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Queridos hijos:

Redacción
24 de octubre, 2016

Tienen la vida por delante. Aún les faltan algunos años para llegar a la mayoría de edad y tengo la esperanza que acojan estos pensamientos y los lleven consigo toda su vida. Mi deseo es que sean personas felices y completas y que cada día de su vida sientan satisfacción por sus acciones y por quiénes son; mi objetivo para su formación y educación es que se conviertan en hombres de bien, íntegros y empáticos, que lleguen a ser ciudadanos responsables que aporten positivamente a la sociedad.

En cualquier momento, sus circunstancias no serán indicadores de su futuro, sino solo indicarán su punto de partida. Sepan evaluar su situación y fijar metas del camino a recorrer. Si no saben en donde están parados, no sabrán cómo llegar a su destino. Y en alusión al gato de Cheshire en el cuento de “Alicia en el País de las Maravillas”, si no se fijan un destino, no importará qué camino tomen.

Dedíquense a cosas que los apasione y así darán siempre lo mejor de sí. Cuando se dediquen a lo que realmente les guste e inspire, disfrutarán el tiempo y cada momento que le dediquen a esa actividad les traerá recompensas. La felicidad es la clave del éxito y no al revés. Mientras amen y disfruten lo que hagan serán exitosos. Mantengan presente que la felicidad se logra al reconocer y apreciar lo que hacemos y no es resultado de lo que hacemos.

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Sean justos y busquen la justicia por encima de todo. He aprendido que la ley no hace la justicia: hay justicia sin leyes, así como hay leyes injustas. He aprendido que muchas personas valoran la justicia y que muchas otras buscan burlarla a expensas de los demás. Manténganse en el camino salomónico en donde lo que es justo prevalezca sobre los caprichos arbitrarios. Para ser justos hace falta ser empático. Busquen siempre comprender la perspectiva de los demás. Cada persona vive una experiencia única para cada quien y la capacidad de ponerse en el lugar de otros y comprender sus puntos de vista y sus motivaciones les hará la vida más fácil y satisfactoria.

Hay causas sin propósito; aléjense de ellas. Antes de emprender o pelear por una causa piensen siempre si el objetivo vale la pena y si los medios que deben utilizar para alcanzar los objetivos son justos; si no lo son, no la sigan. Eso sí, cuando encuentren una causa en la que crean, peleen duro por ella, pero manténganse siempre en el camino del respeto, empatía y justicia – el fin no justifica los medios; cuando logren resultados positivos a su causa se sentirán satisfechos si siguieron ese camino. Y luego…vivan las consecuencias de sus acciones y palabras. Nadie más que ustedes mismos será responsable de las palabras que salgan de su boca, de las frases que escriban con su puño ni de las acciones que realicen. Mi padre – su abuelo, Meme – siempre me enseñó que cuando el papel se arruga, es imposible plancharlo para dejarlo totalmente sin pliegues visibles.

Fíjense metas en la vida y vivan cada día para alcanzarlas, una meta a la vez; la vida debe tener un significado; imaginen una historia para su vida y empiecen a vivirla. Puede que les tome muchos años alcanzar alguna meta, pero la satisfacción de lograr algo con el esfuerzo propio no tiene precio. Sueñen despiertos…a menudo…y luego, no pongan atención a cómo otros califiquen sus sueños; no permitan que otras personas maten sus sueños. Busquen convertir esos sueños en realidad. No piensen en limitaciones sino en cómo sobreponerlas y en las posibilidades en la vida; sean optimistas sin dejar de ser realistas. Alcancen sus sueños; enriquece el alma.

Hay un refrán que dice que se aprende más escuchando que hablando. Aprendan a escuchar con atención lo que otros tengan que decir, y únicamente cuando hayan terminado de escuchar tendrán el criterio para aportar su punto de vista. Busquen aprender de cada cosa que otra persona tiene que decir. De los desacuerdos se aprende más que de quienes piensan igual que ustedes. Hacer esto requiere humildad, una cualidad rara en muchas personas. Sean poseedores de ella. Mantengan presente que nadie les debe nada y que cualquier cosa o situación que logren debe ser por esfuerzo propio, obtenido de una manera justa. Reconozcan cuando se equivoquen y si ofenden o dañan a alguien, tengan la valentía de reconocerlo y pedir perdón. Una vez se disculpen por algo, vívanlo y con acciones sean consecuentes y fieles a sus palabras.

La vida es más feliz y más llena de satisfacciones cuando se ayuda a otros. Dedíquense a ayudar a otros desinteresadamente. Ayudar satisface más que tener cosas materiales. Cuando uno deja este mundo, las cosas materiales que tuvimos en él dejan de servirnos, pero el bien que hicimos por otros seguirá rindiendo sus frutos.

Amen y háganlo con pasión, y dejen amarse. En el amor encontrarán desencantos, pero descubrirán que son más las recompensas de querer a otros que las desilusiones. Y cuando algo los desilusione en la vida, no se den por vencidos y sigan tratando hasta alcanzar sus metas. Dicen que a Tomás Alva Edison le tomó 10,000 intentos perfeccionar la bombilla y dice la leyenda que Alva Edison solía decir “no fracasé, sino encontré 9,999 maneras que no funcionaron”.

Sean genuinos con sus sentimientos. Exprésenlos siempre lo que sienten. Demuestren cuando estén contentos, y cuando se sientan tristes y con ganas de llorar, háganlo hasta que se sientan reconfortados. Solo ustedes pueden sentir lo que sienten (valga la redundancia). Reprimirlos hace la vida miserable. Compartir las felicidades las aumenta y compartir las penas aminora su carga.

Finalmente, vivan su vida de tal forma para que cuando termine cada día, puedan sentirse satisfechos de lo que hicieron, dijeron y lograron y puedan dormir tranquilos. Las pequeñas satisfacciones diarias de vivir una vida justa, empática y de respeto hacia otros alimentarán su felicidad. Sean siempre felices, lo cual no implica que habrá momentos en su vida en los que vivirán tristezas y adversidades. Una buena parte de la felicidad depende de la actitud. Mantengan siempre una actitud positiva. Termino con el siguiente pensamiento que Miguel de Cervantes escribió en su obra “Don Quijote de la Mancha: “Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía, sino justicia.

Los quiero mucho,

Su Papi.

República.gt es ajena a la opinión expresada en este artículo

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