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El aborto: Una solución o… ¿un problema?

Redacción
13 de octubre, 2016

Desde que se planteó la idea de la despenalización del aborto como acción conveniente en los casos de violaciones, la idea ha generado múltiples reacciones a favor que no revelan más que la desinformación general en cuanto a tal práctica. Este no es una solución mágica a la violencia sexual, ni es lo milagroso que los medios “progresistas” lo quieren hacer parecer. Es más: ni siquiera Sandra Morán, la diputada que ideó la despenalización, cree en él como la solución apropiada.
Para entender el caso, hay ciertos puntos a tratar. En primer lugar, porque las dos principales vertientes argumentativas de las corrientes pro abortistas son poco más que un chiste:

1. Como no te ha tocado vivir una violación en tu familia, no sabés cómo cambiaría tu forma de pensar si le tocara a alguna de tus familiares.

El problema es que, con bases fundadas en el racionalismo bioético de la importancia del respeto a la vida como derecho individual fundamental, un caso de estos en el seno familiar no debería cambiar nuestra forma de pensar. Podría cambiar nuestra forma de sentir, pero siendo una especia pensante, los seres humanos contamos con las herramientas para no obviar el hecho de que recaer en tal circunstancia no es más que el mero sentimentalismo y rencor que tanto daño han hecho a la historia de la humanidad.

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2. Es que vos ni sos mujer, ¿qué vas a saber de eso?

Plantear que porque no se es mujer, no se entiende a las mujeres, es casi imaginar que los hombres vivimos en pleno aislamiento, sin contacto con nuestras madres, hermanas, o que nunca hemos tenido relaciones interpersonales con una mujer. El conflicto ni siquiera reside ahí. Esta falacia pretende atacar al hombre y no a la defensa de la vida como argumento. Me preguntó qué tan válido se le consideraría si una mujer escribiera las mismas palabras que yo ahora mismo.

Por otro lado, evitar el hecho de que el aborto trae consigo graves (muy graves) consecuencias físicas y psicológicas para la mujer a quien se le practica, es una insensata forma de proceder en pro de los beneficios de aquellos que se enriquecen a costa de la muerte. Ya desde un principio es totalmente contradictorio el que un médico, quien al momento de recibirse lo ha hecho sobre el juramento hipocrático, que le obliga a la defensa de la vida, se dedique a la práctica del aborto. Bien se dice que “un médico debe curar a veces, aliviar con frecuencia, reconfortar siempre… y matar nunca.”
Por si fuera poco, no hay siquiera un planteamiento de una ley para abortos seguros. Claro, es que un aborto nunca es seguro, nunca es sano. El hecho es que solamente se ha planteado su despenalización. Actualmente, el código penal únicamente declara no punible el “aborto terapéutico”, dado el caso de que peligre la vida de la madre. Sin embargo, es deber del médico abogar por la vida de ambos en primera instancia. No obstante, hemos de recordar que la Constitución Política de la República establece que el Estado debe proteger y garantizar la vida a sus habitantes, y ¿cómo garantizar la vida (o cualquier otro derecho) si se permiten prácticas que atenten contra ella?

El principal problema en aducir que el aborto es la solución a una violación es que no hay relación directa entre la acción a tomar y la raíz del problema, así que sólo se perpetúa la violencia y garantiza a inmunidad del delincuente. La solución radica en medidas y políticas que aspiren a reducir la violencia sexual en niñas y mujeres, en propagar la cultura de la legalidad y de la vida, en donde se enseñe que la vida y la libertad, como principios rectores, son uno necesario para el otro. De ahí que no podemos pretender reclamar el “derecho” a disponer de “nuestro” cuerpo cuando es un cuerpo totalmente diferente pero biológicamente equiparable el que se encuentra dentro.
Así pues, es innegable que el aborto no elimina el dolor físico y psíquico de una violación, sino lo agrega. Hay que ser claros. Esto es un engaño. Supone un aborto “sentimental”, que de ser permitido, haría que cualquier unión, hasta aquellas consensuadas, puedan ser motivo de aborto.

La solución, de nuevo, es la lucha contra la violencia y en virtud de la dignidad de la mujer y de la persona. Es la defensa de la vida, porque eliminar las violaciones defienden la vida de la mujer, y el aborto no. Es entender que sin libertad no hay vida, sin vida no hay libertad.

República.gt es ajena a la opinión expresada en este artículo

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