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Presupuesto 2016: el último round de LIDER y PP

Redacción
28 de septiembre, 2015

Desde el 2014 no existió la oposición política en Guatemala. Al contrario, el triunfalismo del Partido LIDER le llevó a formar una alianza con el partido oficial con el fin de crear las condiciones para un gobierno liderado por Manuel Baldizón.

El plan parecía perfecto. Primero, tomar control de las cortes. Segundo, elaborar el presupuesto 2015 a la medida para garantizar fondos de campaña. Tercero, ganar las elecciones, si era posible en primera vuelta. Y cuarto, aprobar un presupuesto 2016 para el primer año de gobierno de Baldizón. De estos objetivos, ninguno se logró.

En octubre de 2014, LIDER y PP se repartieron las cortes. El objetivo, según muchos, era garantizar impunidad para los salientes (PP), y dar libertad de acción a los entrantes (LIDER). Pero jamás se imaginaron la tormenta que se vendría sobre el organismo judicial. Primero, la denuncia de una magistrada que tras grabar una conversación con el diputado Gudy Rivera del PP, generó un escándalo sobre la manera en cómo habían sido electos los jueces y magistrados. Luego, los antejuicios interpuestos por CICIG y MP a jueces por supuestos actos de corrupción. Eso ha puesto a los jueces en la mira ciudadana, limitando así la supuesta influencia que PP y LIDER podrían tener en el organismo judicial.

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En noviembre de 2014, LIDER y PP aprobaron el presupuesto, el cual incluía impuestos a la telefonía, al cemento y la minería. Se hizo una proyección que contaba con los Q2 mil millones que ingresarían por estos tributos. Recientemente la Corte de Constitucionalidad declaró que dichos impuestos son ilegales: no se puede crear tributos en un presupuesto anual. Lo anterior desfinanció el presupuesto 2015 y significó otra derrota para el Partido Patriota y LIDER.

En septiembre de 2015, LIDER quedó fuera de la segunda vuelta. El Partido Patriota ni siquiera apareció en los primeros lugares en la elección, luego de la crisis política que provocó las renuncias del binomio presidencial. A pesar de ello, PP mantuvo un número aceptable de alcaldías y diputaciones—no suficientes para evitar su eventual desaparición—. La transición pactada entre PP y LIDER nunca se dio, más bien fue sustituida por el gobierno de “transición” o de “salvación”. Baldizón se retiró de su partido y la bancada LIDER empezó a desmoronarse.

Y llegamos así a octubre 2015. La aprobación del presupuesto 2016 es el último round que compartirán el Partido Patriota y LIDER. Ahora los objetivos son diferentes. Ya no se trata de garantizar financiamiento para el primer año de gobierno de Baldizón. Se busca reducir el techo del presupuesto, y por supuesto, beneficiar a los allegados políticos en la asignación de recursos.

En este sentido, la demanda de ampliación de la comisión de finanzas representa una amenaza para la alianza PP y LIDER. Hasta el momento han aceptado la ampliación, pues les resulta mejor un proceso de integración controlado por la alianza y no impuesto por presión pública. Además, tomaron en cuenta lo que podría pasar si los diputados con antejuicio (también miembros de la comisión) son capturados y ligados a proceso. La autodepuración era la mejor opción, y a eso se debe la renuncia de varios diputados de la comisión. De no hacerlo, podrían haber perdido los espacios pues se avecinaba otra crisis para ambos partidos.

El resto de actores implícitamente pareciera encaminar sus acciones hacia el derrocamiento de la alianza PP-LIDER. Primero, disminuyendo su influencia en las cortes (MP y CICIG). Segundo, debilitando el presupuesto aprobado para 2015 (CC). Tercero, dejándolos fuera de la contienda electoral (ciudadanía). Y por último, intentando dejarlos fuera de la formulación del presupuesto 2016 (partidos minoritarios).

En un par de meses conoceremos el desenlace de esta historia. Hasta el momento solo dos escenarios parecen posibles: 1) una derrota por knock-out, en el que la alianza quede fuera de la discusión del presupuesto, o 2)una derrota por decisión unánime, pues aunque ganasen el último round, no cabe duda que la alianza PP y LIDER ha sido la unión política más fracasada de todos los tiempos.

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