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Brasil, un gigante que debe eliminar grasa y ganar músculo para crecer

Redacción República
02 de octubre, 2013

Brasil, el gigante de América Latina, carga con una gruesa capa de grasa estatal, y debe, a punta de reformas estructurales, quemar calorías y ganar músculos para que su economía crezca sostenidamente.

Como cuando se trata de bajar de peso y hacer dieta, el cambio de Brasil no puede ocurrir de inmediato y requiere de voluntad. O en este caso, de voluntad política, señalan analistas.

‘Brasil tiene una carga pesada: el Estado. Les falta reformar el Estado y dejar de pensar que el sector privado es el diablo’, dijo a la AFP Pedro Tuesta, economista de la consultora 4Cast en Washington.

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‘Un cambio así requiere de un largo proceso democrático. Tiene que haber un cambio total en el rol del Estado. Priorizar la infraestructura del país más que controlar al sector privado’, agregó.

¿Despega o se estrella?

El PIB de Brasil subió un fuerte 7,5% en 2010 luego de haberse contraído 0,2% en 2009 tras la ‘crisis subprime’ en el sector hipotecario.

Precisamente, en 2009, augurando un buen momento, la revista The Economist presentó en su portada al Cristo de Corcovado -emblema de Rio de Janeiro- despegando como un cohete.

Pero después del salto, Brasil apenas creció un débil 2,7% en 2011, y 0,9% en 2012. Para 2013, se espera que la economía crezca 2,5%.

Tras las revueltas sociales de junio contra la corrupción y en demanda de mejor salud, transporte y educación, The Economist mostró hace unos días al Cristo de Corcovado como un cohete sin rumbo y se preguntó si Brasil lo había arruinado todo.

Para la presidenta Dilma Rousseff, las críticas al crecimiento del país son infundadas. ‘Somos el único gran país con pleno empleo. Somos la tercera economía que más creció en el mundo en el segundo trimestre. Quien apuesta contra Brasil, siempre pierde’, dijo.

¿Por qué creció tanto y ya no?

Brasil -el primer productor mundial de café, azúcar, jugo de naranja y uno de los mayores de carne, soja y mineral de hierro- se vio beneficiado por los altos precios globales de las materias primas.

‘Esa alza de precios fue artificial, creada a base de las tasas de interés cero en Estados Unidos (que estimulan el crecimiento de su golpeada economía) y la enorme demanda china que fluía’, dijo a la AFP Enrique Alvarez, economista de IdeaGlobal en Nueva York.

A la par, Brasil también estimuló la demanda interna. En la última década, su clase media creció en 40 millones de personas y mejoró su poder adquisitivo, en medio de bajas tasas de desempleo que aún se mantienen.

Por factores externos, su moneda, el real, se apreció frente al dólar y estimuló viajes y fuertes gastos de brasileños en el exterior, que aún siguen, pese a que la tendencia se revirtió y es la moneda local la que ahora se deprecia.

Pero la bonanza de las materias primas terminó y los estímulos en las grandes economías podrían finalizar en cualquier momento.

Mientras, la demanda interna empuja los precios locales al alza y llevó la inflación cerca del techo del rango fijado de 6,5% (anotó 6,09% en agosto, en 12 meses).

Así las cosas, el Banco Central debió subir la tasa de interés referencial hasta 9% para quitar estímulo al consumo y combatir el avance de los precios, pero afectó el crecimiento.

A sacar músculos

Enfermo crónico de falta de infraestructura doméstica, Brasil busca ahora estimular la inversión privada que financie puertos, carreteras y millonarios proyectos petroleros de la gigante estatal Petrobras, con enormes reservas de crudo en aguas ultraprofundas.

‘Vemos iniciativas positivas, concesiones de infraestructura (…). Pero para que el país crezca sobre el 2,5% necesitamos reformas estructurales. Reducir cargas tributarias, tener tasas más competitivas (…) inversiones enormes en infraestructura’, dijo al diario Valor el presidente del grupo siderúrgico Gerdau, André Gerdau.

El gobierno lanzó recientemente dos subastas para construcción de carreteras, pero una de ellas se declaró desierta. ‘Sucede que muchas inversiones quedan paradas al momento de ejecutar la licitación, en la discusión de los márgenes de ganancias, obtención de licencias’, agregó Gerdau.

Para Alvarez de IdeaGlobal, el problema sigue siendo cómo se reestructura el aparato estatal, reduciendo la burocracia, y cómo se alienta la creación de empresas en un país protector de su industria local.

Algo de estímulo puede otorgar la Copa del Mundo que el país acogerá en 2014, cuando el mercado espera una expansión del PIB de 2,2%. Pero en el corto plazo, Brasil seguirá afrontando dificultades originadas en la inestabilidad económica global.

‘Brasil es un gigante por los recursos naturales que tiene. Y por ser gigante, puede andar algunas veces fuerte. Pero lleva mucha grasa y no tiene gran cantidad de musculatura. Es eficiente esa comparación’, finalizó Alvarez.


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