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La violenta caída de dos cuarteles de guerrilleros en 1981

El mes de julio de 1981 la capital de Guatemala fue sacudida por dos combates entre el Ejército y la guerrilla urbana que operaba en escondites ubicados en las zonas 12 y 15. Acá un recuento de los violentos ataques.

Isabela Pedraz
06 de agosto, 2022

El repetitivo tambor de las pisadas, junto con el rodar de los vehículos sobre el asfalto, fue rápidamente seguido por la imagen de soldados, tanquetas, y agentes vestidos con uniforme y armas listas para disparar. Su trayectoria por la carretera que conduce a Santa Rosita llegó a tener destino a la colonia El Carmen, en la zona 12 de la capital. Se estacionaron en la 30 calle, y rodearon de manera estratégica la casa identificada con número 1-69.

En el pacífico vecindario se llegó desenlazar el enfrentamiento entre la Organización del Pueblo en Armas, también conocida como ORPA, y el Ejército de Guatemala. Este acontecimiento no fue inesperado, ya que sucedió 30 horas después de la destrucción del cuartel general de ORPA en Vista Hermosa III, el 9 de julio de 1981, hace 41 años.

El conflicto en la zona 15

El enfrentamiento se dio en la 11 avenida 10-49 de la colonia Vista Hermosa III, zona 15, luego que una patrulla de las fuerzas de seguridad interceptó un automóvil que transitaba en la zona. Los oficiales identificaron a las personas dentro del automóvil como miembros de la ORPA, por lo que decidieron seguirlos. Fue así como lograron coincidir con el cuartel general de la organización guerrillera.

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Alrededor de las once de la mañana se empezaron a avistar una pequeña cantidad de agentes de seguridad en el área, y pronto se escucharon los disparos, que fueron seguidos por explosiones causadas por granadas. Las autoridades decidieron llamar refuerzos, y en no más de 10 minutos, las calles empezaron a rebalsar con soldados.

La ORPA estuvo directamente involucrada en el Conflicto Armado Interno en Guatemala.

La residencia se encontraba en la orilla del barranco y con vista a la carretera principal. Desde fuera se podía ver a los hombres corriendo por los balcones y ventanas, los gritos de las órdenes de defensa se drenaban entre los agonizantes sonidos de quienes interceptaban los disparos de los soldados. Las fuerzas armadas lograron rodear la casa por el barranco y empezaron a lanzar granadas desde abajo hacia donde se escondían los miembros de la ORPA en la parte trasera de la casa.

Para el medio día ya había una multitud de espectadores del otro lado del barranco. Se sorprendieron alrededor de las dos de la tarde cuando vieron a un hombre escalar la pared de la casa y lanzar un objeto, que por el grave sonido de una explosión y el humo que empezaba a salir del jardín, concluyeron que era dinamita. Este ataque fue el necesario para que las paredes se derrumbaran por las bombas detonando dentro de la residencia, lo cual causó la muerte de la mayoría de guerrilleros.

Las ametralladoras le siguieron a las explosiones, y poco a poco, los ataques provenientes de la casa empezaron a disminuir hasta que se detuvieron por completo. Las fuerzas armadas habían obtenido la victoria sobre los rebeldes.

Las ventanas quedaron destruidas por completo, lo que abrió paso para las fuerzas armadas.

Luego que el fuego cesó...

El día después del enfrentamiento se confirmó que la vivienda se demolería luego de recuperar los cuerpos, y al terminar un rastreo al interior de la vivienda para determinar si había algún tipo de información, más cadáveres, o incluso algún sobreviviente.

Con la información recopilada por investigaciones previas al enfrentamiento se logró confirmar que la casa era el cuartel general de varias organizaciones clandestinas que desde hace cinco meses operaba en esa área, y que desde hace años operaba contra el gobierno.

Dentro del reporte por parte del Ejército se llegó a confirmar que aproximadamente mil efectivos del ejército y de la policía llegaron a participar en este conflicto, que duró cerca de dos horas y media.

Las granadas y dinamita lanzadas a la vivienda destruyeron casi por completo la vivienda donde la ORPA trabajaba.

El conflicto en zona 12

Fue un poco más de un día después que se dio el segundo enfrentamiento en la zona 12 de la capital. Los vecinos no tenían opción que cerrar puertas y alejarse de las ventanas para no llegar a ser vistos ni atacados durante el conflicto. Nadie se atrevía a cruzar las líneas de fuego, hasta que la vivienda donde se escondían los sobrevivientes del previo ataque quedó reducida a escombros y cenizas.

Todo inició a las cuatro de la tarde cuando efectivos del Ejército y agentes de la Policía Nacional rodearon la manzana y, no más fueron avistados por los miembros de la ORPA, empezó el ataque. Cuando se dieron los primeros disparos, las fuerzas armadas intentaron infiltrarse en el territorio para capturar a los miembros de la ORPA que se encontraban refugiados en la casa, pero esta misión no tuvo éxito, por lo que el conflicto dentro y en los alrededores de la vivienda escaló.

Autos y paredes fueron destruidas por el constante tiroteo entre los involucrados.

De disparos pasaron a granadas, lo cual causó que, para las cinco de la tarde, el edificio se consumiera en llamas incontrolables. Las fuerzas armadas se encontraban con el dilema de no poder acercarse por las llamas y los disparos constantes del enemigo, por lo que se mantuvieron rodeando el terreno hasta que bomberos Voluntarios y Municipales llegaron al lugar.

El miedo de los vecinos incrementó cuando avistaron a tres grupos de hombres a cuadra y media de la casa de la ORPA. Se encontraban armados con metralletas que utilizaron para ingresar en la residencia, lo que calmó al público al darse cuenta que eran refuerzos de las fuerzas armadas.

El retumbar de las ametralladoras se detuvo, y el silencio reinó en todo el sector. El Ejército se retiró, y solamente quedó la presencia de la Policía Nacional, agentes secretos del Cuerpo de Detectives, y bomberos.

La escena no parecía real. Sin el contexto del enfrentamiento, la casa tenía una imagen de una masacre. Al entrar por los escombros de lo que seguía en pie se veían agujeros de balas en los autos, las paredes, y los muebles. No había ni una sola ventana intacta, ya que todas habían sido víctimas de las granadas. El chalet se encontraba inundado por el agua que los bomberos rociaron para calmar las ardientes llamas. Dentro de las habitaciones, las autoridades encontraron varias armas de fuego y municiones, al igual que propaganda de la Organización del Pueblo en Armas.

La ORPA poseía varias armas ilegales. Incluso tenían maquinaria para armar bombas.

Ataques como estos del Ejército golpearon el corazón de las fuerzas rebeldes opuestas al gobierno. No fue el final de los enfrentamientos, pero marcaron el éxito de la operación militar y policial de un conflicto armado que llegó a su fin en 1996, y que causó pesadillas en los guatemaltecos durante 36 años.

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