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Los padres de la patria

¿Por dónde empezar, entonces? ¿Cómo lograr los cambios tan necesarios? Pienso que las cámaras, gremiales, asociaciones, comités de barrio, oenegés y cuanta organización haya a lo largo y ancho del país, pueden ejercer suficiente presión para empezar a mover a los diputados…

Elecciones
Carolina Castellanos |
09 de diciembre, 2022

No sé quién ni cuándo se inventó esta frase para referirse a los diputados al Congreso de la República. Sea de donde venga, son muy pocos los que han dado algún honor a esta frase.

Al igual que la conformación del gobierno central, es el sistema de elección el que fomenta tener 160 personas que, en su mayoría, buscan salir de pobres. Por supuesto que siempre hay excepciones, algunas muy buenas, pero lamentablemente han sido muy pocas como para lograr los cambios necesarios para avanzar.

La elección por listados es nefasta. Es allí donde se “cuelan” muchos que no tienen la más mínima capacidad de ejercer ese cargo. Tampoco tienen interés en resolver los grandes problemas nacionales. Como consuelo, Guatemala no es el único país con este problema. 

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Olav Dirkmaat, catedrático de la Universidad Francisco Marroquín, escribió recientemente: “el político está en busca de votos, no de la verdad” (artículo “Igualdad y libertad, valores incompatibles”). Es realmente importante recordar esto ahora que se acerca el proceso electoral. Creer en las promesas vacías es lo que nos ha llevado a las grandes decepciones y a votar por “los menos peores”.  

Estamos en un círculo vicioso. Los políticos no quieren cambiar el sistema electoral pues se estarían disparando en el pie. Votar por la persona y no por el partido empezaría a generar los cambios que tanto necesitamos. Podríamos exigir a esa persona en lo individual, a que cumpla con lo prometido. 

Es casi imposible lograr ese, y muchos otros cambios, en tan poco tiempo. Pronto iniciará el proceso electoral y, una vez en marcha, no se puede cambiar. Lamentablemente, pensamos en estas cosas cuando ya lo tenemos encima y no durante los cuatro años que tenemos para hacerlo.

Con alguna frecuencia se habla del por qué las personas buenas, capaces, honestas y trabajadoras, no se “lanzan al ruedo” de la política, sea con una diputación, un cargo por elección o uno por nombramiento. La respuesta es la misma: no se quieren manchar, arruinar su reputación, terminar en la cárcel por delitos cometidos por otros, ser acusados de corrupción sin pruebas que lo demuestren, etc. 

¿Por dónde empezar, entonces? ¿Cómo lograr los cambios tan necesarios? Pienso que las cámaras, gremiales, asociaciones, comités de barrio, oenegés y cuanta organización haya a lo largo y ancho del país, pueden ejercer suficiente presión para empezar a mover a los diputados de sus cómodas curules y al Organismo Ejecutivo de sus flamantes oficinas.

A mi criterio, el primer paso es cortar por la mitad el tamaño de ese gigante de mil cabezas llamado gobierno. Nuevamente, se requiere de mucha presión de parte de nosotros, los que mandamos pues les pagamos sus sueldos, para sacarlos de su cómodo cargo y forzarlos a cambiar. Suena casi imposible, pero se puede lograr eligiendo lo mejor posible, involucrándose en cualquier organización civil y usar las redes sociales como un medio a nuestro alcance para promover y exigir los cambios que tanto necesita nuestra Guate.