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¿Por qué el arte imitativo debe ser necesariamente bello

Entonces, si la belleza no es solamente subjetiva, pero requiere de una cualidad del objeto que calificamos de bello, ¿qué es?
 

Warren Orbaugh
17 de enero, 2022

Prioridad uno, dos, tres, y cuatro

En mi artículo anterior indiqué que arte es la excelencia en la técnica de producir cosas contingentes aplicando con lógica y maestría el conocimiento científico, y en el caso que nos atañe, las cosas producidas son imágenes, por lo que  podemos definirlo como la excelencia en la técnica de producir imágenes bellas con sentido, siendo el sentido lo que el productor considera y valora como ontológicamente esencial para la reconstrucción crítica y selectiva de la realidad, aplicando con lógica y maestría el conocimiento científico de su disciplina – principalmente el que comprende al soporte formal de la obra: los materiales y sus cualidades, y la composición. 

¿Qué es la estatua Hércules y Licas que Antonio Canova ejecutó entre 1795 y 1815 y que se encuentra en la Galería de Arte Moderno de Roma? ¿Qué tipo de producto es esta escultura de Antonio Canova? Es una imagen, del latín imago, un artefacto ficticio que representa un parecido a, o la reconstrucción de la realidad percibida. Principalmente se entiende a la imagen como representación visual, pero también se aplica como extensión para otros tipos de percepción, como imágenes auditivas, olfativas, táctiles, gustativas, así como mentales, producto de la inducción lingüística.

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Representa una historia extraída de los antiguos poetas: Hércules, abrasado por la túnica empapada con la sangre envenenada del centauro Neso, enloquecido por el dolor provocado, lanza al aire al inocente e infortunado joven Licas, que se la había entregado, sin saber nada del veneno, bajo las órdenes de una celosa Deyanira. Hércules aparece en un momento de máxima tensión muscular, justo en el acto de levantar por el pie al infeliz muchacho, que en vano se resiste, aferrándose al altar que se encuentra detrás del esforzado héroe. La escultura expresa el clímax desesperado en la cara del niño y el enojado Hércules, enmarcado por su espesa barba rizada. ¿Por qué esta obra de arte que expresa tan horroroso y angustiante evento debe necesariamente ser bella?

Analicemos primero el concepto de belleza.

Es común oír a muchos opinar, como David Hume, que la belleza es subjetiva, que la belleza está en el ojo del observador. Pero esta afirmación, mal interpretada, sólo indica lo que a cada uno le gusta, y que esto es diferente para cada uno. Realmente no dice nada acerca de la belleza, ni habla del objeto que calificamos de bello. Sólo dice algo sobre la diversidad de nuestros gustos. No describe ninguna cualidad del objeto percibido. Lo mismo sucedería si, por ejemplo, digo que a mí me gusta el chocolate y que a Oscar no, sólo he afirmado algo relativo a nuestros gustos, pero no he dicho nada sobre qué es chocolate. Sería absurdo afirmar que “chocolate” es lo que a mí me gusta, porque el chocolate está en el paladar de cada quién. Y siendo congruente con mi afirmación, al probar la nieve de limón, y gustarme, afirmo que ésta es chocolate frío. Además, suponer que, porque la contemplación de la belleza produce placer, lo que produce placer es bello, es confundir causa con efecto.

Entonces, si la belleza no es solamente subjetiva, pero requiere de una cualidad del objeto que calificamos de bello, ¿qué es?

La teoría de la belleza, conocida como la Gran Teoría de la Estética Europea, fue formulada en la antigüedad por los filósofos Pitagóricos. Definieron belleza como la armonía resultante del orden y proporción de las partes de un todo. Esta interrelación es del tamaño, la cualidad y numero de las partes. Según los Pitagóricos, la relación de las partes que producen belleza tiene una explicación numérica. Llegaron a esta conclusión basados en la observación de la armonía de los sonidos. Las cuerdas producen sonidos armónicos si sus longitudes están en relación de números simples: uno a uno, uno a dos, dos a tres, etc.

Por ejemplo: un guitarrista hace sonar una cuerda y esta vibra con una frecuencia determinada. Luego aprieta la cuerda con su dedo exactamente a la mitad de esta. La frecuencia de la vibración de la cuerda se duplica y el tono sube una octava. La longitud de la cuerda ha sido dividida entre dos y el número de vibraciones por segundo se ha multiplicado por dos: 1/2 a creado su espejo opuesto 2/1. Un evento matemático concreto y preciso se percibe sensorialmente como el cambio sonoro en una octava. Esta es la esencia de la relación armónica y simétrica que en la teoría pitagórica se aplicó a los dominios de la audición y de la vista. 

Aristóteles relaciona la belleza con la perfección matemática y geométrica de la forma:

                  “Ahora como lo bueno y lo bello son diferentes (porque el primero siempre implica conducta como su materia, mientras que la belleza se encuentra también en las cosas inmóviles), aquellos que afirman que las ciencias matemáticas no dicen nada acerca de la belleza o de lo bueno están errados. Porque estas ciencias dicen y prueban mucho de ellas; si no las mencionan explícitamente, pero prueban atributos que son sus resultados o sus definiciones, no es cierto decir que no nos dicen nada de ellas. Los componentes principales de la belleza son orden y simetría y definición, que demuestran en un grado especial las ciencias matemáticas.”   [Aristóteles, Metafísica, 1078a, 30]

 

Este orden (taxis), es una disposición de las partes de manera lógica y no contradictoria, produciendo así una totalidad coherente. La simetría, la conmensurabilidad o relaciones armónicas con justa medida, o proporción entre los elementos. 

La definición (megethos), se refiere a la magnitud definida, claridad de límites y exactitud de la forma para poder ser percibida. 

La belleza o perfección de la forma se debe a que su identidad es completa, integral y total, de manera que no se pueda alterar o modificar sin destruirla:

“Otra vez: para ser bella, una criatura viva, y cada todo hecho de partes, debe no solo presentar un cierto orden en la disposición de sus partes, sino que ser de una magnitud definida. La belleza es cuestión de tamaño y de orden, y por lo tanto imposible en (1) una criatura diminuta, ya que nuestra percepción se vuelve indistinta al acercarse a la instantaneidad; o (2) en una criatura inmensa, de 1000 millas de longitud, por ejemplo, ya que, en ese caso, en lugar de apreciar el objeto todo de un vistazo, la unidad y totalidad de este se pierden para el observador.

Justamente del mismo modo entonces, como un todo bello compuesto de partes, o como una criatura viva bella, debe ser de algún tamaño, pero de un tamaño que pueda ser apreciado por el ojo, así una historia o trama debe ser de algún largo, pero de un largo que pueda ser apreciado por la memoria. … La verdad es que, así como en las otras artes imitativas la imitación siempre es de alguna cosa, así en la poesía la trama, como imitación de la acción, debe representar una acción, un todo completo, con sus diversos incidentes tan estrechamente conectados que la transposición o remoción de alguno de ellos va a separar y dislocar el todo.” [Aristóteles, Poética, 1450a, 34-1451a,35]

La obra de arte imitativa como producto, como imagen, tiene que ser un todo integral. De lo contrario, se percibiría como un producto inconcluso. Como se compone de partes, el compositor o productor tiene que lograr unidad en la variedad, logrando a la vez, variedad en la unidad, es decir, simetrías armónicas. Componer es ordenar los elementos según un principio integrador, por medio de la simetría, que comprende la proporción, el ritmo, la analogía; la definición, que comprende la magnitud, la precisión. La imagen debe ser comprensible y clara. Debe poderse percibir y comprender sin dificultad ni confusión. Y, ¿acaso eso no describe las cualidades de la belleza? Por tanto, la obra de arte, por su composición, debe ser necesariamente bella.

 

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