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El ingeniero de Petén que halló a las víctimas del hundimiento en Villa Nueva cuenta cómo fue el rescate

Seis meses después de recuperar los cuerpos de las víctimas mortales del hundimiento en Villa Nueva, el ingeniero Mynor Suárez visitó a la familia Choz en Totonicapán para relatar cómo fue el rescate de Olga y Hellen. 

Ana González
14 de marzo, 2023

La familia Choz solo contaba con diez horas, antes de perder la esperanza de encontrar el cuerpo de sus familiares para darles cristiana sepultura, y cerrar de una vez el ciclo de tragedia que significó perder a Olga y a Hellen en uno de los hundimientos registrados en Villa Nueva. 

Las autoridades ya se habían dado por vencidas y habían acordado construir un monumento en memoria de las víctimas, pues tras más de 62 horas de búsqueda no habían podido localizar el vehículo en el que se conducían ese 24 de septiembre del 2022.

La ardua tarea detrás de la búsqueda

Antes de suspender la búsqueda, se acordó un último intento. Una de las autoridades del Ministerio de la Defensa recordó a un ingeniero de la Libertad, Petén, quien ha sobresalido por su gran experiencia en la perforación de pozos. Su nombre es Mynor Suárez. Era la última esperanza.

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Suárez viajó hacia Villa Nueva y en dos horas localizó el punto exacto donde estaba el vehículo. Pero la tarea no fue fácil, pues las mismas autoridades de Conred y de la Municipalidad de Villa Nueva dudaban de que el ingeniero supiera con exactitud dónde estaban las víctimas. Veían con incredulidad de que hubiera resuelto en pocas horas lo que ellos no habían podido hacer en más de tres días.

"Hubo mucha resistencia. No creían que pudiera localizar el vehículo. Ellos tenían equipos y les daba error. Inicialmente decían que el carro no estaba o que se lo había llevado la corriente. Incluso el esposo de una de las víctimas me contó que no le creían que el vehículo hubiera caído. Le dijeron que estaba loco, al punto que lo querían hacer dudar", contó Suárez a República.

Pero gracias a su equipo que es multifuncional y que permite detectar metal, agua, hidrocarburos y gases logró detectar el vehículo en pocas horas.

"Preparamos arnés y toda la seguridad para ingresar. Se empieza a medir metro por metro y detecté variaciones de frecuencia en un punto. Vuelvo a retomar la medición y vuelvo a detectar las variaciones de frecuencia y me sale la silueta del vehículo", cuenta el ingeniero, quien alertó a las autoridades que se necesitaría maquinaria pesada, pues la unidad estaba a varios metros de profundidad.

El rescate de las víctimas en Villa Nueva

Cinco días después del hundimiento, las labores de rescate permitieron recuperar los cuerpos de Olga Choz, de 38 años, y de su hija Hellen Mejía, quien estaba por cumplir 15 años. Ambas estaban a 30 metros de profundidad.

Suárez no quiso permanecer en el lugar, el cuadro de tristeza que rodeaba a la familia, lo hizo pensar que podría "quebrarse" si cruzaba palabra con ellos.

"Yo no me pude quedar en el lugar. Yo sentía que me iba a quebrar (...)  Dejé un tiempo prudente y luego decidí buscar a la familia para darle el pésame", contó.

El 18 de febrero de este año decidió viajar, junto a su esposa e hijo, hacia la aldea Papachaj, San Cristóbal, Totonicapán para hablar con la familia de Olga y Hellen. 

Sentía que si compartía algunos detalles del accidente, pero sobretodo confirmar que ambas no sufrieron y que su muerte fue instantánea, podría ayudar a "aliviar su pena".

"Sus familiares no sufrieron. Su muerte fue instantánea. Tengan paz en su corazón. Ellas ya están con Dios”, fueron las palabras que Suárez compartió con Santos Choz, padre y abuelo de las víctimas. 

Sobre el ingeniero

Tiene 44 años. Es ingeniero industrial graduado de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Trabajó 14 años en Perenco, empresa petrolera que le permitió capacitarse en el extranjero.

Viajó a Estados Unidos, México y a varios países de Europa para mejorar sus capacidades sobre mantos de petróleo, geología, frecuencias profundas, manejo de equipo, entre otros.

Actualmente tiene su empresa dedicada a la perforación de pozos para agua potable. Cuenta con seis máquinas y puede sumar hasta 35 colaboradores dependiendo del proyecto.