Política
Política
Economía
Economía
Finanzas
Finanzas
Emprendimiento
Emprendimiento
Premium
Premium
Vive
Vive
Internacional
Internacional
Opinión
Opinión
Inmobiliaria
Inmobiliaria

¿Vale la pena ser corrupto?

Betty Marroquin
19 de octubre, 2016

¿Qué gana uno con ser corrupto? Después de lo acontecido a un Presidente Constitucionalmente electo y a su Vice, de ver ex Ministros y Diputados, empresarios y militares (guerrilleros no porque esos son de una pureza cual acólitos), privados de su libertad, enfrentando a Ivan el Temible, a la Fiscal de Hierro, se podría pensar que todos habríamos ya escarmentado. Como si eso no fuera suficiente, enfrentan también una opinión pública que condena a priori y pareciera dispuesta a pedir la guillotina (fueran culpables o no, porque el debido proceso les importa poco… y lo digo con el mayor sarcasmo porque eso parece cuando uno lee los comentarios en redes cargados de enojo). El punto es que me parece inaudito que la gente no haya entendido que ya no pueden pasarse de listos sin que los atrapen. Siempre habrá un “yo lo ví” o alguien que los grave y luego use las pruebas en su contra.

Ultimamente, los medios se han enfocado en gran medida en el caso del hijo y el hermano del Presidente Jimmy Morales, sindicados de haber facturado ilegalmente Q90 mil por supuestos desayunos, que jamás fueron servidos, para justificar la compra de canastas navideñas.

Personalmente, pienso que somos responsables de nuestras propias acciones, y de las de nuestros hijos menores, pero no somos responsables de lo que hagan nuestros hijos adultos, nuestra pareja, hermanos, parientes o amigos. Pretender que lo seamos sería injusto. Quienes piden la cabeza del Presidente sin que haya siquiera terminado el proceso de investigación y el debido proceso en el caso de su hijo y su hermano, lo hacen seguramente motivados por su animosidad hacia el Presidente Jimmy Morales o en su animosidad hacia cualquier cosa que suene a corrupción. Si fuera mi hijo y yo fuera el Presidente, no se que le haría, aunque claro está es un joven adulto con un criterio bastante cuestionable. Estaría seguramente furiosa con mi hermano, quien ya está mas que crecido para andar haciendo semejantes sandeces. Pero como ciudadana lo que espero es que el Señor Presidente no intervenga, continúe apoyando que afronten las consecuencias de sus actos, como ya lo ha hecho, y deje que la investigación siga su curso respetando el debido proceso.

SUSCRIBITE A NUESTRO NEWSLETTER

Total que precedentes tenemos a granel, por docenas, y aún la gente no aprende. Hasta que no los pescan infraganti con las manos en la masa, con las manos bajo la falda o con el backup de pruebas que trataran de destruir para esconder acciones cuestionables, no entienden que actuaron mal. Me pregunto si tienen conciencia. Es decir, cuando yo estoy a punto de decir una mentira, o de tener una reacción contraria a mis principios, siempre escucho una voz en mi mente que me dice “¿estás segura que quieres hacer eso?”. Esa voz unida a mi temor a Dios y a mi concepto clarísimo que esta vida es temporal, me impiden hacerle daño al prójimo, o hacer cosas de las que luego me deba arrepentir. No se necesita tener un cociente intelectual por encima del promedio para pensar así, es cuestión de lógica elemental.

Es como los narcos. Quieren vivir como reyes a costa del dolor ajeno, y luego se terminan muertos, usualmente en las formas más crueles y horrendas, porque siempre habrá uno más sanguinario que ellos, uno más temible, un rival dispuesto a todo, o bien, serán perseguidos por las autoridades y terminarán como el famoso Pablo Escobar. O peor aún, cual Sadam en un búnker bajo tierra.

¿Quisiera que alguien me dijera si vale la pena robar y cometer todo ese rosario de delitos? Verdaderamente, ¿qué lógica tiene? Es tan absurdo el proceder incorrectamente, que raya en pura estupidez. No estoy pecando de inocente, estoy siendo racional, basada en la evidencia.

Espero tanto que las autoridades procedan con los numerosos casos de corrupción que son vox populi y le entren a los que venimos pidiendo que le entren desde hace tanto. Todos somos únicos y desiguales como seres humanos, pero iguales ante la Ley y es ésta que debe imperar e imponerse. Animos guatemaltecos, apoyemos a las autoridades pero exigiéndoles imparcialidad, objetividad y ecuanimidad.

República.gt es ajena a la opinión expresada en este artículo

SÍGUENOS EN
TE PUEDE INTERESAR