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Voto razonado, parte II

Betty Marroquin
20 de agosto, 2015

El debate del domingo 16 dejó en evidencia muchas cosas. Claro está “en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” y por ende, cada quién ve las cosas desde su propia perspectiva. Desafortunadamente, la gente parte de una foto para criticar, opta por no escuchar ni leer y luego opinar en contra, sin base alguna. Algunas personas no logran ser objetivas y se dejan llevar por sus pasiones, presos de sus propias antipatías o simpatías. Para mí, quedó claro nuevamente, que existen sólo dos buenos candidatos que llenan una más y otro menos, mis expectativas como Guatemalteca y como votante: Zury Ríos y Alejandro Giamattei.

Ambos me parecen personas serias, con una base sólida, experiencia, carácter y criterios formados claramente. Ambos reflejan una genuina preocupación por Guatemala, por el futuro de nuestro país, y creo que son honestos cuando hablan contra los males que aflijen nuestra sociedad y nuestra clase política.

Inicio con Giamattei, a quien no tengo el honor de conocer personalmente. Esta es la tercera vez que se postula como candidato presidencial, habiendo participado en los comicios del 2007 y del 2011. Tiene un currículo interesante habiendo trabajado para la Organización Panamericana de la Salud, en Empagua y en la Muni. Fue Bombero Municipal, que ya de por sí me denota una cierta nobleza de espíritu. Ha militado en política desde 1985, ocupado varios cargos de diverso nivel, y según leí en línea, trabajó de cerca con el ex Vicepresidente Arturo Herbruger. Como recordarán, en el 2006 fue Director del Sistema Penitenciario.   Una de las críticas que ha recibido se refiere al episodio final acontecido durante su gestión en este último cargo. Me refiero al afamado Caso Pavón. Estuvo preso más o menos diez meses, auto denominandose preso político. Por falta de pruebas, no pudieron juzgarlo. Viajó a Suiza (con boleto aéreo y gastos pagados por amigos de la familia Sperisen) para testificar en favor de Erwin Sperisen, quién está cumpliendo una injusta y obtusa doble cadena perpetua en ese dizque paraíso de la ecuanimidad. Ahora bien, no creo que merezca ser visto como héroe del caso o como alguien que hizo gran cosa durante esa gestión ya que según cuentan, hasta entrar a su oficina era sumamente peligroso. De tal manera que cuando utilizó la famosa “Operación Pavoreal” como bastión de su campaña en el 2007, presumió con sombrero ajeno. Amigo lector, saque usted sus propias conclusiones.

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A Zury Ríos, a quién conozco personalmente ya que fuimos compañeras de clase y de estudio en la Universidad Francisco Marroquín desde 1987. Ambas discipulas del Dr. Armando de la Torre, compartimos una visión libertaria, creemos en una democracia republicana y representativa, pero sobre todo, libre y garante de la Ley. No pertenezco a ningún partido y como saben quienes me conocen, expreso mi opinión sin temor llamandole siempre pan al pan y vino al vino. Así que con toda libertad puedo decir que es una dama, una mujer de substancia, que ha cultivado su intelecto para ocupar la más alta magistratura del país. Con una personalidad fuerte y arrolladora, provoca pasiones y reacciones extremas, raras veces a medias tintas: o te agrada, o la detestas. Sus detractores critícan escencialmente temas que no son relevantes con nuestra coyuntura actual.   Amigo lector, lo invito a que escuche las propuestas substantivas sobre los temas que nos están agobiando, a que se dé cuenta que es evidente que no está siendo financiada por fuentes al márgen de la Ley (prueba de ello, a diferencia de otros dos candidatos, no vemos piedras, muros y postes tapizados con su propaganda, ni spots publicitarios cada tres minutos). Es un candidato que presenta propuestas concretas, responde con firmeza y honestidad, y que es obvio está informada sobre los diversos temas. Ahora bien, como votante, no elijo por amistad, por estética, por expectativas personales, ni por motivo alguno que no sea por las ideas, las propuestas y la trayectoria.

Resolver nuestros problemas en cinco años es imposible, ya que están demasiado enraizados, pero por algo se inicia. Si nos hundimos más, es peor. Veamos quienes rodean a los candidatos, porque también sabemos que una golondrina no hace verano. Necesitamos prestar atención a lo que dicen, si es factible y razonable, y a quienes los apoyan.

En lo personal, seguiré escuchando atentamente los debates, y de allí decidiré por quién votar para Presidente y para el Congreso. Es lindo ser libre de elegir, libre de decidir, sin tener ataduras de ninguna especie, con la mente abierta y la mejor buena voluntad de ver a Guatemala salir del atoyadero. Así que ánimo amigo lector, vote por quien quiera, pero vote y recuerde que si vota nulo, le regala un voto a quien usted no quiere!

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