos. Entre más virtuosos sean los otros, entre más racionales, honestos y productivos sean, mejores compañeros serán, gente de la que uno puede aprender y con quien puede uno intercambiar valores. Craig Biddle lo dice en su libro Loving Life:

«Podemos beneficiarnos enormemente de gente productiva, pero no de parásitos. Podemos confiar en gente honesta, pero no en deshonestos. Podemos contar con la gente íntegra, pero no con los hipócritas. Podemos aprender de los pensadores independientes, pero no de los de segunda mano.» [Loving Life. Pag. 95]

Tratar a una persona como se lo merece es, según Rand, respetar la causalidad. Una persona para ser meritoria de, o merecer algo, debe hacer algo, pues el mérito no es un estado natural, ni una cualidad con la que uno nace. Más bien, el mérito significa un proceso: crear una causa que garantiza un efecto. Tratar a una persona como se merece es permitir que la causalidad siga su curso natural.

La Justicia demanda: rechazo de la equidad, pues la tolerancia y condena indiscriminada son dos variantes de la misma evasión. Consiste en tratar de evadir la responsabilidad de emitir juicio moral.

Demanda también el rechazo a aprobar el mal, pues abstenerse de condenar el mal, es convertirse en un accesorio del crimen del malvado.

La Justicia es la aplicación de la virtud de la racionalidad al proceso de evaluar y tratar acorde a esa evaluación, a otros individuos.