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Radiografía de los candidatos

Redacción
17 de agosto, 2015

Guatemala enfrenta decisiones que son trascendentales en su historia. Esas decisiones son políticas y en un sentido democráticas. En 2015 buena parte de la población concentra el voto joven. Ese voto de los más jóvenes es en medida resultado de los intereses y forma de comprensión del mundo de los guatemaltecos que poco han sufrido en carne propia los embates de la historia.

Los jóvenes carecen de esa tristeza electoral que nos caracteriza a los que hemos tenido la oportunidad de emitir el sufragio y por alguna razón se repite el mismo mal.

El voto en Guatemala es sui generis. El derecho a elegir y ser electo constituye una arbitrariedad fundada en interpretaciones de un orden constitucional.

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El filósofo guatemalteco Héctor Neri Castañeda en su artículo Elección, Constitución y Democracia afirmaba claramente con un magistral dominio de la lógica jurídica la imposibilidad lógica de optar a cargos públicos sobre el fundamento constitucional en aquellos artículos en los que claramente hay un impedimento constitucional.

La lógica deóntica diferencia claramente lo prohibitivo, lo permisivo, lo potestativo. En una sola palabra explica las normas que explican las normas. Los operadores lógicos de prohibición y permisivo. Lo prohibitivo no puede dar lugar a lo permisivo. Ahora bien lo facultativo es aquello que da lugar a lo permisivo y a lo no permisivo.

Sin embargo las interpretaciones de la Corte de Constitucionalidad o del Tribunal Supremo Electoral distan mucho de reconocer la lógica de las normas constitucionales y por lo tanto su interpretaciones eminentemente política.

Todas, absolutamente todas las decisiones de la Corte de Constitucionalidad han sido políticas y no jurídicas. Más que responder a la Constitución Política de Guatemala han respondido a medir el sentir de la nación (incluyendo en el término narcotraficantes, economía informal, terrorismo, etc.) político de país para favorecer con sus fallos el clima sociopolítico de los guatemaltecos.

Entre los candidatos el común denominador es Estado de bienestar y su clientelismo exacerbado o un populismo de Estado. Otros por el contrario representan una candidatura totalmente autoritarita si uno lee entre líneas el mensaje semiológico del discurso que reflejan más bien el germen de la dictadura política otrora la fuerza más importante de Guatemala. Frases como “ni corrupto ni ladrón” representan más el exacerbado uso demagógico que trae tras de sí un autoritarismo disfrazado de democracia.

Me parece mucho más contundente el discurso que responde a la reflexión crítica, como el de Zury Ríos, que en medio del turbulento mar de oposiciones mantiene incólume una postura en sus discursos. Lamentablemente sus asesores políticos están mal asesorados y su campaña política mediática es clientelar y exageradamente populista. Sin embargo es algo que se puede enmendar. Su capacidad como líder traería consecuencias positivas al país si logra un verdadero trabajo geopolítico que preocuparse por temas artesanales.

Tiene una marcada capacidad para defenderse de los ataques mucho más hepáticos emitidos por la opinión pública pues esto representa una verdadera habilidad de diplomacia global que de chauvinismo. Esto es importante para mantener el poder a tono con los procesos de civilización y cambio en el mundo.

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