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Historias Urbanas: De poder a poder

De repente, un par de ojos rojos destellan entre la oscuridad: Mumm-Ra se alza victorioso sobre Skeletor, quien yace humeante en el suelo.

Invitado
10 de abril, 2022
De poder a poder. Esta es la historia urbana de José Vicente Solórzano Aguilar.

Recibí por correo electrónico este meme donde se presentan a cinco de los villanos que siempre sufrían derrotas a manos de los buenos en la franja infantil que nos acompañó de lunes a viernes en la televisión nacional, de 1985 a 1990.

Si entramos a la contienda para elegir al mejor de los cinco, descarto de entrada a Gárgamel. Los pitufos siempre le jugaron la vuelta, sus pócimas nunca fueron amenaza seria para la aldea alzada entre hongos y fracasó a la hora de insertar el elemento femenino (la Pitufina original) dentro de la comunidad masculina dirigida por Papá Pitufo.

Destructor también se queda fuera. Las Tortugas Ninjas se lo bailaban al ritmo de ¡cowabunga!, todos los guerreros del Foot Clan terminaban apilados por montones después de cada pelea y ni siquiera la tecnología procedente de la Dimensión X le impedía la humillación de que le estamparan una pizza rebosante de queso en la cara.

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El comandante Cobra sí puede presentar su candidatura: no se queda encerrado en su cuartel general, tampoco se resguarda en su búnker para dirigir las operaciones a distancia. Lidera a sus soldados en el frente de batalla, sabe pilotear helicópteros y aviones de combate, resiste todo lo que puede antes de ordenar la retirada.

Pero le pierden su vanidad (en cierto episodio de G.I. Joe se apodera de un cañón láser de alta potencia ¡para tallar su rostro en la cara visible de la Luna!), su falta de autoridad (Destro, la Baronesa, Zartán, los gemelos Tomax y Xamot, todos le discuten sus órdenes) y su incompetencia (de ahí la creación de Serpentor, dirigida por el doctor Mindbender siguiendo las instrucciones recibidas en sueños instigados por los sabios del remoto reino de Cobra-La). Reciba, pues, mención honorífica.

Sólo quedan Skeletor y Mumm-Ra, moradores de las zonas de Eternia y el Tercer Planeta envueltas en penumbras. Ambos se baten en singular combate, el paisaje a su alrededor se reduce a escombros, la polvazón que levantan impide ver quién resultó ganador. De repente, un par de ojos rojos destellan entre la oscuridad: Mumm-Ra se alza victorioso sobre Skeletor, quien yace humeante en el suelo.

Skeletor tiene carisma, es un oponente temible y se hace querer por la teleaudiencia. A veces es un poquito sádico, otras manipulador, pero puede sentir compasión y verse tocado por el espíritu de la recién importada Navidad. Dice el periodista David Lepe que le hizo falta ser más malo y tiene razón.

Mumm-Ra impresiona desde sus palabras dirigidas a los antiguos espíritus del mal y su cambio de cuerpo decadente a criatura de mayor tamaño. Aunque lo den por derrotado y disuelto en cenizas, siempre regresa. Ya no se espanta al contemplar el reflejo de su rostro en la Espada del Augurio; gana más poder al quedarse con la Espada de Plunn-Darr, responsable de la destrucción del planeta Thundera.

Si Mumm-Ra pierde sus batallas contra Leon-O y los Thundercats, se debe a la tendencia maniquea prevaleciente en los dibujos animados hechos en Estados Unidos: premian a los buenos y castigan a los malos. Hace falta una adaptación de los Thundercats a cargo de los estudios de anime abiertos en Japón para retratarlo con toda su potestad y toda su gloria.