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Baldizón tenía razón (en parte)

Redacción
21 de septiembre, 2015

Tras la derrota en las urnas, Manuel Baldizón denunció un fraude electoral en contra del Partido LIDER. El ahora ex candidato presidencial sustentaba sus argumentos en el hecho que el voto cruzado era un fenómeno exclusivo del área urbana. Según Baldizón, su voto era inminentemente rural y este tendía a ser disciplinado.

En efecto, Baldizón recalcaba que LIDER había sido el partido con más diputados y alcaldes electos, y por lo tanto, él debió haber ganado la primera vuelta. Partidos como UNE y FCN, que resultaron siendo los dos seleccionados para el balotaje, tenían números mucho más bajos en el Congreso y corporaciones municipales, por lo que al parecer de Baldizón, los datos no coincidían.

Al analizarse los datos de las diferentes elecciones para cada partido, se puede concluir que Manuel Baldizón tenía razón… pero solo en parte. Ciertamente, el Partido LIDER tuvo un voto muy homogéneo en la elección de diputados por el listado nacional y listado distrital. Por ejemplo, si se observa la diferencia entre el voto para presidente y listado nacional, esta fue de alrededor de 68,000 votos. Por otro lado, la diferencia entre presidencial y listado distrital fue aún menor, solamente 27,000 votos.

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Sin embargo, Baldizón no tomó en cuenta un factor importante (o no quiso tomarlo): el voto de los otros dos partidos sí fue cruzado, a pesar de que en el caso de UNE, el partido haya tenido mucha fuerza en lo rural. Por ejemplo, UNE tuvo diferencias de 250 mil votos en promedio entre los dos listados y la elección presidencial. Por su parte, FCN Nación tuvo un voto cruzado aún mayor con más de 700,000 votos de diferencia en promedio.

Es decir, el voto cruzado no debería ser catalogado como un fenómeno exclusivo del área urbana, sino más bien dependiente del tipo de partido. En este caso, LIDER fue el único partido con un voto disciplinado en las elecciones presidenciales y legislativas, pero no obtuvo la cantidad suficiente para llegar a una segunda vuelta.

Otro dato interesante es el siguiente: el voto homogéneo de LIDER solo sucedió a nivel de diputaciones. En las elecciones para corporación municipal, los alcaldes de LIDER tuvieron alrededor de 260 mil votos más que Manuel Baldizón. Es decir, a nivel local, los candidatos a alcalde no fueron capaces de endosar el voto a su candidato presidencial.

Lo sucedido en las elecciones del pasado 6 de septiembre podría convertirse en un punto de inflexión para el sistema político tradicional. Usualmente, los partidos han trabajado bajo la lógica de que los liderazgos locales pueden arrastrar votos para los candidatos a diputados y a presidente. Sin embargo, la experiencia del 2015 demuestra que dicho modelo podría estarse agotando. Manuel Baldizón confió ciegamente en que el sistema tradicional había funcionado, cuando los datos revelan lo contrario.

En resumen, Baldizón tenía razón en que LIDER tenía un voto uniforme, pero no vio 1) el voto cruzado de sus contrincantes, 2) que el área rural no votó tan disciplinadamente, y 3) que los candidatos alcaldes no le endosaron el voto. Sin embargo, así como a lo largo de toda la campaña, Baldizón tuvo muchos problemas al momento de leer los tiempos políticos y los cambios que estaban sucediendo. Esto explica el porqué de su abrupta salida y su falta de reconocimiento de los resultados de unas elecciones, que a pesar de todo, resultaron ser pacíficas y sus resultados, confiables.

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