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Otto Pérez Molina no representa al Ejército de Guatemala

Redacción
13 de septiembre, 2015

Derivado del descalabro del gobierno de Otto Pérez Molina por los escándalos de corrupción, hemos sido testigos de una campaña mediática por parte de la izquierda retrógrada radical, para señalar al actual régimen y a este presidente como un “gobierno militar”, “de derecha”. Esto lo hacen para tratar de desprestigiar a toda una institución, por las acciones deshonestas de unos pocos elementos. El gobierno del partido “patriota” no fue ni militar ni tampoco de derecha. Esto último es fácilmente cuestionable cuando vemos que consolidó las mismas estrategias populistas socialistas del gobierno anterior, y se rodeó de asesores vinculados a la guerrilla. No haber destituido al tomar posesión a la ahora ex Fiscal General Claudia Paz y Paz, sino por el contrario confirmarla en su puesto, fue un acto de traición de Otto Pérez Molina que le causó y le sigue causando un gran daño a Guatemala y su Sistema de Justicia. En lo que a mí respecta, considero a Otto Pérez Molina como uno de los máximos traidores del Ejército desde la firma de la Paz. Hace mucho tiempo que dejó los principios y valores militares, para convertirse en un politiquero corrupto más como cualquier otro. No representa el honor, la lealtad, ni la dignidad de los que se han graduado de la gloriosa Escuela Politécnica, incluso debería ser despojado de las insignias y grados. Traicionó a la Patria y eso desde la perspectiva militar, merecería el fusilamiento. Me gustaría compartirles esta anécdota publicada por Cecilio Peláez en Facebook, ocurrida en la Escuela Politécnica:

“La Compañía de Caballeros Cadetes estaba en formación. Eran las 07:45 cuando el Sargento encargado preguntó a los Cadetes:
-Quien anoche sustrajo de la tienda de cadetes una pasta de dientes, dos cepillos dentales y una caja de pasta para zapatos: AL FRENTE UN PASO, formen.
Tras una fracción de segundo de silencio se escuchó una pisada fuerte y un grito:
-¡DOY PARTE QUE FUI YO MI SARGENTO!
Para quien desconoce los valores y principios que se cultivan en la Escuela Politécnica, puede ser un hecho sin mucha relevancia, pero he aquí las consecuencias. Se consideró que por pequeña, la cuantía de lo sustraído no dejó de ser robo. A las 10:00 fue formada nuevamente la Compañía de Cadetes. Esta vez con uniforme de diario para marcha y al mando del Capitán Comandante de Compañía. Frente a la Compañía, su bandera con escolta. Frente a la bandera, el Cadete que robó un dentífrico, dos cepillos dentales y una pasta para zapatos, debidamente uniformado de diario: pantalón rojo, guerrera gris, cinturón blanco y espadín. El redoblante de la Compañía inició un redoble contínuo, eterno, escalofriante. El Capitán se adelantó, saludo a la bandera y se colocó frente al Cadete. En voz alta le recitó el código de honor de la Escuela Politécnica y fue arrancando cada una de las insignias que portaba en su uniforme el sentenciado. Arrancó el espadín y lo rompió, rompió la guerrera y el pantalón. Se le permitió vestir un pantalón color naranja que le fue proporcionado, sus pertenencias dentro una sábana. El Comandante de Compañía ordenó retirar la bandera a su sitio de honor. Se mandó media vuelta a la Compañía de Cadetes para quedar dando la espalda al despojado y a empellones fue retirado de la Escuela. Al salir, se cerraron tras él las dos pesadas puertas del edificio con un ruido estremecedor.” -Fin de la cita de Cecilio Peláez-

Los gobiernos militares terminaron con el general Óscar Mejía Víctores, y podemos ver que las mayores obras de infraestructura fueron construidas durante esos períodos, a pesar de la guerra, con honestidad y con calidad.Para mencionar tan sólo un ejemplo de lo que verdaderamente fue un gobierno militar, recordemos el del general Kjell Laugerud García. Le tocó enfrentar uno de los momentos más duros en la historia de Guatemala, el devastador terremoto de 1976. A pesar del dolor y de la magnitud de la destrucción, logró unir a todo un país con una frase que quedó grabada en nuestro corazón: “Guatemala está herida, pero no de muerte”En tiempo récord, con la planificación de un estadista y con total honestidad, logró llegar a todas las áreas afectadas para ayudar a los damnificados, distribuir la gran cantidad de ayuda internacional y reconstruir Guatemala. Si lo comparamos con Otto Pérez, el terremoto de San Marcos sólo le significó negocios, casas “tipo Baldetti” y mucha gente que aún espera el apoyo del gobierno.Una última reflexión. Cuando el general Laugerud falleció durante el gobierno de Álvaro Colom, no se le rindieron honores de Estado. Es una deuda de los guatemaltecos para con la familia, ya que los merecía mucho más que la Orden del Quetzal que ese nefasto régimen le otorgó al dictador comunista Fidel Castro.

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