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La mediocre y empobrecedora política de salarios mínimos de Guatemala

Redacción
24 de septiembre, 2015

Hace varios días la Corte de Constitucionalidad declaró inconstitucionales los acuerdos gubernativos que daban vida a los salarios mínimos diferenciados de Q.1,500.00 para los municipios de San Agustín Acasaguastlán, Guastatoya, Estanzuela, Zacapa, y Masagua.

Muchos festejaron la resolución cual victoria para los derechos de los trabajadores. Sin embargo la realidad es bastante distinta. La inconstitucionalidad no quiere decir que los trabajadores de hecho van a ganar los Q.2,394.40 de salario base que fija la ley para todo el país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos de abril de 2014, un 69.3% de los trabajadores laboran en el sector informal. Quiere decir que esta medida se incumple en el caso de 7 de cada 10 trabajadores, quienes jamás se enterarán ni beneficiarán en modo alguno de esta “buena noticia”.

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¿El problema es de falta de aplicación de la ley? Ni de cerca. Difícil es para muchos comprender que el salario no es una muestra de buena voluntad del empleador sino el resultado del producto marginal de cada unidad de trabajo. Claro está que esa cuantía está dada en una parte por la destreza del trabajador pero sobre todo y en gran medida por la cuantía de factores complementarios, especialmente el capital.

Guatemala es un país pobre porque carece de capital y eso condena a la mano de obra a ser poco productiva y en consecuencia a ganar salarios bajos. ¿No le convence la explicación? Nada más dé un vistazo al diferencial de salarios que existe entre la provincia y la capital. Mientras que la mediana de ingresos en el Quiché y Alta Verapaz es de Q.720.00 y Q.800.00 mensuales respectivamente, en el departamento de Guatemala el ingreso mediano mensual es de Q.2,000.00 (Datos del CIEN).

Está claro que la inversión y, por ende el capital y las oportunidades de trabajo, están concentradas en la capital. De ahí que los salarios sean superiores allí que en el resto del país. La tasa de informalidad también es menor en el departamento de Guatemala donde es 61% en tanto que en Quiché y Alta Verapaz es un 89%.

Año tras año el gobierno emite acuerdos de salarios mínimos que están completamente divorciados de la realidad nacional. Las cosas se pueden hacer mejor o peor. La ciencia económica ha demostrado que los salarios mínimos no aumentan los ingresos de las personas y más bien perjudican a los trabajadores menos calificados, causan desempleo y empujan a varios al empleo informal. Para un estudio empírico minucioso, vea el brillante trabajo Minimum Wage de David Neumark y William Wascher.

En realidad los salarios mínimos no tienen ningún sentido pues al final son incapaces de mejorar las condiciones de los trabajadores. Es la libre iniciativa individual y la competencia la que permite la acumulación de capital y el consecuente aumento de ingresos. Lo que es un insoslayable es que los salarios mínimos son un hecho en nuestra legislación y la política salarial de Guatemala es un completo fracaso al establecer una brecha delirante entre el ingreso mediano y el salario mínimo legal.

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