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#YoAúnTengoPresidente

Redacción
30 de agosto, 2015

La inconformidad de la población, procedente –principalmente- de jóvenes indignados y alarmados por la situación que hoy enfrenta el país y, más importante aún, la preocupación de nuestro futuro, así como de lo que nos tocará enfrentar si no reaccionamos ante esta crisis política, ha introducido estas manifestaciones, marchas y demás actividades, donde de manera pacífica hemos demostrado nuestro descontento y rechazo a la actual clase política.

Lamento informarle que hoy, después de una marcha juvenil y de un ‘paro nacional’, donde usted, seguramente, estaba pidiendo la renuncia del Presidente de la República o solicitando la postergación de las elecciones, sus alegatos y exigencias no serán vinculantes. Ahora bien, si usted, como un ciudadano responsable, conocedor de sus deberes y derechos cívicos y políticos, estaba demandando que se ejecute la justicia, que se respeten las leyes y la Constitución, que se hagan reformas transparentes o a que predomine el Estado de Derecho, se encuentra en el camino correcto –al menos el más idóneo- para construir una mejor Nación.

Enfoquémonos, entonces, en los avances de nuestra situación: Por fin se empiezan a considerar las acusaciones documentadas y ventiladas en los medios de comunicación, presentadas por el Ministerio Público y la CICIG, sobre la corrupción de los gobernantes; hace no más de una semana, la ex vicepresidenta de la República fue capturada, después procesada –en un juzgado guatemalteco- y, ahora, está en prisión preventiva. Debido a esto, todos los guatemaltecos tenemos que respetar el debido proceso y la presunción de inocencia, pues nosotros sí tenemos presidente –al que la mayoría eligió hace cuatro años- y es importante enfatizar que él no ha sido juzgado ni vencido en un Tribunal competente, por lo cual, tiene el derecho de antejuicio, porque así lo dicta la ley. Las principales fuentes y estrategias de corrupción ya han sido identificadas, pero hace falta darle sustento y competencia a la autoridad judicial, para que pueda procesar a los señalados y continuar con el control democrático sobre los otros dos Organismo del Estado, para combatir la corrupción de principio a fin.

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Asimismo, no podemos permitir que autoridades estatales -que dependen presupuestalmente de los mismos gobernantes y cuyos puestos son dados y retirados al arbitrio por ellos-, sean los que investiguen los desvíos y corrupción de esos mismos gobernantes. Nosotros, como ciudadanos responsables tenemos el poder de elegir –en una semana- a los próximos funcionarios públicos, por ejemplo: a los próximos diputados los tendremos que condicionar a que reformen las leyes primordiales de forma transparente; así que infórmese y elija a un partido que tenga candidatos ‘decentes’ y, durante los próximos cuatro años, no los pierda de vista, porque a ellos los tendremos que fastidiar de la forma en que lo hemos estado haciendo en los últimos meses, de forma pacífica, con ideas claras y razonadas y sin sobrepasar la ley: para empezar así a construir, de forma serena y firme el país que todos queremos.

Entiéndase: “La ley es la organización del derecho natural de legitima defensa: es la sustitución de la fuerza colectiva a las fuerzas individuales, para actuar en el campo restringido en que éstas personas tienen el derecho de hacerlo, para garantizar a las personas, sus libertades, sus propiedades y para mantener a cada uno en su derecho, para hacer reinar para todos la justicia” (Frédéric BASTIAT)

@AWandel

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