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Un subsidio de FOPAVI roba nueve años de vida a una beneficiaria

Redacción República
15 de diciembre, 2020

El Fondo para la Vivienda (FOPAVI) otorga subsidios por Q30 mil a guatemaltecos de escasos recursos sin un techo donde vivir. El proceso es largo y complicado porque los casos se integran a proyectos habitacionales colectivos, impulsados por una entidad intermediaria autorizada, por esa dependencia.

Solo en 2020, el FOPAVI contó con más de Q555 millones destinados a otorgar vivienda mínima o para la compra de un terreno urbanizado. La historia de María Miguel Tomás, hoy de 76 años, cuenta cómo el sueño de ser propietaria de un pedazo de tierra se convirtió en un mal sueño. Nueve años ha invertido doña María en esta lucha, que al parecer perdió desde el principio.

María Miguel Tomás, una mujer pobre que no sabe leer ni escribir, vivía en un pedazo de tierra donde levantó una humilde estructura de láminas y madera. Su precaria vivienda estaba ubicada, en un terreno privado, del centro de la colonia Muracab de Colomba Costa Cuca, Quetzaltenango, lo cual le facilitaba a doña María salir a la calle a buscar ayuda económica. Todos los días se paraba en una esquina cercana al mercado y los vecinos compartían con ella algunas monedas.

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Recuerda que un día de 2012, estaba en el terreno cuando unas personas, eran representantes de la Asociación para el Desarrollo Comunitario (ASODECO), le preguntaron sobre su situación financiera y la propiedad de la tierra. “Me dijeron que podía ser la dueña”, cuenta.

El personal de ASODECO consideró que doña María llenaba los requisitos que el FOPAVI exige a un solicitante que busca adquirir un terreno propio. Sin embargo, olvidaron explicarle que estaría sola durante el proceso y que el trámite era lento y tortuoso. Desde ese día han pasado nueve años.

Con 68 años y convencida de que sería beneficiaria del FOPAVI, doña María habló con el dueño de la propiedad, quien sin dudar aceptó vender la tierra a cambio de recibir el dinero en un solo pago. La suerte parecía estar del lado.

En una pequeña mochila empacó unas faldas, unas playeras de manga corta y unas sandalias. Resguardó como pudo sus pocas y sencillas pertenencias y viajó a la capital. En su mente visualizaba la escritura de propiedad.

La ciudad la recibió a principios de 2013. Una familia conocida que vivía en Santa Anita, Boca del Monte, Villa Canales le alquiló un cuarto y decidida comenzó el trámite en el FOPAVI.

A doña María le resultó confuso comprender las explicaciones, de los encargados de las oficinas que la atendían. Decía que sí a lo que le informaban, pero los términos le resultaban incomprensibles. Avanzó con los requisitos y su código, el 8323, fue conocido en las altas autoridades del FOPAVI.

El informe del Sistema de Contabilidad Integrada (SICOIN), del 15 de diciembre de 2020, revela que la dependencia cuenta con un presupuesto vigente de Q602 millones 100 mil distribuidos de la siguiente manera:

-Dirección y coordinación Q46 millones 196 mil 800

-Subsidio a la vivienda Q554 millones 903 mil 200

Subsidio aprobado, pero…

El 2 de diciembre de 2013, por unanimidad, la Junta Directiva del FOPAVI aprobó un subsidio por Q30 mil a favor de María Miguel Tomás. El caso fue integrado al Programa de Descentralización y comenzó el proceso dirigido a la compra de un terreno en la 4ª avenida y primera calle de Santa Anita, Boca del Monte.

“Cómo pasó eso”, se pregunta doña María una y mil veces. “Yo decía en Murabac es donde vivo, en Murabac es donde está el terreno. No me hacían caso, se burlaban, llegaron a humillarme”, dice con un marcado enfado y frustración.

A partir de entonces, la vida de la humilde mujer, hoy de 76 años, se parece más al viaje en una montaña rusa. Esperanza, derrota; esperanza, derrota; otra vez esperanza y otra vez derrota.

María Miguel Tomás, hoy de 76 años, cuenta cómo el sueño de ser propietaria de un pedazo de tierra se convirtió en un mal sueño

Otros tres años

Ante la persistencia de doña María, el FOPAVI decidió enviar en 2014, a un supervisor a la colonia Muracab, con el objetivo de comprender de que hablaba la sencilla mujer.

El trabajador del Fondo visitó el lugar y comprobó que carecía de servicios básicos. También entrevistó al propietario del terreno y este ofreció instalar un sistema de agua entubada, energía eléctrica y construir drenajes, entre otros servicios, una vez recibiera el dinero por la venta del terreno.

Nada avanzó después de este informe. Por las mañanas, doña María salía a la calle a buscar ayuda económica y en la tarde se encaminaba al FOPAVI a repetir que la habían defraudado. “Se escondían, otras se reían de mi y no me creían. Siempre me decían, regrese mañana”.

Respaldo sin resultados

Sin estudios y con su avanzada edad, doña María se las ingenió para conseguir ayuda del Bufete Popular de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); la Procuraduría de los Derechos Humanos; diputados del Congreso de la República y en la Corte de Constitucionalidad (CC).

El problema quedaba sin resolver ya que, pese a que había un subsidio aprobado a favor de la humilde mujer; la promesa de compra-venta era para un terreno ubicado en un lugar diferente.

Fue en 2016, que ASODECO aclaró al FOPAVI, que el estudio socioeconómico de doña María, requisito obligatorio, se había efectuado en Santa Anita, Boca del Monte y que esa entidad había certificado que la humilde mujer era candidata al subsidio. Asimismo, ASODECO aseguró, en el el documento enviado al FOPAVI, señalaba que la beneficiaria era quien tenía que decidir dónde comprar el terreno.

Solicitud de información

El 9 de diciembre fue enviada una solicitud, sobre el avance del subsidio a cargo del código 8323, a la Unidad de Acceso a la Información del FOPAVI. De acuerdo con los plazos de la ley, la información estaría disponible, después del 23 de diciembre.

Pasa el tiempo y … nada

En los últimos cuatro años, el caso de doña María sigue sin avanzar. El año pasado, el propietario del terreno, aceptó vender la propiedad pero, a cambio de recibir el total del dinero. Pero, el FOPAVI, le informó que podrían pagar en varios desembolsos. No aceptó la condición.

“Estaba en su derecho, por todo lo que había esperado. Han sido muchos años de lucha, de burlas, de ver como la gente se esconde y no dice nada”, menciona doña María.

En 2020, a causa de la pandemia por covid-19, la humilde mujer guardó confinamiento y ha sobrevivido con ayuda de familiares y conocidos. Hace un mes, consiguió viajar a la colonia Murabac y recuperar algo de sus pertenencias, luego de que el dueño del terreno cansado, vendió la tierra hace cuatro meses.

Aquí me voy a quedar, porque sino hay camionetas no puedo ir a ninguna parte en la capital. Pero voy a seguir en mi lucha”, comenta. En enero, espera estar de vuelta y volver a FOPAVI. “No voy a parar”, asegura.

TEXTO ELABORADO POR : Claudia Méndez Villaseñor

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