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Una Reforma Institucional

Redacción
16 de agosto, 2015

Es un problema real saber que tenemos papel con muchas letras que significan poco de lo que deberían significar. Hay cosas que no pueden tener otro significado que la razón por la que fueron originalmente creados. Es así que tenemos términos que hoy día hemos dejado de comprender como verdaderamente lo son.

  1. Constitución. La Constitución no es un documento que indica cómo debe comportarse el ciudadano. La Constitución tiene un único propósito: LIMITAR EL EJERCICIO DEL PODER. Es así que las constituciones nacen para evitar que los gobernantes concentraran poder y se colocaran por encima de los ciudadanos. Es por ello que existe un principio de legalidad administrativo que obliga a los funcionarios a hacer únicamente lo que la Ley les permite, sin excederse y sin variar el contenido de dichas leyes.
  2. Estado de Derecho. Es un término que significa, en su origen, un régimen por el cual ninguna persona está por encima de la Ley, entendida Ley como aquel mandato general, abstracto, impersonal, certero y sujeto, en caso de actos de la administración, al control de los tribunales de justicia. Actualmente, Guatemala cuenta con un estado precario de legalidad, en el que los actos legislativos son el mecanismo para repartir escalones por encima de la Ley y crear ciudadanos de “mejores” niveles. No digamos que los funcionarios están situados por encima de la ley, no sujetos a ella.
  3. Separación de Poderes. Un elemento esencial del sistema republicano que prohibe la subordinación entre los poderes del Estado, con el objeto de evitar la concentración de poder, debido a un sistema de pesos y contrapesos que permite que las funciones de cada organismo estén controladas entre sí. En la concepción del John Locke (que por cierto también es la concepción del gobierno judaico original), sin embargo, hay un leve elevamiento de la función judicial frente a los organismos ejecutivo y legislativo. Guatemala, sin embargo, tiene supeditados los organismos legislativo y judicial al Ejecutivo, siendo, muchas veces, títeres oscuramente manejados de los intereses del un caudillo.
  4. Derechos individuales. El concepto de derechos individuales es verdaderamente una colección de prohibiciones a los poderes gubernamentales de meter sus telarañas en ellos, no son un catálogo para la desarrollar ministerios y funciones alrededor de dichos “derechos individuales”. Estar torsión en la concepción de los derechos individuales hace que los gobiernos se tornen, usando el término de moda, en populistas y se conviertan en aparatos para repartir privilegios, que es, precisamente, lo que hace que los candidatos busquen invertir en sus candidaturas cantidades de dinero que asustan. Al ganar accederán a una máquina de dinero y estatus, no a un puesto de servicio público. Es prioritario que como guatemaltecos busquemos rescatar estas instituciones, retomando los conceptos originarios de las mismas. La historia demuestra que los sistemas político-jurídicos más apegados a estos conceptos son aquellos que ayudan de mejor manera a los ciudadanos a salir de sus círculos de pobreza y propiciando sociedades con menores brechas de desigualdad económica. Frente a nosotros se encuentra la mayor oportunidad histórica de los últimos treinta años. No la desperdiciemos.
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