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No vote en blanco, ni vote nulo

Redacción
01 de septiembre, 2015

Estamos a pocos días de ir a las urnas en unas Elecciones Generales, por demás, atípicas. Hay quienes creen que el rechazo a la clase política “vigente” se traducirá en un incremento en el voto nulo y el voto en blanco y en un crecimiento en los niveles de abstencionismo. Es posible pensar en lo anterior, si tenemos en cuenta las muestras de reclamo en contra del gobierno corrupto de Otto Pérez Molina y en contra de la clase política del país. Pero si revisamos las estadísticas electorales, resulta que el voto nulo ha venido disminuyendo, lo contrario ocurre con el voto en blanco que ha ido en aumento.

Desde 1985 hasta el 2011, en nuestro país hemos tenido siete procesos electorales para elegir Presidente y Vicepresidente de la República y en todos ellos, excepto en las elecciones en que fue electo Serrano Elías, el voto nulo tendió a disminuir –cuando gano Serrano el voto nulo fue del 9%. En las elecciones 1985-86 de primera vuelta, cuando gano Vinicio Cerezo y la DC, el voto nulo, de los sufragios emitidos para elegir binomio presidencial fue del 8%; por el contrario, en las elecciones de 2011, de primera vuelta, el voto nulo representó el 4.25% del total de votos emitidos. Eso significa, una disminución de casi el 50% del voto nulo. En cambio, el voto en blanco en la contienda electoral en la que venció Cerezo significo, únicamente, el 4% del total de votos emitidos en la primera ronda; pero los votos en blanco, en 2011, representaron el 7.65%, del total de votos emitidos en la elección presidencial. El voto en blanco se ha duplicado en proporción si comparamos 1985-85 y los datos del 2011.

En los comicios de segunda vuelta para elegir Presidente, el voto nulo y en blanco tiende a reducirse considerablemente. Y este patrón es consistente a lo largo de los siete procesos electorales a los que hacía alusión. Por ejemplo, el voto nulo y blanco en la segunda ronda de los comicios de 1985-86 representaron el 7% y el 1%, respectivamente, del total de votos emitidos; en 2011, ese voto nulo fue de solo 2.81% y el voto en blanco del 1%.

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Hace algunos días, en la Ciudad Capital, se empezó a ver varios carteles que llaman a votar nulo en estas elecciones. Hay que decirlo con claridad, el voto nulo y en blanco, solo favorece al candidato que, por ahora, va encabezando las encuestas: Manuel Baldizón y su partido Líder. Además sume el hecho de que es en importantes segmentos de las áreas urbanas donde ese candidato nunca logró penetrar –ni lo hará- y es donde tiene altos índices de anti-voto. Una campaña a votar nulo y en blanco en las áreas urbanas –o en cualquier otra parte del país-, solo podría beneficiar a ese candidato y su partido. Esa sería, según ellos, la forma de neutralizar a otros candidatos por los cuales se podrían decantar los votantes urbanos. Pero hay algo que no toman en cuenta: en el departamento de Guatemala el voto nulo, en 2011, apenas represento el 2.32% del total de sufragios emitidos. Veámoslo en números duros: en la elección presidencial de 2011, en el departamento de Guatemala se emitieron 1 millón 223 mil 400 votos, de los cuales, apenas 28,501 fueron votos nulos.

Contrario a lo que se piensa, en el sentido de que el voto nulo es una cuestión “capitalina”, “urbana” o “metropolitana”, en realidad el voto nulo es mucho mayor en otros distritos “del interior del país”. Por ejemplo, en la elección presidencial de 2011, en Alta Verapaz el voto nulo fue del 6.31%; en San Marcos del 6%; en Huehuetenango de 5.27%; en Quiche fue de 5.39% y en Quetzaltenango el voto nulo representó un 4.32% del total de votos emitidos. Estos distritos mencionados superan, por mucho, la proporción de voto nulo comparado con el voto nulo del departamento de Guatemala.

Si el voto nulo representa un rechazo al sistema y a la clase política, es en los departamentos del “interior del país” donde más resuena ese mensaje. Es, como dicen los números, en la “Guatemala Profunda”, donde más se evidencia ese rechazo al sistema político.

En estas elecciones somos un poco más de 7.5 millones de ciudadanos aptos para votar. Unos 23 de cada 100 potenciales votantes están en el departamento de Guatemala. Los departamentos de Guatemala, Huehuetenango, San Marcos, Alta Verapaz, Quiche, Quetzaltenango y Escuintla, concentran un 60% del electorado. Es en estos distritos, con importante peso electoral, donde se define quién gobernará nuestro país. La batalla contra la corrupción y la impunidad, también se gana en las urnas, no solo en el Sistema de Justicia… No vote en blanco, ni vote nulo.  

@bequerchocooj

 

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