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Coronel Chiroy: “No entiendo por qué las Cortes han retrasado el proceso”

Luis Gonzalez
11 de octubre, 2018

El coronel Juan Chiroy cuenta los días que llevan detenidos de manera provisional. Son 2 mil 200 días privado de libertad y sin llegar a un juicio, pese a que han insistido junto con otros ocho militares, ser enjuiciados.

Chiroy fue capturado el 11 de octubre de 2012 junto con Dimas García Pérez, Marcos Chun Sacul, Ábner Enrique Cruz Pérez, Abraham Gua Cojoc, Felipe Chub Coc, Ana Rosa Cervantes Aguilar, Edín Adolfo Agustín Vásquez y Manuel Lima Vásquez, acusados de los delitos de ejecución extrajudicial y ejecución en grado de tentativa.

Los militares fueron señalados de participar en la muerte de seis personas durante un confuso incidente registrado mientras un grupo de vecinos bloqueaba el paso a inmediaciones de la llamada Cumbre de Alska. 

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Al cumplirse seis años de la detención preventiva, el coronel Juan Chiroy demanda ser enjuiciado.

Los soldados hablan de su situación

Manuel Lima Vásquez: “Son seis años perdidos”

Manuel es de los más jóvenes del grupo señalado en este caso. Fue encarcelado cuando tenía 22 años y se encontraba haciendo planes para ingresar en la universidad.

Su llegada al Ejército fue fortuita. Deseaba contar con un trabajo que le permitiera estudiar y en esta institución logró avanzar en el bachillerato, pero no contaba con este obstáculo que considera “seis años perdidos”

Y lo dice así porque el sistema no le ha permitido continuar sus estudios. Buscó apoyo para seguir formándose, pero no tuvo respuesta favorable.

Lima no tuvo papá y creció con su hermano mayor que lo cuidó como un padre, no solo por los cuidados que le proveyó desde niño, sino porque lo sigue apoyando y preocupándose por él.

Manuel trata de evitar más complicaciones para su familia y trata de que su hermano esté tranquilo.

“No te preocupes, no te pongas esa carga”, le dice Manuel, quien no pierde la esperanza de obtener una medida sustitutiva para cumplir su sueño de estudiar, porque durante este tiempo “no he logrado nada. Estar preso lo hace ver a uno como un delincuente”, dice con tristeza.

“Jamás imaginé que por cumplir con mi deber estaría preso. nunca tuve intención de dañar a una persona”, dice Manuel Lima.

Considera que la acusación es “absurda” y que en el proceso ocurre un retardo malicioso de la justicia.

Pese a las adversidades, Lima señala que en la cárcel ha hecho amigos, amigos de verdad. Entre las manifestaciones de amistad que guarda, figura una carta enviada por el fallecido Flavio Montenegro. quien le agradeció el apoyo recibido cuando estuvo detenido en la cárcel de la Brigada Mariscal Zavala.

Aunque el proceso se ha complicado, Manuel asegura que eso lo ayuda para acercarse más a Dios porque sueña con estar pronto con su hijo de cuatro años, quien todo el tiempo le pregunta por qué no puede estar con él.

Felipe Chub Coc: “No tenemos cómo pagar a los abogados”

Por la mente de Felipe todo este tiempo solo rondan preguntas. Sus sentimientos son de incertidumbre, arrepentimiento y tristeza. Llevan unos dos años, asegura, sin tener noticias de su abogado.

Ingresó en el Ejército por necesidad económica y sin pensarlo, sus tres hijos quedaron solo con su esposa.

Recuerda que el día 11 de octubre cuando los capturaron tuvo miedo. “Qué hice”, se preguntó y pronto se dio cuenta que inició una acusación injusta.

“Quedé sorprendido porque fuimos acusados sin hacer daño a una persona, no hicimos nada, solo recibimos una orden de apoyar a la Policía, no nos esperabamos el ataque”, refiere Felipe Chub.

Ahora se arrepiente de ingresar en el Ejército porque el daño a su vida y a la de su familia es irreparable. Solo quiere regresar con ellos y a su comunidad para volver a trabajar en la agricultura y estar con su esposa e hijos todos los días.

“Pido mi libertad para estar con mi familia”, dice Felipe, a quien le duele pasar otro tiempo más sin estar con sus seres queridos.

Abner Cruz Pérez: “Pido que se haga justicia”

La desesperación por el tiempo transcurrido y por no estar con su familia, agobian a Abner, quien, igual que todos los detenidos, se enfrenta a la difícil situación de no poder responder a las preguntas de sus tres hijos que le dicen “¿cuándo vas a venir papá?”.

Para sobrevivir al encierro, Cruz buscar estar ocupado trabajando, en la iglesia y haciendo deporte.

Dentro de la prisión es alejado de los problemas y solo piensa en el día en que regresara a su querida tierra para continuar en las labores agrícolas.

Sus tres hijos son la fuente de inspiración todos los días que se levanta y las palabras de aliento de sus papás y hermanos lo sostienen.

“Pido que agilicen el proceso para continuar, además que nos den arresto domiciliario”, dice Abner Cruz.

En medio de toda esta adversidad, Abner prefiere estar ocupado y espera cada mes la visita de su familia. Su apoyo y palabras de aliento lo animan a no desesperarse y cuando no está cerca ellos, los amigos detenidos igual que él, son el respaldo para seguir soñando con el día en que recobrará su libertad.

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