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¿Aprovechó Rigoberta Menchú el conflicto armando en Guatemala para proyectarse internacionalmente?

"Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia", es el libro que presentó al mundo a la guatemalteca originaria de Uspantán, Quiché. Durante la guerra había perdido a un hermano, su padre y un primo.

Redacción
31 de enero, 2020

La publicación del libro fue realizada por la periodista Elizabeth Burgos en 1982, cuenta la historia de una mujer que vivió una parte de la guerra civil de Guatemala, y que años después se convirtió en la Premio Nobel de la Paz.

La versión narra lo ocurrido con su hermano Petrocinio, su padre Vicente Menchú y su primo Francisco Tum, entre 1979 y 1980.

Menchú contó su versión a los 23 años, en París, en la habitación de Burgos.

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Quiché, 1989

El antropólogo estadounidense, David Stoll, realizaba sus investigaciones en Quiché para un doctorado. Llegó a Sacapulas, Cunén y Uspantán. Por casualidad se enteró que este último era el pueblo de Rigoberta Menchú, muy conocida por su testimonio.

Se presentó a la municipalidad para hablar con el alcalde, y aunque no lo encontró, conversó con un empleado, quien le habló de Nicolás, un hermano de Rigoberta.

Stoll cuenta que estuvo en la aldea donde vivía Nicolás, quien lo recibió con agrado. Quizá porque era el segundo extranjero que lo visitaba, dice el antropólogo. La historia que escuchó Stoll coincidía mucho con lo descrito por Rigoberta en su libro, hasta que hablaron del conflicto de tierras.

La premio Nobel había descrito que su familia se enfrentó a conflictos de tierra, pero nunca mencionó que fueron entre su padre y la familia de su mamá, los Tum. “En ese momento me di cuenta que no era confiable la versión de Rigoberta”, dice Stoll.

En los años 50’s el papá de Rigoberta se asentó en la aldea Chimel, en un terreno más o menos plano apto para el cultivo. Don Vicente se había retirado del Ejército, donde prestó servicio en la década de los 40.

Con los años la tierra fue reclamada por sus cuñados, un conflicto que llegó hasta oficinas gubernamentales.

“La familia tenía conflictos de terreno pero con sus hermanos no con grandes finqueros malos como dice Rigoberta”, explica Stoll.

Otro aspecto que cuestiona el estadounidense surge de sus visitas a Chajul, el pueblo ixil donde murió el hermano Petrocinio, el menor de los Menchú Tum.

Él tenía unos 17 años cuando fue secuestrado por el Ejército y obligado, junto a otros cinco hombres, a caminar con uniformes de la guerrilla rumbo a Chajul. En el camino los interceptaron y asesinaron en una aparente emboscada a insurgentes.

Fueron llevados a la plaza central del pueblo, donde quemaron uno de los cadáveres. Rigoberta contó que los exhibieron en la plaza, golpeados e hinchados, y los quemaron vivos.

“Revisé informes de derechos humanos y nunca mencionaron nada de quemados vivos. Hablé con personas y preguntaba si habían presenciado cuando el Ejército quemó vivos a personas en el parque de Chajul. Se me quedaban viendo y me decían: ‘no se nada de eso”, recuerda Stoll.

La embajada de España

En el caso de la quema de la Embajada de España, Rigoberta no dice que haya estado en el lugar, pero sí culpa a la Policía del incendio y la muerte de los miembros del Comité de Unidad Campesina. Stoll explica que el problema con esa versión es que está probado que los ocupantes llevaban bombas incendiarias.

“El embajador -Máximo Cajal- en sus declaraciones a la prensa reconoció que mientras él estaba en la puerta de la oficina negociando con policías, detrás de él un ocupante tira una bomba de gasolina a la puerta y lanzan un cerillo. Con su pie aplasta el cerillo, unos minutos después hay una explosión detrás de él”, recuerda Stoll.

Menchú fue llevada a México por monjas españolas tras la muerte de su hermano y padre. En Chiapas empieza a trabajar como concientizadora de las realidades de Guatemala.

“Hace el salto de lo personal a la experiencia de todo el pueblo. Ni yo ni cualquier otro puede reclamarse representante del pueblo”, señala el Stoll.

Figura internacional

El antropólogo cuestiona que a pesar de la trascendencia de la historia de Rigoberta, en Guatemala no se convirtió en una figura influyente, no llegó a ser gobernante -aunque se postuló en una elecciones-, sino que es conferencista internacional.

“Toda persona que conoce Guatemala conoce a Rigoberta Menchú, pero si uno no está muy metido en Centroamérica o América Latina, entonces uno no sabe quién es Rigoberta Menchú”, explica Stoll.

El experto no pone en duda que la familia Menchú Tum fuera víctima del Estado. “No cuestiono los hechos de su historia, si cuestiono muchos detalles”, asegura.

El impulso que la biografía le dio a Rigoberta Menchú la llevó a viajar por varios países, hasta que en 1992 fue apadrinada y alcanzó el Premio Nobel de la Paz, que además del reconocimiento, entrega una cifra de unos US$100 mil dólares a cada categoría premiada. Con ese dinero creó la Fundación Rigoberta Menchú.

República contactó con la Fundación Rigoberta Menchú y con la asistente de la señora Menchú, para solicitar una entrevista. Se informó que tenía la agenda ocupada y que estaba por salir del país. El miércoles 29 publicó una foto en redes sociales donde escribe que está en Arabia Saudita.

Demandas y juicios

“La señora Rigoberta Menchú Tum, por aprovechar el tema aceptado de la culpabilidad de un gobierno y un ejército, lo tomó como base para realizar sus demandas en Guatemala y España”, dice Adolfo Molina Sierra, hijo de una víctima de la quema de la embajada.

El tema estuvo vigente por unos 16 años hasta la sentencia emitida en 2015 por 90 años de cárcel contra Pedro García Arredondo, exjefe del Comando Seis de la Policía Nacional.

Molina Sierra explica que ha sido reactivado el caso porque Menchú presentó un recurso de casación contra esa resolución, que ahora está en proceso de trámite.

El planteamiento es para que se reevalúe la participación del Estado. “Para hacer pagar al Estado lo que el responsable -Pedro García- no va a poder pagar -por resarcimiento-”, explica Molina Sierra.

El Tribunal determinó que el expolicía debía pagar US$1.5 millones en resarcimiento a las víctimas de la embajada.

“Si uno toma como verdad todo el testimonio de Rigoberta, uno no entiende lo que realmente ocurrió en su aldea en Uspantán, y realmente no entiende cómo fue el Conflicto Armado entre el Ejército y la Guerrilla”, concluye Stoll.

 

Lee la primera parte:

¿Qué pasó en Quiché para que los campesinos viajaran a la capital?

 

Entérate del caso: Quema de la Embajada de España en Guatemala: 40 años de la tragedia

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