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Gobierno niega que Iván Velásquez dirigirá Comisión Anticorrupción

Edgar Quiñónez
19 de enero, 2020

El exgran rabino de Israel Eliahou Bakshi-Doron murió este domingo a raíz de complicaciones provocadas por el nuevo coronavirus. El deceso fue anunciado por personal médico del hospital Shaare Tzedek en Jerusalén.

Bakshi-Doron, de 79 años, fue el gran rabino sefardí de Israel entre 1993 y 2003.

Nacido en Jerusalén en 1941, había sido el gran rabino de la ciudad portuaria de Haifa durante 18 años. En 2000, durante la visita del Papa Juan Pablo II a Israel, mantuvo un encuentro con el líder de la iglesia católica.

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Dirigente favorable al diálogo interreligioso, había mantenido también contactos con líderes musulmanes y cristianos.

Fue acusado de corrupción y abuso de confianza en 2012 y sentenciado a un año de prisión en 2017. Bakshi-Doron fue hospitalizado hace unos días pero ya sufría de otros problemas de salud que se agudizaron.

Iglesias vacías por el coronavirus

El Papa Francisco dio este domingo su tradicional bendición “Urbi et Orbi” en una Basílica de San Pedro vacía. Sin duda una imagen inédita que ilustra los cambios radicales que el mundo debe aceptar desde hace semanas para frenar la pandemia de Covid-19.

“Hoy pienso en los afectados directamente por el Covid-19: los enfermos, los que han fallecido y las familias que lloran”, dijo el Papa. “Pienso en las personas que ni siquiera han podido darles el último adiós”, comentó.

En 2019, 70 mil fieles acudieron a la plaza de San Pedro, donde el Papa preside normalmente la misa de Pascua. Esta es una fecha importante pues es cuando los cristianos celebran la resurrección de Jesús, piedra angular de su fe.

Este año, el nuevo coronavirus, que ya cobró casi 110 mil vidas en todo el mundo, obligó a romper con décadas de tradición. Francisco lleva días dirigiéndose a una cámara, desde la basílica o desde su biblioteca privada, en un Vaticano vacío. 

La experiencia es inédita para el Papa argentino de 83 años, que, como todo mortal, ha admitido que se siente “enjaulado”. “Para muchos es una Pascua de soledad, vivida en medio de los numerosos lutos y dificultades que está provocando la pandemia”, indicó el Sumo Pontífice. “Este no es el tiempo de la indiferencia, porque el mundo entero está sufriendo”, agregó.

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