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Navidad 2021: ¿Cómo rezar la Corona de Adviento?

Edgar Quiñónez
30 de noviembre, 2021

Estamos en el tiempo de adviento, que es la preparación espiritual para la llegada del Niño Dios. Y cada domingo, las familias católicas se reúnen alrededor de la corona y rezan.

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno.

Navidad 2021: ¿Cómo hacer una Corona de Adviento? Velas, elementos y significado

Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. A continuación, te compartimos una guía para rezar la Corona de Adviento.


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Guía para rezar la Corona de Adviento

Primer Domingo de Adviento: El amor familiar

Para comenzar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se apagan las luces y se lee el texto de San Juan 3, 7-11: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. Y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió a su Hijo único. A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros.

+ Esta es palabra de Dios.

+ Te alabamos Señor.

Oración: Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad.

Vela: Encender la primera vela recordando qué significa penitencia, conversión de corazón.

Para reflexionar: Hacer la siguiente pregunta ¿Cómo hemos amado este año en nuestra familia? El que desee responder en alto, lo puede hacer.

Propósitos: Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia dirá cuáles serán sus propósitos para mejorar. Luego hará un compromiso para cumplirlos durante la semana.

Oración: Dios Padre, gracias por darnos una familia. Te pedimos que, en nuestra familia podamos demostrarnos el amor que nos tenemos. Amen.

Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el “Padre nuestro”. Se encienden las luces y se canta una canción.

Fotografía de Congerdesign utilizada con fines ilustrativos.

Segundo domingo de adviento: La servicialidad en la familia

Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se enciende la vela del domingo anterior, se apagan las luces y se lee el Evangelio de san Marcos 10, 43.45: No ha de ser así entre vosotros; antes, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos, pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.

+ Esta es palabra de Dios.

+ Te alabamos, Señor.

Vela: Se enciende la segunda vela de Adviento.

Para reflexionar: Guardar unos minutos en silencio. Luego hacer la siguiente pregunta: En nuestro hogar ¿cómo nos ayudamos unos a otros diariamente?

Propósitos: Después de la reflexión anterior, cada quien dirá cual será su propósito a cumplir en la semana.

Para orar: Padre, que nos has dado una familia en la que todos nos ayudamos y somos felices, te pedimos bendecir nuestros trabajos. También, nuestras tareas de todos los días para que cumplamos con más ganas y alegría la tarea que nos toca hacer.

Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de las manos y rezan juntos un padrenuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Fotografía Myriams-Fotos en Pixabay, utilizada con fines ilustrativos.

Tercer domingo de adviento: Ser mejor en familia

Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las dos velas de los domingos anteriores, se apagan las luces y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 5, 13-16: Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa. así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.

+ Esta es palabra de Dios.

+ Gloria a ti, Señor Jesús.

Vela: Se enciende la tercera vela de Adviento.

Para reflexionar: Después de la lectura anterior, se guardan unos minutos en silencio. Luego se hace la siguiente pregunta: ¿qué hago yo para que mi familia sea mejor?

Propósitos: Cada miembro de la familia puede decir cuál es su propósito durante la semana y se comprometerá a cumplirlo.

Para orar: Padre, en nuestra familia crecemos y aprendemos a ser mejores. Te pedimos hoy que nos ayudes a ser una familia cristiana y ser un buen ejemplo para los que nos rodean. Te pedimos fuerzas para mejorar o cambiar lo que sea necesario de nosotros para que nuestra familia sea mejor cada día. Amén.

Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Fotografía utilizada con fines ilustrativos para esta nota.

Cuarto domingo de adviento: La presencia de Dios

Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las tres velas de los domingos anteriores y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 7, 24-25:
Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca.

+ Esta es palabra de Dios.

+ Gloria a Ti Señor Jesús.

Vela: Encender la última vela del Adviento.

Para reflexionar: Guardar unos minutos en silencio. Luego hacer la siguiente pregunta: ¿De qué manera se ha manifestado la presencia de Dios en nuestra familia durante el año?

Propósitos: Después de la lectura anterior, cada uno de los miembros de la familia, dirá cuál es su propósito para la semana.

Para orar: Padre, que nos has dado una familia en la cuál te hemos conocido y amado, ayúdanos a vivir teniéndote siempre presente. Te pedimos que en esta Navidad nos regales el quedarte con nosotros en nuestros corazones. Amén.

Para terminar: Todos los miembros de la familia se toman de las manos para rezar juntos un Padrenuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Para cantar: “El camino que lleva a Belén”

El camino que lleva a Belén
baja hasta el valle que la nieve cubrió.
Los pastorcillos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su humilde zurrón.
Ropo pom pom, ropo pom pom.

Ha nacido en un portal de Belén
el Niño Dios.
Yo quisiera traer a tus pies
algún presente que te alabe Señor
más Tú ya sabes que soy pobre también,
y no poseo más que un viejo tambor,
ropo pom, pom, ropo pom, pom.

¿Qué es el Adviento?

La palabra latina “adventus” significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.

El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

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