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Cristo Negro de los Milagros, una historia de peregrinación y de fe

Redacción República
15 de enero, 2022

Corrían tiempos coloniales, estructuras pintorescas y una fe que prevalecería hasta el fin de los tiempos. Bajo la cantidad de teorías que relatan el origen de la bella imagen del Señor de Esquipulas: El Cristo Negro, y la cantidad de mitos y leyendas que acompañan ya las tradiciones guatemaltecas, desde un Cristo encontrado flotando en el mar, hasta la historia de fabricación por artesanos españoles.

Lo que sí es cierto es que existe un documento de respaldo, en donde se evidencia la proveniencia de la imagen, y para donde exactamente fue solicitada. Hay constancia histórica en el que consta que la imagen del Señor de Esquipulas se mandó a esculpir en el año 1594 y fue entregada por Quirio Cataño el 4 de octubre del mismo año.

El siguiente es parte del texto del contrato efectuado entre el Provisor y Vicario General del Obispado de Guatemala y el escultor Quirio Cataño:

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En la Ciudad de Santiago de Guatemala, a los veintinueve días del mes de agosto del año mil quinientos noventa y cuatro, Cristóbal de Morales, Provisor de este Obispado, concertó con Quirio Cataño, oficial de escultor, que haga para el Pueblo de Esquipulas un Crucifijo de vara y media, muy bien acabado y perfeccionado, que lo debe dar acabado el día de San Francisco, primero que viene, y se han de dar por él cien tostones de cuatro reales de plata cada uno. 

Quirio Cataño fue un reconocido escultor y pintor, quien llegó a Guatemala de procedencia ignorada, en realidad no existen registros ni de su fecha o lugar de nacimiento, ni de su fecha de fallecimiento.

El Cristo Negro de Esquipulas es una imagen de Jesús Crucificado venerada por millones de fieles de Centroamérica y algunos otros países, que se encuentra en la Basílica de Esquipulas, Chiquimula, a 222 kilómetros de la Ciudad de Guatemala.

Se conoce como Negro debido a que a lo largo de más de 400 años de veneración, la madera en que fue tallado ha adquirido una tonalidad más oscura, aunque esta catalogación es muy reciente. Ya desde el siglo XVII se le conoce como el “Milagroso Señor de Esquipulas”, o también como el “milagroso Crucifijo que se venera en el pueblo llamado Esquipulas”.

La fiesta patronal de Esquipulas se celebra el 15 de enero. Es también cuando llega la mayor cantidad de peregrinos a la ciudad provenientes de Guatemala, El Salvador, Honduras, México y otros países. Es costumbre ingresar de rodillas al templo, por aquellos que piden por alguna intención especial.

El año pasado las autoridades de Esquipulas esperaban recibir cerca de 150 mil peregrinos. Solamente el 15 de enero del 2014 llegaron 10 mil visitantes.

Durante la feria el visitante encontrará a Esquipulas repleta de ventas callejeras, ofreciendo miles de artículos llenos de colorido, producto de finas artesanías. El recuerdo más común es el llamado sombrerito de Esquipulas, que consiste en un sombrero de ala estrecha, que lleva colgando pequeños objetos de todo tipo, fabricados con toda clase de materiales.

También están los panes, usualmente de forma cuadrangular, que tienen un bajo relieve de un motivo religioso, como una cruz. Tradicionalmente sirven para compartir la visita a Esquipulas con familiares o amigos que no pudieron realizarla.

No faltan las estampas con imágenes del Cristo Negro, así como unos interesantes rostros de Jesús, tallados a la inversa, que dan la sensación de seguir con la vista cuando quien los observa se desplaza horizontalmente.

El olor a incienso, la llama de velas y veladoras, prepara en cierto modo al turista para cuando se acerque al altar y vea, de cerca, a los mudos testigos que han ido dejando los feligreses y que consignan curaciones, favores o incluso algún milagro. Se trata de los exvotos, pequeñas figuritas de cera que tienen la forma de alguna parte del cuerpo o de algún objeto, como una silla de ruedas. Cada uno representa una dolencia que ha cesado gracias a la intervención divina, como afirman los devotos.

En fin, después de visitar al Cristo Negro en su basílica, vale la pena realizar un recorrido por las calles aledañas, pues de seguro se regresará a casa con más de alguna curiosa artesanía. 

Aparte de la basílica, iglesia barroca del siglo XVIII que tomó 20 años en construirse, no debe dejar de visitarse en Chiquimula el acueducto, la pila colonial, la iglesia parroquial dedicada al Apóstol Santiago y el Cerrito de Morola, así como la Laguna de Ipala.

Disfrute este video con un breve relato de la historia del Señor de Esquipulas.

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