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María Eugenia Gordillo: Si no hay secuestro, no hay muertos

Henry Pocasangre
31 de enero, 2020

Una gran explosión acompañada de una nube de humo negro, es uno de los últimos recuerdos de la periodista María Eugenia Gordillo, quien trabajaba en El Imparcial cuando fue quemada la embajada de España.

Entrevista

Ella llegó a la sede diplomática desde la redacción del periódico. La toma ya había comenzado, pero estaban por comenzar los momentos más difíciles.

Gordillo habla con República en la oficina de la Hemeroteca Nacional, donde ahora es directora y trata de que las nuevas generaciones no desconozcan ese episodio del país.

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Todos los años en enero coloca una exposición con las publicaciones realizadas por los medios sobre ese suceso en 1980, y otros artículos elaborados en revistas.

María Eugenia Gordillo, experiodista de El Imparcial, presenció la toma de la Embajada de España, ahora directora de la Hemeroteca Nacional. (Foto República: Winther Flores)

¿Cómo se enteró de la toma de la embajada?

Estaba en El Imparcial cuando llegó la noticia. Pedí permiso para ir a ver a mi amiga Lola -María Dolores Cruz, esposa de Jaime Ruiz del Árbol, primer secretario de la embajada de España en 1980-.

Tomé mi carro y me fui directo a su casa. Estuve con ella cuando Jaime le llamó y le dijo que todo iba a estar bien.

¿Qué recuerda de sus momentos en la embajada?

Los señores llevaban cócteles molotov, pero también sus morrales con comida. Cuando yo llegué acababa de salir de la casa Mario Aguirre Godoy -salió antes del incendio-, traté de ver dónde lo tenían y lo encontré en el carro de Manuel Valiente Tellez -uno de los jefes de la policía en ese tiempo-, con los brazos estirados y un policía hablaba por radio.

Tenía los labios muy rojos, estaba pálido. Dijo que sintió la muerte porque abrí la puerta y le pregunté qué quería que hiciera. Me dijo que llamara a su familia. Fui a Pollo Campero y pedí prestado el teléfono, llamé a la familia y llegaron para cuidarlo. 

Mario Aguirre había gestionado la cita con la embajada de España por un congreso de notariado y esperaban algún apoyo de ellos. No podemos decir que el embajador Cajal fue el que los citó específicamente sino que ellos habían estado gestionando la visita, los interesados eran los acreditados.

María Eugenia Gordillo, experiodista de El Imparcial, presenció la toma de la Embajada de España. (Foto República: Winther Flores)

¿Cómo terminó la policía con la ocupación?

La policía con unas piochas y la guardia civil, que era la G2 -escuadrones del Ejército y la policía-, estaban en el techo tratando de romper. En aquel entonces la G2 era manejada por Valiente Tellez y Francisco Arredondo, era verdaderamente temible. Creo que tenían más poder que las fuerzas uniformadas.

Un familiar de doña Mary Wilken de Barillas -cónsul de la embajada-, quiso tirarle sus pastillas, uno de los guardias que estaba arriba las recibió y los dejó caer.

Las fuerzas de seguridad dijeron ‘retírense que vamos a actuar’. Todos nos fuimos, me regresé a mi casa, iba por la Torre del Reformador cuando escuché el estruendo.

Si no hay secuestro no hay muertos. Quién puso primero, el huevo o la gallina, así que quién tuvo la culpa, quién puso el fuego.

La nube de humo que se formó era negra y salía del techo, fue de arriba para abajo, todos estaban hacinados en una misma habitación, eso era una hoguera. A mí no me lo pueden negar, lo vi, lo viví, lo recuerdo y lo cuento como si hubiera sido ayer.

¿Qué se decía de la toma?

Nadie había visto a los que entraron, fue algo tan sorpresivo, de eso nunca supe nada, cuando llegué los acontecimientos ya habían comenzado.

Aparentemente, y según lo que decían, al principio todo fue tranquilo, no se imaginaron un final de esa magnitud, los de la embajada se quedaron como uno cuando lo están asaltando.

Está publicado todo lo que se pudo, había censura de lo que se podía o no decir.

*María Eugenia Gordillo habló en su oficina en la Hemeroteca Nacional, de donde es directora hace varios años.

Lee el especial completo aquí:

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