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Impuestos a Telefonía, Cemento y Minería

Ramon Parellada
25 de septiembre, 2015

La Corte de Constitucionalidad (CC) resolvió la semana pasada declarar inconstitucionales los impuestos a la Telefonía, Cemento y Minería que el gobierno del expresidente Otto Pérez Molina había establecido el año pasado. La decisión de la Corte fue unánime y la razón fue más de forma que de fondo.

Creo que ha sido una buena decisión pero hay que insistir en el fondo del asunto para que no vuelva el próximo gobierno a establecer impuestos absurdos que empobrecen a los guatemaltecos. Los guatemaltecos ganaremos más si los gobernantes pensaran que en vez de extraerles más recursos a través de impuestos diversos se logra una simplificación tributaria reduciéndolos y reduciendo la tasa tributaria a modo que logremos un mayor crecimiento económico.

Si logramos que el país crezca 1% adicional en su PIB en términos corrientes entonces el gobierno, sin hacer nada, sin decretar nuevos impuestos o subir tasas impositivas recibiría como mínimo Q.500 millones adicionales. Imaginémonos que el país en vez de crecer al 9.2% en términos corrientes (3.5% en términos reales) como ha sido el promedio del 2001 al 2014 lograra crecer al doble entonces el país podría recibir casi Q.5,000 millones adicionales en Ingresos tributarios.   Esto simplemente con el crecimiento del PIB. Y para ello no se necesitan más y complicados impuestos, al contrario, esto frena el crecimiento económico. Se necesita una simplificación tributaria, que los impuestos sean simples, generales, neutros, aplicados a todos por igual.

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Guatemala es un país pobre pero la pobreza es mayor en el interior del país.   Para que en esas áreas la gente logre mejorar su nivel de vida se necesitan empresas que creen valor y generen oportunidades para los habitantes de esas regiones. Esto se logra con más capitalización de recursos. Si le ponemos impedimentos a estos capitales a través de más burocracia e impuestos entonces el capital no fluirá a esos remotos lugares.

Estos tres impuestos especiales que la CC ha frenaban el crecimiento económico. Estos eran: un incremento de las regalías a las mineras y canteras que pasaba del 1% de la ley actual al 10%, dejando a las municipalidades el 1% y al fondo común el 9%. El Niquel pagaría el 5% y el Jade el 6%.   Un incremento al impuesto especial de distribución que ya tenía en cemento pasando de Q.1.50/saco a Q.5.00/saco de 42.5 kilos. Y el tercero era un impuesto a telefonía fija y móvil que consistía en Q.5.00 mensuales por cada línea asignada a telefonía fija o móvil y Q.100.00 mensuales por centrales de llamadas.

Analicemos los efectos negativos de cada uno de estos impuestos que ahora se eliminaron:

El incremento a las regalías mineras no tenía sentido. Las empresas que explotaban oro y plata ya pagaban una “regalía voluntaria” al gobierno del 5% (el 3% era para el municipio donde se encontraba la explotación). El impuesto proponía que la minería y con excepción del Níquel y el Jade y las canteras (Caliza principalmente) pagarán 10% de regalías, una de las mayores que existe en el mundo entero en este momento. Luego nos preguntamos por qué de pronto ya no quieren venir inversiones al país.

Con estos cambios en las reglas y con lo arriesgado que son las inversiones en minería cualquiera se desalienta y prefiere ir a otro país donde invertirán y crearán riqueza para todos los habitantes de esas regiones más remotas y pobres del mundo entero.

Y qué decir del 10% a las canteras. En un país con tanta pobreza encarecer especialmente los materiales de construcción como la arena, piedrín y cal a sus habitantes es inaudito.

Además, las municipalidades estaban recibiendo un ingreso de un arreglo voluntario que implicaba el 3% de regalías de las explotaciones de oro y plata. Con esta nueva ley se les reducía al 1%. ¿Cómo no iban a protestar?

El aumento del impuesto a la Distribución del Cemento, en un país donde hay tanta pobreza, es también increíble.   Este impuesto encarece las carreteras de cemento, casas, puentes y todo tipo de construcción.

Finalmente el impuesto a la telefonía es otra barbaridad. Gracias a la ley de telefonía es que los guatemaltecos pobres en todo el país, incluso en las áreas más escondidas en el interior, cuentan con celulares baratos y llamadas a precios sumamente económicas. Están mejor comunicados.

La CC hizo bien en eliminar estos impuestos aunque la razón no fue la que expongo aquí. Esperemos que no venga otro genio a querer empobrecer a los guatemaltecos con impuestos especiales ya que estos son empobrecedores y distorsionan la asignación óptima de los escasos recursos.

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