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Huehuetenango, un destino fantástico

Redacción República
21 de noviembre, 2015

Guatemala tiene tanto por recorrer, por ver, sentir y descubrir. Los destinos turísticos más a la mano son cotizados a nivel internacional pero también hay áreas recónditas en donde existe un potencial comparable a nivel mundial.

El Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP) reporta que la región de Todos Santos Cuchumatán “constituye un paisaje cultural único en Guatemala, que combina praderas sub-alpinas, áreas rocosas y vegetación de lento crecimiento, debido a las condiciones climáticas y altitudinales”.

Ubicado aproximadamente a 3 mil 850 metros sobre el nivel del mar, el área alberga una de las zonas más antiguas de Centroamérica. Los visitantes se sorprenden al conocer que pisan lo que algún día fue suelo marino y cuyas rocas evocan un paisaje lunar.

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Café del Cielo, al pie del Mirador Juan Diéguez Olaverri.

Algunos aventureros se aprestan para acampar en esas áreas y por la noche el frío y el cielo estrellado los hace divagar entre el sonido del aire. Uno de los principales puntos, el Mirador Juan Diéguez Olaverri, puede darle al expectador una de las sensaciones climáticas más extremas en suelo guatemalteco con un panorama de nubes, volcanes y neblina capaz que vale la pena pese a la temperatura y se ubica a media hora de la cabecera departamental de Huehuetenango.

A escasos metros del mirador, está el conocido Café del Cielo, lugar en donde los visitantes llegan para degustar café y chocolate para proseguir con los recorridos de exploración. Todos hablan sobre la Posada Rural y Ecuestre Unicornio Azul, en donde los recorridos a caballo son deleite durante varios días en cada jornada.

Parte del recorrido es alcanzar la Puerta del Cielo (Tshkin Xaq), sendero turístico que lo eleva a uno a más de 1 mil 700 metros sobre el nivel del mar en un recorrido aproximado de un kilómetro entre fauna y flora impresionante. Este monumento natural y la Laguna de Ordóñez, pertenecen al parque regional municipal del pueblo de Todos Santos Cuchumatán, a una hora de distancia en vehículo desde Huehuetenango.

Laguna Ordóñez.

La jornada prosigue durante un par de horas más, la meta es alcanzar en una de las zonas más solitarias del área pero con una belleza impresionable, se trata de un cuerpo de agua que se forma con la lluvia conocida como Laguna Ordóñez.

Algunos la califican de tesoro perdido, otros se animan a buscarla sólo para pisar el área en donde otrora todo estaba sumergido bajo el mar y prueba de ello son los fósiles que se localizan en sus piedras, explican representantes de la Cooperación Alemana y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) que recorren el lugar.

El camino se avizora largo y es que hay escasos puntos para parar y adquirir comida o pasar a los servicios. Se trata del Comedor Amparito en donde uno de los platos principales es cordero y el caldo de cuentos (hecho con visceras del cabrito), pero la especialidad que Peter Muller, asesor técnico principal del proyecto Consolidación del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP), menciona es el caldo de cordero.

Muller creció y conoce de punta a punta la Cordillera de los Andes, pero reconoce que el área de los Cuchumatanes es de las más impresionantes que ha visto. Describe lugares, experiencias y personas conocidas con tal emoción que invita a recorrerlo nuevamente.

Este bello recorrido natural con ayuda de guías del lugar, se puede realizar muy bien en dos días, teniendo como sede para pernoctar en Huehuetenango, que se ubica a cuatro horas de la ciudad de Guatemala. Aunque si lo prefieren en los lugares turísticos los comunitarios también tienen instalaciones para pasar la noche.

Una laguna impresionante

El próximo objetivo es la Laguna Madgalena, afuera del Parque Regional Municipal de Todos Santos Cuchumatán, pero resguardada de tal manera que los guías evitan saben que el visitante tendrá una sorpresa asegurada y lo mantienen en suspenso.

Alcanzar el área se hace por un camino definido por un pequeños muros de piedra, con flores o matas de ágave cuya altura permite apreciar los campos verdes contrastados con rocas blancas, algunas veces ordenadas o otras en una distribución espontánea pero ornamental.

El paso hacia Laguna Magdalena.

El camino está señalizado, los mismos rótulos están incrustados en piedra y ubican al visitante en la distancia hacia el objetivo. Por lo regular el paso de cabras interrumpe en los cerros y la cotidianedad del paisaje para dar paso a extensas áreas de pino y pinabetes.

El frío es denso. Al llegar al punto se observan algunas casas entre la neblina y cuyos habitantes se dedican a la comercialización de papa y del pastoreo. La comunidad es propietaria de los terrenos del área pero se organizó de manera que por medio de la cooperación extranjera se lograra ambientar para recibir al turismo.

Los senderos están hechos para pasar sobre puentes y riachuelos de agua transparente y es que ahí no se encuentra un sólo objeto extraño que altere el ecosistema. La idea es darle el mantenimiento necesario con reglas estrictas para evitar a toda costa el deterioro.

Don Vicente tiene tres años de trabajar como guardabosque en el área y describe que ahí acampan turistas nacionales e internacionales. Se le preguntó si en el tiempo que lleva de trabajar ahí ha surgido algún incidente, contratiempo, acción fuera de lugar y responde que no, que el lugar es tranquilo y en paz.

Laguna Madalena.

Evidentemente, el área cumple con lo prometido y al pie de un inmenso risco está la laguna. Por momentos esta presenta un fondo completamente blanco debido a la niebla pero seguidamente se despeja, esto en cuestión de segundos y para maravilla de los visitantes.

Una palabra que resuena durante el recorrido es “endémico”, los acompañantes explican que se trata de las especies que son únicas en el lugar y en el mundo y en el Parque Municipal Todos Santos Cuchumatán, que alberga todas las bellezas descritas, esa es la constante.

La Cooperación Alemana tiene un objetivo en el lugar y es resguardarlo por medio de la protección de sus recursos naturales, con el Conap como contraparte y para ello tiene previsto desembolsar 10 millones de euros para el proyecto de cooperación financiera para la consolidación del SIGAP, conocido como Life Web II, el cual busca el resguardo de nuestra biodiversidad, informan los representantes.

Thomas Cieslik, jefe de cooperación, explica que la contribuciones se establecen únicamente con los gobiernos y que el manejo y protección de los recursos naturales es prioridad. Incluso, comenta que a futuro buscan impulsar proyectos productivos en las comunidades y es que el objetivo general que manejan es evitar nuevas formas de dependencia, y buscar soluciones que permiten a la población a desarrollar su propio futuro a través de asesoría técnica.

Gerson Alvarado, coordinador del proyecto, explicó que en este caso el Conap busca promover y conservar la diversidad biológica del departamento a través de la declaración de nuevas áreas protegidas y la implementación de un programa de compensación dirigido a comunidades y municipalidades.

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