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El suicidio de Líder

Redacción
21 de agosto, 2015

La encuesta hecha por la firma Felipe Noguera arroja datos curiosos de un fenómeno pocas veces visto en los años electorales. Líder, el partido que hasta hace unos meses, para terror de muchos de nosotros, se perfilaba como el indiscutible ganador de la presidencia, ha venido cayéndose estrepitosamente y ahora su futuro está en duda.

Resulta que un desconocido como Jimmy Morales, novato en el mundo de la política guatemalteca, se le ha puesto al lado en intención de voto. Según la encuesta, Manuel Baldizón tiene un 26.1 por ciento de intención de voto mientras que el otrora comediante goza de un vertiginoso 23.9 por ciento (¡para mayo apenas tenía un 5.8 por ciento!). Ni toda la millonada usada a su favor, ni su contradictoria demagogia, ni los años que lleva de ser una figura pública conocida, parecen ser suficientes a estas alturas para asegurarle una victoria a Baldizón.

Morales no tiene experiencia, tampoco tiene equipo que lo acompañe y asesore para bien. De quedar electo, dudo mucho que vaya a tener una buena administración. Su fulminante popularidad no descansa en su talento o su carisma, tampoco en la confianza que le da a los guatemaltecos. Su popularidad, por el contrario, se basa en la mala oferta política a la que el chapín se expone. El resto de candidatos –unos más que otros, claro– representan todo lo que el sistema tiene de malo y aquello que en los últimos meses ha asqueado a los ciudadanos. Ya hemos tenido una dolorosa probada de personajes como Sandra Torres, de Manuel Baldizón y Zury Ríos. A Gimmattei y Canela pocos los toman en serio, y no es para menos, basta ver su propaganda para quedar sorprendidos con estos personajes. Un voto a Jimmy, más que un voto de confianza a él y su partido, es un voto de repudio al conservadurismo político.

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Por el otro lado, Líder está haciendo todo lo necesario para crear más odio y repulsión de los ciudadanos, eso es lo que llamo su contradictoria demagogia. Por un lado están sus promesas de campaña que ofenden la inteligencia, desde la agencia de empleo (como si la raquítica economía fuese por falta de reclutadores. Si no hay empleo es porque no hay empresas que los ofrezcan y si no hay empresas es porque Guatemala no ofrece un clima cálido a la inversión) hasta la agencia de amor promocionada en el interior que promete encontrar pareja a los desafortunados del corazón. Por el otro lado, Líder se ha dedicado a denostar ala Cicig cuando ésta se encuentra en la cúspide de su popularidad, ha seguido haciendo campaña cuando el TSE se lo prohibió, logró que no se levantara el antejuicio a Otto Pérez cuando está tan cerca del suelo que fácilmente la podemos patera, y, por si no fuera suficiente, ahora ha acudido a la Corte de Constitucionalidad para que no se le imponga límites a su gasto de campaña.

Por un lado Líder apela a los actos más vulgares de la democracia y por el otro se muestra como un dictador, importándole poco la ley y ofreciéndole pelea a las únicas instituciones que hasta al momento han dado muestras de trabajo bien hecho.

En lo personal, dudo que Baldizón quede. Nada está escrito y probablemente las encuestas sólo estén arrojando humo, pero Líder en serio se está esforzando en hacerse un harakiri (claro está, que sin el honor que este acto representa en el bushido).

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