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Jornada ciudadana en contra de la corrupción

Redacción República
26 de agosto, 2015

Este jueves muchos sectores están participando en un día de manifestaciones y caminas que darán por terminadas los tres días de actividades convocados para dar a conocer la inconformidad por la crisis política que se vive. No se descarta que haya bloqueos en algunos puntos del país.

Esto se da en medio de la conmoción generalizada luego de que la ex vicepresidenta Roxana Baldetti fuera enviada a prisión como parte de la investigación de la estructura de defraudación aduanera conocida como La Línea.

Para llegar a las manifestaciones de este día, se ha vivido un proceso que inició el 25 de abril, cuando se dio la primera manifestación ciudadana al estallar el escándalo de corrupción dentro del Estado. Luego de cuatro meses, las peticiones y consignas de los participantes han ido cambiando, así como sus actividades.

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Los organizadores de dichas marchas, que se dieron a conocer por medio de las redes sociales, se hicieron llamar #RenunciaYa. Según una de las organizadoras informa a República.gt, el nombre no se refería específicamente a la renuncia de alguien en particular. “Queríamos invitar a que la gente renunciara al miedo y a la indiferencia, por ejemplo”, explican.

Sin embargo, se tomó principalmente como una petición para que renunciaran a su cargo los políticos corruptos, como Roxana Baldetti. A partir de allí, sobre todo cuando se dio dicha renuncia, se empezaron a mencionar otros temas como las reformas de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), se vio el rechazo hacia otros políticos como el candidato presidencial Manuel Baldizón y además se pide la renuncia del presidente Otto Pérez.

Grupos más radicales incluso piden la cancelación de las elecciones y hasta la re fundación del Estado. Habiendo tantos actores diferentes, es normal que haya tal diversidad de peticiones. Según Raquel Zelaya, directora de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), los participantes deben tener madurez para analizar sus peticiones.

“Deben analizar los escenarios que surgirían de ser atendidas sus demandas”, considera. También deben analizar las consecuencias que podrían ocasionarse este jueves si hay caos en la ciudad. “Irónicamente, es posible que el Congreso no pueda sesionar por esa razón, y de esa manera no se agilizaría precisamente lo que están solicitando”, expone.

Un llamado que no fue atendido

Llegar hasta la convocatoria tan generalizada para este jueves 27 de agosto no ha sido cosa sencilla. Previamente hubo un llamado a “Paro nacional” luego de que se supo que el 14 de agosto pasado el Congreso no aprobó el retiro de inmunidad al presidente Otto Pérez . Pero la iniciativa no fue bien recibida ni avalada por sectores y población.

Como sucedió en abril, cuando se supo por primera vez del caso La Línea, fue en las redes sociales donde varias organizaciones civiles convocaron pero esta vez el llamado era a paralizar el país el 20 de agosto. Sin embargo, la convocatoria no tuvo mucho eco y fue cambiando a “plantones” frente al Congreso de la República.

Zelaya opina que en Guatemala la cultura de manifestarse no es fuerte todavía, por eso la importancia de las manifestaciones que se dan en el Parque Central. “Poco a poco se ha ido incrementando la participación y la voluntad de hacerse oír”, dice.

Sin embargo, hablar de un paro general es un tema mucho más complejo. “Recordemos que tendría que haber una coordinación también con el sector empresarial para que las personas no tuvieran problemas en sus empleos”, explica. También hay que considerar las consecuencias económicas que podría traer.

Pero la idea de hacer algo más grande siguió en el ambiente y cobró fuera otra vez cuando el 21 de agosto la CICIG en conferencia de prensa dio a conocer que Pérez, muy probablemente, era parte de la línea y que incluso la dirigía junto a Baldetti. Allí los ánimos volvieron a caldearse y empezaron a organizarse nuevas acciones ciudadanas, esta vez a nivel nacional.

Apoyo a las manifestaciones pacíficas

Desde que iniciaron las manifestaciones, el sector empresarial también ha repudiado los hechos de corrupción denunciados. El presidente del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), Jorge Briz, ha dado a conocer su apoyo a las manifestaciones pacíficas.

Sin embargo, el dirigente empresarial también ha dicho que no apoyan el llamado a un paro nacional por considerar que este afectaría la economía del país. Añadió que hay otros mecanismos para seguir presionando a las autoridades para que cumplan con su función y dejen de burlarse de la población.

De esa cuenta, este martes la Corte de Constitucionalidad otorgó al CACIF un amparo provisional con el que se apercibe al Presidente de Guatemala a darle cumplimiento a los derechos constitucionales de locomoción, acceso a la salud, la paz y la libertad.

En un comunicado, el CACIF señaló que son respetuosos de la postura ciudadana de exigir mejores condiciones para el país y una clase política que responda a los principios y valores.

“Consideramos que hay formas apegadas a la ley para que cualquier sector tenga la oportunidad de expresar su inconformidad. El bloqueo de carreteras no es una de ellas, pues provoca pérdidas millonarias en la actividad productiva, impacta directamente a la población trabajadora y desafía a la gobernabilidad”, manifestaron.

No solo en redes sociales

Sobre las actividades que se llevan a cabo este jueves no hay mucha información. Se sabe que el 19 de agosto 72 organizaciones civiles, principalmente indígenas, anunciaron en conferencia de prensa que del 25 al 27 de agosto se desarrollarían movilizaciones en diferentes puntos del país, específicamente frente a cada edificio de las Gobernaciones Departamentales. Y en la ciudad capital frente a las sedes de los tres poderes del Estado.

Según Manfredo Marroquín, de Acción Ciudadana, este movimiento es diferente al otro porque no hay tanta información pública, no se usan las redes sociales. “Sin embargo, a lo interno de las organizaciones sí se comunican, por lo que al parecer esto va a ser algo grande”, dice.

Según informó a los medios el dirigente Daniel Pascual, del Comité de Unidad Campesina (CUC), el objetivo de los movimientos es buscar que las próximas elecciones sean aplazadas porque son “ilegítimas”. También solicitan al Congreso de la República que apruebe las reformas a la LEPP y exigir la renuncia del presidente Otto Pérez Molina.

Luego de que se mencionó a Pérez como presunto cabecilla de La Línea, poco a poco se fueron sumando más participantes a esta iniciativa.

Por ejemplo, la Asamblea de Organizaciones Civiles, la Asamblea Social y Popular y la Universidad San Carlos de Guatemala (USAC), como medida de presión para exigir la renuncia inmediata del presidente Otto Pérez Molina, pidieron atender el llamado. Algunas entidades decidieron hacerlo únicamente este día.

Zelaya considera que no será un paro general, pero este día es importante porque se podrá observar qué tantas personas están participando en estos movimientos. También veremos qué tanta capacidad tienen de coordinarse entre sí, incluso cuando algunos no apoyan todas las peticiones planteadas.

De muchos sectores

Según Marroquín cada sector tiene una forma diferente de manifestarse. Por ejemplo, los bloqueos de carreteras son respuesta a procesos más radicales cuando la población no es atendida. En cambio, en la ciudad las manifestaciones son diferentes y también dependen de la forma de pensar de los participantes, mientras algunos queman llantas otros tocan cacerolas y pitos. Hoy se combinarán todas.

Son cuatro las universidades las que han confirmado su participación en la movilización anunciada para este jueves. Además de la USAC, participarán las universidades Del Valle, Rafael Landívar y grupos de estudiantes organizados de la Francisco Marroquín.

La mayoría de colegios privados han decidido suspender sus actividades, incluso algunos como  el Liceo Javier y el Colegio Monte María, indicaron que “consecuentes con sus valores educativos y de formación se sumarán a la protesta cívica”.

Miembros del sindicato general del Ministerio de Finanzas dijeron que también se sumarán a las protestas para que se investigue a todo funcionario involucrado en actos de corrupción. En medios de comunicación, médicos de los hospitales públicos indicaron que se unirían al movimiento para exigir mejoras en la salud pública.

Para darse una idea de lo generalizado que es el deseo de participar, algunas empresas han decidido cerrar este día y apoyar a sus empleados para que manifiesten. Una de ellas es la famosa cadena de boutiques, restaurantes y cafés de Saúl E. Méndez, que públicamente apoyan las manifestaciones. Otras empresas son La Megapaca, restaurante Casa Escobar y Libreria Sophos.

“Hoy es un día decisivo para la crisis que vivimos, este es el clímax al que se ha llegado gracias a las actividades ciudadanas. O gana el status quo, como ha pasado hasta ahora, o gana la ciudadanía gracias a sus acciones. Después de mañana se verán los resultados de este esfuerzo”, concluye Marroquín.

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