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En medio de la tormenta

Redacción
30 de agosto, 2015

Cuando uno se encuentra en medio de una tormenta es difícil ver el horizonte; lo que parece ser el camino correcto, puede ser completamente lo contrario.  En Guatemala estamos viviendo una tormenta política.  El Presidente es acusado de estar involucrado en actos de corrupción en conjunto con la ex-vicepresidenta y otros funcionarios públicos.  Además de eso, según investigaciones de la CICIG nuestro sistema político es financiado por estructuras ilegales, las cuales utilizan a los partidos políticos como un medio para obtener beneficios directos e indirectos de los gobernantes.  En esta coyuntura muchos sectores de la población han sugerido que el Presidente debe renunciar y luego se deben suspender las elecciones en el 2015, se sugiere un gobierno interino que promueva cambios a la constitución y a la ley electoral.  Este camino, aunque tenga un atractivo superficial, nos puede llevar a un futuro aún más incierto.  En mi opinión el rumbo más seguro para el país es seguir con las elecciones, renuncie o no el Presidente, exista o no golpe de Estado.

La gran mayoría de la población está unida en contra de la corrupción, pero dividida en muchos otros temas.  La mejor forma que tenemos para resolver dichas diferencias es por medio del voto.  Nuestra democracia, aunque imperfecta, es mejor que un gobierno interino o un triunvirato, en donde no sabemos si se respetará la actual constitución o si intentarán realizar reformas constitucionales, no sabemos si dicho gobierno se aferre al poder y se convierta en una dictadura.  Las instituciones guatemaltecas están creciendo con esta crisis y hasta se podría argumentar que se están fortaleciendo, en gran parte por la mayor fiscalización de la prensa, la ciudadanía y la CICIG.  Dejemos que continúe este desarrollo, estemos atentos a sus aciertos y tropiezos y velemos por que se hagan cumplir las leyes.

También se argumenta que se debe ‘limpiar’ la mesa de los políticos actuales, ya que todos o la mayoría de ellos son parte de un proceso electoral que tiene enraizado dinero ilícito y prácticas corruptas.  Es necesario poner las cosas en perspectiva, ya que Guatemala no se inventó la corrupción o tráfico de influencias en el ámbito público, la corrupción es un mal que existe en todas las democracias, ejemplos notorios incluyen a Nixon en E.E.U.U. o el actual caso de Petrobras en Brasil.  La lucha contra la corrupción es una maratón, no un ‘sprint’.  Lo positivo de la actual coyuntura es que la población ahora está más consciente del acontecer político y seguramente exigirá más transparencia en el futuro.  También es injusto pintar a todos los políticos con el mismo pincel, tengo fe de que existen individuos dentro de nuestro sistema político que tiene el deseo de hacer las cosas bien, ahora ellos tienen el desafío de ser electos.  Si no ganan en estas elecciones, tendrán la oportunidad de nuevamente optar al cargo en cuatro años.

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A los políticos que les prueben actos de corrupción deben enfrentar la justicia, pero es un gran riesgo interrumpir el orden constitucional porque no nos parecen los candidatos punteros.  La inconformidad con los partidos que se perfilan tendrán el poder los próximos cuatro años es otro argumento que se utiliza para justificar la suspensión de las elecciones, sin embargo si no estamos conformes con los candidatos la única forma de cambiar el rumbo es involucrarnos más en el ámbito público.  Solo participando se pueden cambiar las cosas, pero esto tomará tiempo, tener una clase política de primera es un proyecto de largo plazo.  Veamos el horizonte y no dejemos que la tormenta nos lleve a tomar decisiones que nos pueden llevar a un peor camino.

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