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Escuela Bancaria de Guatemala: El valioso feedback de las auditorías

Lejos de considerar a los auditores como un equipo que recarga, molesta o afecta, debemos verlos al contrario, pues en la práctica, nos están dejando sus ideas y sugerencias para disponer de mejores y efectivos programas de gestión de riesgos o el rol que realicemos.

Escuela Bancaria de Guatemala
Invitado
19 de mayo, 2023
Artículo escrito por MSc. Jorge González – Oficial de Cumplimiento de Entidad Financiera y Bancaria

Bill Gates dijo una vez: “Todos necesitamos personas que nos den su opinión. Así es como mejoramos” y precisamente esa es la óptica que los Oficiales de Cumplimiento deberíamos tener, pues es todo un paradigma o quizá idiosincrasia latina y especialmente en Guatemala, donde la mayoría de profesionales resienten la crítica recibida de los equipos de auditores, reguladores o especialistas, pues, no es extraño ver que se toma como algo personal, cuando en realidad, el feedback (hallazgos, sugerencias, reparos, cédula de resultados o como quieran llamar) es un regalo que nos permite mejorar y actuar de manera preventiva para mantener a la vanguardia nuestro rol.

Aún recuerdo con mucha claridad cuando me invitaron a tomar la responsabilidad de Oficial de Cumplimiento -de eso ya ocho años y fracción-, hice debida diligencia de los múltiples retos que la posición conlleva y siempre salía a colación como un tema álgido a considerar:

“Las auditorías te van a llover todo el tiempo” y con algunos agregados como: “no importa lo que hagas siempre te encuentran algo malo”, “como molestan durante las revisiones”, “te buscarán la cascarita para reportar”, “puedes ir a parar a la cárcel por las auditorías”, en fin, así puedo seguir listando algunos otros conceptos que típicamente se escuchan de los procesos de revisión por parte de auditores, sean estos internos, externos o regulatorios.

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Pese a ello y otros temas de responsabilidad que los Oficiales de Cumplimiento PLD tenemos en las entidades, acepté el reto con la mentalidad de visualizar todo el panorama con una óptica diferente (pues mi rol previo no era específicamente de Cumplimiento) y abierto al feedback, para servir de mejor manera a la entidad y a quien confió en mí para ese importante rol (vale citar que inicié en la época de múltiples requerimientos a todas las entidades, por parte del MP, IVE y CICIG durante el Gobierno del partido Patriota).

Me atrevería a decir que las entidades financieras son las más auditadas en sus programas de prevención LD/FT, pues existen las revisiones normativas a cargo de los equipos de Auditoría Interna, Externa y las del Regulador, a las cuales se suman procesos de Due Diligence por parte de Bancos Corresponsales u otras entidades internacionales que tienen interés en negocios conjuntos, luego se agrega la validación a entidades filiales o relacionadas.

Todo ello aumenta la relación con equipos de revisión y se convierte en una actividad del día a día, por ende lo más lógico es pensar en la siguiente correlación: Si el feedback ayuda a mejorar y si estamos en constante revisión recibiendo feedback, lógicamente cada vez será mejor la gestión en beneficio de nuestra entidad (es). En otras palabras, lejos de considerar a los auditores como un equipo que recarga, molesta o afecta, debemos verlos al contrario, pues en la práctica, nos están dejando sus ideas y sugerencias para disponer de mejores y efectivos programas de gestión de riesgos o el rol que realicemos.

Por la experiencia vivida en estos años puedo compartir, en aras de lograr el mejor resultado del regalo llamado “Informe de resultados o hallazgos” los siguientes consejos:

  • Ser diligentes. Por obvias razones el Oficial de Cumplimiento es un profesional preparado y conocedor del riesgo, por lo cual propondrá los programas, procedimientos, estrategias, metodologías y controles adecuados, al tamaño y característica de la entidad. Bien cita mi frase favorita: “Fallar en prepararse, es prepararse para no fallar”, por tanto, es obligatorio hacer bien las cosas que luego serán auditadas.
  • En contrapartida, también es obligación del Auditor estar al corriente de las mejores prácticas, de normativa local, internacional, etc, que le permita comprender el área evaluada y los objetivos de negocio vinculantes, pues con ello podrá realizar pruebas clave y aportar valor a la entidad evaluada, logrando así un círculo virtuoso de trabajo.
  • Respeto. Tanto personal como profesional, velar por el respeto mutuo entre auditor y auditado.
  • Ejemplaridad. Jamás debe pasar por la mente, tener una doble agenda o copia a, b y c de algo bajo revisión, pues debemos demostrar siempre los valores éticos.
  • Disposición. Debemos priorizar su atención, para que puedan realizar sus revisiones y pruebas de manera oportuna.
  • Empatía. Entender que los equipos revisores están de manera temporal revisando información en la cual nosotros y nuestros equipos somos los expertos, por tanto, tener la empatía de apoyar a facilitar la revisión. En esta línea, una conversación que los ponga en contexto de manera general de los programas, estrategias, metodologías y documentos que hemos puesto a su disposición, genera mucho valor en ambas vías, pues para el auditado también reduce la petición de información extra.

En conclusión, la próxima vez que recibamos el Oficio, memo o la carta de solicitud de información para realizar una auditoría, debemos tener la claridad que estamos a punto de subir el nivel de nuestra gestión y tenemos la posibilidad de compartir la responsabilidad con los equipos de auditoría, en el remoto caso de algún evento negativo no observado por el Oficial ni por ellos; “es un ganar-ganar”.

Jorge González, EMBA / MRA / CPA / CPAML, Compliance Officer / Grupo Financiero Banco Internacional