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Venezuela, la pasividad de la ONU contrasta con la actitud de la OEA

Ana González
04 de febrero, 2019

La crisis que vive Venezuela ha puesto a esa nación en la mira de varios países. Nicolás Maduro, quien asumió la presidencia en 2013 luego del fallecimiento de Hugo Chávez, fue juramentando en 2018 para un nuevo mandato hasta 2025.

Ese nuevo periodo ha generado que miles de venezolanos salgan a las calles para mostrar su inconformidad porque consideran que las elecciones fueron fraudulentas. Ese descontento no ha sido en vano, ya que varios han alzado una voz de alerta.

El Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha sido uno de ellos.

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La más reciente manifestación del Secretario General de la OEA contra el régimen de Maduro, fue un mensaje donde defiende las sanciones para recuperar la democracia.

“La dictadura madurista es la única causa del hambre, la enfermedad, la falta de derechos humanos y la muerte del pueblo venezolano y lo es desde antes de la aplicación de sanciones, que fueron diseñadas para desactivar los esquemas de corrupción, violaciones de derechos humanos de la dictadura”, dijo Almagro.

Aunque no todos los países que integran la OEA apoyan la postura de Almagro, él sigue rechazando la crisis que sigue subiendo de tono.

En junio de 2018, luego de las cuestionadas elecciones en Venezuela, de 34 naciones, 18 desconocieron los resultados que los comicios que extienden el mandato de Maduro hasta 2025, 12 se abstuvieron de votar y cuatro si dieron validez a las votaciones (Venezuela, Bolivia, Dominica y San Vicente y las Granadinas).

ONU guarda silencio

Contrario a la OEA, la Organización de Naciones Unidas ha volteado la vista. El organismo no parece interesado en lo que ocurre en Venezuela.

António Guterres dejó claro que no va a sumarse a ninguna de las iniciativas propuestas por distintos países para tratar de solucionar la crisis en ese país.

En su lugar, la organización optará por mantener su propuesta de mediación al gobierno y a la oposición de Venezuela, según Guterres.

El diplomático portugués explicó que, aunque ha estado en contacto con distintos gobiernos, la Secretaría General de Naciones Unidas ha decidido “no ser parte de ninguno de estos grupos, para dar credibilidad a nuestra continuada oferta de buenos oficios”.

El silencio de Bachelet

Este silencio le facilita las cosas a Michelle Bachelet, alta comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas y expresidenta de Chile, quien ha evitado denunciar a Maduro, con quien mantiene una buena relación desde que Hugo Chávez gobernaba esa nación.

La única postura que ha tomado la expresidenta de Chile es hacer un llamado a todos los países de acogida de los migrantes y solicitantes de asilo venezolanos, a que sigan facilitándoles el acceso en sus territorios.

Pero a Bachelet no le queda más tiempo para postergar su pronunciamiento en relación con Venezuela. En marzo debe presentar un informe oral en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y para ello debe constatar lo que sucede en ese país.

La oposición le ha pedido a la Alta Comisionada que visite Venezuela, igual que el gobierno, sin embargo, Bachelet sigue retrasando su visita, pese a las constantes presiones.

La respuesta de la expresidenta de Chile se mantiene: “Tendremos que mirar cuál es el mejor momento para ir y en qué condiciones”.

Y por si quedan dudas acerca de esta posición, el portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos, Rupert Colville, dijo a finales de enero que “no estamos cerca de que eso (la visita de Bachelet a Venezuela) pueda suceder”.

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