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El Zika pone en jaque a los sistemas de salud de Latinoamérica

Allan Martinez
30 de enero, 2016

[vc_column width=”2/3″]Rosario trabaja como secretaria. Está casada y tiene un hijo. Por la situación económica nacional, su esposo quedó desempleado. Tenían planes de tener un segundo bebé, pero aplazaron la decisión y espera que su compañero de hogar obtenga un nuevo trabajo, ahorrar para recuperarse económicamente y plantearse de nuevo la idea de tener otro bebé. Aprendieron de las penas que pasaron con su primogénito por estas condiciones y se prometieron no volver a sufrir por el bien de su hogar.

Hoy ambos trabajan y la idea de un nuevo vástago salió en una comida; sin embargo, en su vecindario hay un basurero clandestino y muchos vecinos han sido hospitalizados a causa del dengue y Chinkingunya. Nadie ha sido internado a causa del Zika, pero es cuestión de tiempo para que suceda. Las fumigaciones han sido escasas últimamente y ellos, así como los vecinos, intentan al pie de la letra obedecer las medidas de prevención difundidas en los Centros de Salud.

Existe mucho desconocimiento acerca de la enfermedad del Zika y según informaciones internacionales, el virus puede atacar el feto y producirle microcefalia, algo que para ellos es condenar a un ser humano a una enfermedad de por vida, sin mencionar el costo económico. Hoy no se sabe qué hacer.

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Alerta y pánico mundial

El virus del Zika “se propaga de forma explosiva” en el continente americano, dijo la semana pasada la directora de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan.

“El nivel de alerta es extremadamente elevado. El Zika podría causar entre “tres y cuatro millones” de enfermos en el continente americano”, agregó Chan durante una reunión de información con los miembros de la OMS en Ginebra.

Los países en alerta son: México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Haití, Puerto Rico, isla de San Martín, Guadalupe, Martinica, Barbados, Panamá, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guayana Francesa, Brasil, Bolivia y Paraguay.

Hasta el momento no hay vacuna ni tratamiento para el Zika, sólo se pueden aliviar los síntomas de fiebres y dolores transmitidos por el mosquito Aedes Aegypti, también vector del dengue, chicunguña y la fiebre amarilla.

Las inquietudes acerca de la evolución del brote en América se ven alimentadas por la potencia que registra, a partir de 2015, el fenómeno de El Niño, que por sus lluvias favorece la proliferación de mosquitos, vector del virus y que requieren de charcos para criar sus larvas.

La persistencia de aguas estancadas, en especial en zonas pobres de áreas cálidas y templadas (muchas veces por el abandono negligente de recipientes en los que se acumula el agua) se vuelve así un riesgo de salud pública.

La OMS llamó a los países latinoamericanos a combatir los insectos y a las poblaciones, además de evitar la permanencia de aguas estancadas, a utilizar repelentes, generalizar el uso de mosquiteros y a cubrir sus cuerpos para minimizar los riesgos de picaduras.

Según cables de AFP, Francia ha girado alertas de viajes a Guyana y Antillas. Costa Rica reforzó su controles en ambas fronteras y los visitantes que lleguen al aeropuerto tendrán que pasar un chequeo ante los posibles portadores del virus. Perú se defiende con controles estrictos de sus vecinos Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia que ya han reportado el virus en sus territorios. Perú reporta 200 casos sospechosos y no se ha confirmado ninguno de zika.

Argentina inició a fumigar parques y plazas y empezó campañas de prevención por todo el país. Brasil y en especial Río de Janeiro, está en pánico ya que será sede por estos días del Carnaval y en el mes de agosto, los Juegos Olímpicos y espera la visita de millones de personas. Las crisis ha alcanzado niveles de miedo insospechados y mientras no exista una vacuna, las familias sufrirán ante un enemigo casi invisible. En El Salvador, la situación es mucho más drástica.

 Embarazadas, un riesgo latente

Las teorías sobre la vinculación de la microcefalia y el vector del virus Zika son por el momento, teoría, solo eso.

“Solo se podrá detectar la presencia del virus en la placenta y hasta que el niño nazca”, comenta Edgar Arana, del departamento de Comunicación del Ministerio de Salud.

Ante esta incertidumbre, los gobiernos latinoamericanos y la Organización Mundial de la Salud, han lanzado cualquier cantidad de alertas y prevenciones. El ministerio de Salud uruguayo explica las formas de evitar la propagación del mosquito y el director nacional de Salud, Jorge Quian, señala que la principal medida para la prevención de las tres enfermedades es decir, Dengue, Chinkunguñya y Zika, es cortar la reproducción del insecto.

“Zika Dengue y Chinkungunya son transmitidos por el mismo zancudo solo que es un virus distinto. Ninguno de los tres es mortal, pero los tres producen dolores neurálgicos y fiebre. Todavía está por comprobarse los efectos que produzca el Zika, porque no está demostrado que la microcefalia sea una consecuencia, solo se asocia”, añade Arana.

También hay otras maneras de transmisión que aún están por confirmarse. Una de las líneas de investigación es la transmisión sexual, ya que el hombre puede ser transmisor del virus por medio del esperma. La infeccion también puede pasar de forma perinatal, es decir, de madre al feto mediante la sangre. Hay que resaltar que el virus no se transmite por la lactancia materna.

En Guatemala se informó que en 2015 hubo 200 casos sospechosos y se confirmaron 68 de Zika y en el presente año hay 50 posibles; sin embargo, el portavoz no tenía a la mano el número de confirmados. Hasta el momento solo un caso ha sido positivo, el de una mujer embarazada en Zacapa. La paciente está en observación constante ya que no hay tratamiento, indica el portavoz.

Recomendaciones para combatir el virus

Para salvaguardar la vida de las embarazadas, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud es consultar con el médico de cabecera en todo momento y no dejar todo a la mano de la suerte.

Les recomienda a mujeres en edad reproductiva y a quienes están en período de gestación, evitar la exposición a picaduras de mosquito. Por ejemplo, usar ropas que cubran la piel (mangas largas), usar mosquiteros medicados, y repelentes indicados por las autoridades de salud y de la manera que señala la etiqueta. En cada casa y en sus alrededores es muy importante buscar posibles focos de criaderos de mosquitos y eliminarlos y, si van a viajar, mencionar esto en los controles natales.

En caso que la embarazada haya sido picada por un mosquito, no pensar que no ha pasado nada ya que la persona puede estar asintomática, por lo que la OMS recomienda revisión constante por parte del médico, incluso no se conoce aún si la madre puede transmitir el virus al feto.

La transmisión perinatal si ha sido confirmada en otros virus como el Dengue y la Chinkungunya, por lo que no sería raro si en los próximos meses se confirma esta teoría. Es preciso que también los centros médicos tengan especial cuidado y adoptar una vigilancia preferencial acerca de las mujeres embarazadas y aquellas que padezcan los síntomas.

El esfuerzo de entidades internacionales en mantener un canal abierto para el combate al virus Zika es loable. Los sistemas de prevención que se activaron en todos los países han provocado un frente contra el virus. La prevención como toda epidemia, al menos en Guatemala, no ha sido muy activa y pareciera que se recicla la advertencia del Zika con lo ya trabajando con el Dengue y la Chinkungunya.

Hasta el momento la prevención más efectiva es el ejemplo de los casos confirmados en otros países de Latinoamérica con la asociación del virus con la microcefalia congénita. Queda en las manos del ciudadano responsable prevenir que esto no suceda en su casa. Poner en marcha  la higiene preventiva y la limpieza de su vivienda y vecindario. El peligro continúa y el suspenso de la enfermedad durará un buen tiempo. Vidas están en juego. Rosario tendrá que esperar para embarazarse.

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Qué es el virus del Zika

El virus del Zika es muy parecido al dengue o la fiebre amarilla. Tiene su origen en una región de Uganda llamada Zika, la cual le dió nombre cuando se descubrió un virus, hasta entonces desconocido, que afectaba a los monos.

Las embarazadas tienen el mismo riesgo que el resto de la población de infectarse con el virus del Zika, que es transmitido por la picadura de un mosquito Aedes infectado. Muchas de ellas pueden no enterarse que tienen el virus, porque no desarrollarán los síntomas, pues solo una de cada cuatro personas es afectada, y entre quienes sí son infectados, la enfermedad es usualmente leve.

La OPS/OMS recomienda que tomen las medidas preventivas necesarias para evitar la picadura de mosquitos, los cuales pueden transmitir otras enfermedades, además de Zika, como por ejemplo el Dengue y el Chikungunya.

¿El zika puede producir malformaciones congénitas, como la microcefalia?

En algunos estados de Brasil donde estaba circulando el Zika desde hacía unos meses, se ha notificado un aumento muy superior a lo registrado en años anteriores de casos de recién nacidos con microcefalia. De acuerdo con el análisis preliminar de la investigación realizada por las autoridades de Brasil, probablemente el riesgo de aparición de microcefalias y malformaciones se asociaría con la infección en el primer trimestre del embarazo

 ¿Qué es la microcefalia congénita?

La microcefalia es una afección muy poco frecuente, cuyas causas pueden ser genéticas o ambientales (tóxicas, radiaciones o infecciosas). Se define como una condición al nacer en la que la circunferencia craneana o perímetro cefálico es menor que lo esperado para la edad al nacer y el sexo.

La microcefalia congénita puede presentarse como una condición aislada o asociada a otras condiciones de gravedad variable, que pueden ir desde convulsiones, dificultades para alimentarse, efectos sobre el desarrollo del niño, hasta el riesgo de vida del recién nacido.

Es muy difícil conocer las consecuencias de la microcefalia en el momento del nacimiento, por lo cual requiere un seguimiento y valoración de los recién nacidos, con controles y evaluaciones posteriores. No existe un tratamiento específico para la microcefalia. Se centra en el seguimiento, promoción y maximización de las capacidades de los niños.

¿Cómo se confirma si un bebé tiene microcefalia?

La medición más confiable para valorar si un bebé tiene microcefalia se puede hacer en el nacimiento y con mayor precisión a las 24 horas de nacido. En caso de realizarse el diagnóstico de microcefalia, un equipo multidisciplinario de salud debe iniciar un proceso de seguimiento y control del niño.

Las embarazadas deben asistir regularmente al control prenatal y el profesional de la salud recomendará los estudios necesarios en cada etapa del embarazo.

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