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Baldetti por la alcaldía

Redacción
06 de agosto, 2014
Todo empezó como un corrido de Palacio. Desde mediados del 2013, Roxana Baldetti contemplaba la idea de postularse como candidata a la alcaldía de la ciudad de Guatemala. Pues resulta que ese rumor se confirma cada vez más. La Vice ve en el Palacio de la Loba un puesto que le permita mantener su vigencia de cara a una candidatura presidencial en el 2019. 
Su cálculo político no está errado. Dadas las aspiraciones presidenciales de Roberto González, Baldetti asume que a diferencia del 2011, en esta ocasión no se fracturará el voto anti-Arzú. Asimismo, da por hecho el respaldo del Ángel de la Democracia, quien seguramente le apoyará al igual que al alcalde. A ello agreguemos la capacidad de utilizar el poder de su cargo y los recursos públicos para pelear diente a diente con Álvaro Arzú. 
La estrategia, en el bosquejo de sus consultores, iría encaminada a alcanzar dos objetivos: Fortalecer su base de apoyo en asentamientos y zonas populares de la ciudad, vía la Bolsa y el Bono Seguro. Y explotar el rechazo a la gestión arzuista en temas como agua, basura y tráfico vehicular. 
Sin embargo, Baldetti se enfrenta a un electorado nada dócil. La encuesta de Contrapoder y Canal Antigua muestra un 34.3% de rechazo en su contra. Lo peor es que dicho rechazo se focaliza en zonas urbanas, donde -cabe decir- el clientelismo no es la fórmula para ganar elecciones. Por el contrario, los señalamientos de enriquecimiento ilícito contra la Vice, han permeado entre esos segmentos medios que aún inclinan la balanza en la elección municipal. 
A ello hay que agregar un potencial foco de desgaste. Tres abogados de la Vicepresidencia recién le aseguraron que para postularse a la alcaldía no tiene que renunciar a su cargo. Y Baldetti se ha emberrinchado que así es. Desde ya, este conflicto de interpretación se plantea como fuente de tensión, pues al igual que en el caso de Sandra Torres, serán las cortes quienes diluciden si su postulación es constitucional o no. El más interesado en promover la judicialización será el mismo Arzú, quien vale recordar, acaba de salir airoso en su lucha constitucional contra la Ley de Control de Telecomunicaciones. Por este lado, Baldetti no la tendrá fácil. Y sólo por pelear el caso, su imagen se desgastará aún más entre el electorado urbano. 
Renunciar tampoco es opción. Por lo menos en la mente de la Vicepresidente. Primero, porque implicaría perder la inmunidad, tan necesaria en tiempos de post-gobierno. Y segundo, porque el escenario de elegir sucesor a la Vicepresidencia en vísperas de la elección, se plantea como fuente de ingobernabilidad, más ahora que el Congreso adoptará una dinámica bipartidista. 
Baldetti no la tiene fácil. Aún si lograra sortear los baches jurídicos, su imagen sufriría de mayor desgaste. Y luego, tendría que apelar a capturar un voto urbano más informado, y en dónde cala más rápido la antipatía contra funcionarios.
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