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Presentan proyecto de Presupuesto 2016 por Q74,430 millones

Redacción República
01 de septiembre, 2015

Este miércoles sorpresivamente un enviado por el Ejecutivo llegó al Congreso a entregar la propuesta Presupuesto de ingresos y egresos del Estado para el 2016. Según trascendió que asciende a Q74 mil 430 millones, un monto superior al que se había anunciado.

En medio de la crisis política que vive el país, también el planteamiento de este nuevo Presupuesto se ha visto afectado. Esta crisis se desató en 16 abril pasado cuando se supo acerca de la corrupción incrustada dentro del mismo Estado.

Como es usual, dentro de las fuentes de financiamiento se incluirían préstamos con entidades internacionales. Sin embargo dos de ellas anunciaron que no darán préstamos para apoyos presupuestarios hasta que se resuelva la crisis de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), entre otros temas.

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Por otro lado, luego de que se supieran que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y el Ministerio Público (MP) señalaran al Presidente Otto Pérez como parte de la red de defraudación aduanera conocida como La Línea, renunciaron varios los funcionarios.

Entre ellos, precisamente quienes están encargados de formular el presupuesto: Dorval Carías, Ministro de Finanzas; Édwin Martínez, viceministro de administración financiera; y Saúl Figueroa, viceministro de ingresos y evaluación fiscal. Anteriormente había renunciado además Marco Antonio Gutiérrez, viceministro administrativo quien dimitió por problemas de salud. Otra renuncia que afecta al presupuesto es la de Ekaterina Parrilla, jefe de la secretaría de planificación de la presidencia.

Trascendió que estos funcionarios, que esperan que el Presidente les acepte la renuncia,  ofrecieron terminar el proyecto del Presupuesto para 2016 antes de irse. Este martes se presentó ante un Congreso de la República concentrado en otros temas de importancia incluso histórica, como el antejuicio a Pérez Molina.

Será más alto pero sin financiamiento

El monto inicialmente proyectado no era el presentado este martes, era Q1500 millones más bajo. Hace unas semanas según declaró el propio Carías, el monto del Presupuesto 2016 sería de Q72 mil 955 millones, esto representa un aumento del 3.33% respecto al de 2015. Dijo además que el aumento de Q2 mil 355 millones se debe a tres factores.

Cuando habló de la cifra original, Carías detalló que son el pago de las pérdidas netas del Banco de Guatemala (Banguat) con un total de Q1 mil 500 millones; el segundo, Q600 millones para cumplir con el pago del aumento salarial de los maestros; y el tercero, un ajuste al monto de la Deuda Pública. Los demás techos serían similares al del presupuesto vigente, que es Q70 mil 600 millones.

En cuanto al financiamiento, dijo que se tenía previsto que el Banco Mundial otorgara un préstamo de US$300 millones (unos Q2300 millones) y con el Banco Interamericano de Desarrollo por US$250 millones (unos Q1920 millones).

Sin embargo, Oscar Avalle, representante del BM en Guatemala, dijo a los medios que la aprobación de préstamos de apoyo presupuestarios para Guatemala está suspendida por el momento. “Las condiciones tienen que estar dar dadas a través de una reforma profunda de Superintendencia de Administración Tributaria (SAT)”, dijo.

Se ha informado en el BID también se discute una matriz de condicionalidades en los temas de transparencia y se teme que otros bancos tomen la misma actitud. Es de anotar que Finanzas puede incluir como parte de los ingresos en el proyecto de presupuesto solo los préstamos que tengan negociaciones avanzadas con los organismos multilaterales como el BID y el BM.

Si estos préstamos no están disponibles, se emitiría deuda interna a través de los Bonos del Tesoro. Situación que se verá agravada porque el presupuesto ahora es mayor.

Hugo Maúl, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) opina que el hecho que no den esos préstamos es hasta positivo. “Sin dinero, no pueden seguir gastando, se tendrá que conformar con lo que hay”, asegura. Contrario a lo que se piensa, Maúl señala que la falta de estos fondos no afecta a la ciudadanía porque “de todas maneras no le dan los servicios que les corresponden por culpa del manoseo del que es víctima el presupuesto”.

Es un panorama incierto

Según analistas, el problema no es precisamente la formulación del presupuesto, sino cómo se va transformando en el camino a su aprobación. Hasta el cierre de esta nota, las cifras de asignaciones se mantienen bajo reserva por lo que no hay detalles de las asignaciones.

Ahora en el Congreso, tendrá que ser conocido por el pleno desde donde será  enviado a la Comisión de Finanzas para su análisis. Si el pleno se reúne este jueves, podrían conocerlo de una vez, pero lo más probable es que lo hagan hasta después de la primera vuelta electoral del domingo.

En la Comisión de Finanzas, además de analizar la propuesta se escucha a quienes quieran ya sea opinar o solicitar cambios en las asignaciones. Este proceso podría llevarse algunas semanas, tomando en cuenta que se tiene hasta el 30 de noviembre para aprobarlo por mandato constitucional.

El Legislativo podría modificar el proyecto, o aprobarlo sin cambios, o, incluso, ante la falta de acuerdos, no aprobarlo.  De esa manera, como establece la legislación, automáticamente queda aprobado el mismo que está vigente, en cuyo caso, el nuevo gobierno podrá realizar los ajustes que considere necesarios.

Hay que mejorar

La investigadora Irene Flores, opina que en la etapa de formulación presupuestaria existe una excesiva rigidez. Ya en la etapa de ejecución también enfrenta varios problemas.

Algunos están relacionados con el manejo discrecional de los fondos, según Flores esto anula cualquier tipo de planificación previa pues las distintas instituciones realizan modificaciones a sus propios planes de presupuesto y transfieren recursos a otros programas u otras instituciones, lo cual a veces implica ampliaciones presupuestarias.

Flores añadió que un desafío adicional es el uso político que se hace de la Comisión para la Ejecución Presupuestaria, la cual es la encargada de la asignación de las cuotas financieras.

En la etapa de seguimiento y evaluación, la investigadora destaca que la fiscalización y auditorías de los órganos de control tienen un énfasis transaccional, enfocado en el cumplimiento de normas más que en el logro de resultados concretos y de la eficiencia y eficacia del gasto público.

Por su parte Maúl considera que es alarmante que los candidatos presidenciales no han hecho propuestas serias en este tema. “La mayoría no entienden el ciclo presupuestario, y los que lo entienden lo apoya como está hoy pues es como una piñata y quieren seguir igual”, concluye.

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