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Suspenden clases en Suchitepéquez, Quetzaltenango y San Marcos

Carolina Castellanos
08 de septiembre, 2017

Ya van casi dos semanas desde el anuncio del Presidente Jimmy Morales en la que declaraba non grato al Comisionado Iván Velásquez. Los comentarios en las redes y columnas de opinión son más que abundantes. Veamos: Jimmy ataca a Iván, los defensores de cada uno inundan las redes sociales y los medios de comunicación con sus opiniones y se vuelve un relajo. Los insultos no se hicieron esperar, así como las descalificaciones y los ataques. Y Guate, en una polarización extrema sin que, a dos semanas, haya soluciones al verdadero fondo del problema. Pienso que el problema radica en que le hemos dado demasiado poder a la Corte de Constitucionalidad y al Comisionado de la CICIG. Demasiado. Sin la intención de acusar, esto me hace pensar en lo que dijo el Lord Edward Acton en el siglo 19: “El poder tiende a corromper. El poder absoluto corrompe absolutamente”.

Todo esto, por supuesto, afecta inversiones y ventas, ahuyentando posibilidades de empleos para los más de 150,000 estudiantes que se gradúan de diversificado cada año. Más todos aquellos cientos de miles que están sin empleo desde hace mucho tiempo.

La bandera de todo esto ha sido la lucha contra la corrupción. Sabemos bien que ESE es el GRAN problema en Guate. Pero debemos recordar que Fidel Castro y Hugo Chávez llegaron al poder con esa misma bandera. También recordemos que los movimientos de izquierda no ganan en Guatemala por la vía democrática, así que deben buscar otras formas para lograrlo. Por ejemplo, defenestrar al Presidente.

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Tenemos un tema permanente y en aumento: la conflictividad social. No es solamente la oposición sistemática a la minería o a las hidroeléctricas. Esta actividad ilícita tiene varios disfraces que buscan una sola cosa: dinero. No me cansaré de repetir que el nombre del juego de la conflictividad es dinero, pero para quienes causan los conflictos (marchas, oposiciones, quema de maquinaria, secuestros, asesinatos, acciones judiciales, entre otros).

Los otros temas de conflictividad son: soberanía y seguridad alimentaria, entendida por los criminales como aquella que debe permitir a todos producir y consumir sus productos, de acuerdo a sus culturas. Eso es lógico, pero el dinero (la oposición) viene de la destrucción de “las grandes multinacionales que desplazan a los campesinos”. Sin más que agregar…

Derechos Humanos e Indigenismo. Son dos temas que los unifico pues ambos van tras lo mismo: acusaciones al por mayor de discriminación (recordemos el caso María Chula, por ejemplo) y racismo. También la búsqueda constante de privilegios como tierra, consultas para todo, leyes especiales, etc.

Monocultivos, definido por los vividores como las grandes extensiones de tierra para un solo producto, como palma africana y azúcar, generando gran eficiencia en su producción y, por supuesto, costos más bajos. Esto priva a los pequeños campesinos de poder producir porque estos “grandes explotadores” los desplazan. Pero el peor de los “pecados” es que son las “transnacionales” quienes cometen ese “gran delito” de ser eficientes.

Invasiones de tierras. Justo ayer hubo otra invasión de una finca de palma africana en el Polochic. ¿Por qué? Pues porque, pobrecitos, no tienen donde vivir. Ah, pero no invaden el relleno sanitario de la zona 3, sino las tierras más productivas, logrando así unir su lucha contra las transnacionales y su “seguridad alimentaria”.

El tema anterior lo uno con otro: tierras ancestrales. Hasta donde yo sé, antes que llegaran los españoles a conquistarnos, solo había mayas. Pues los vividores criminales dicen que las tierras del valle del Polochic (y unas pocas por otros lados) pertenecían a sus ancestros, por lo que son de ellos, por derecho. El relleno sanitario de la zona 3 no es ancestral. Lo son las tierras más productivas del país. Ya hay dos sentencias de dos cortes diferentes, que han “devuelto” las tierras a los criminales vividores que dicen ser los propietarios por derecho. O sea, jueces que ya han arrebatado tierras a sus legítimos propietarios.

¿Qué hacer al respecto? Lo primero es la “estrategia cucaracha”: sacarlo a la luz pública, como hago yo ahora. Hay más cosas por hacer: pronúnciese cada vez que suceda algo de esto, opóngase, incida en otros para que también lo hagan. Presionen a las cámaras y gremiales a las que usted pertenece, para que se pronuncien también y hasta tomen acciones legales en contra de todo lo que sucede que a usted no le parece.

Sigamos en la lucha, o nos quedaremos sentados viendo como otros nos quitan nuestra propiedad, nuestra libertad y hasta nuestra vida.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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